Enfermería de Urgencias se moviliza en Valencia por la grave falta de personal

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El objetivo de estas concentraciones es visibilizar ante la ciudadanía que la atención urgente, que debería ser la más ágil y resolutiva, se presta según los profesionales en un contexto de sobrecarga que pone en cuestión su calidad y seguridad

Personal de Enfermería de los servicios de Urgencias de varios hospitales valencianos se ha concentrado para denunciar lo que consideran una grave falta de personal y un deterioro progresivo de las condiciones asistenciales, una situación que describen como límite y ya insostenible.

Las protestas se han llevado a cabo en las puertas de Urgencias del Hospital Arnau de Vilanova de València y del Hospital de Llíria, convocadas por el sindicato de Enfermería Satse, que ha anunciado que las movilizaciones se repetirán en el Hospital Clínico de València.

El objetivo de estas concentraciones es visibilizar ante la ciudadanía que la atención urgente, que debería ser la más ágil y resolutiva, se presta según los profesionales en un contexto de sobrecarga que pone en cuestión su calidad y seguridad.

Satse sostiene que las plantillas estructurales de Enfermería llevan años congeladas pese al aumento exponencial de la actividad en los servicios de Urgencias. Esta presión se relaciona con factores ya conocidos dentro del sistema sanitario, como el envejecimiento de la población o el incremento de enfermedades crónicas que requieren más visitas y atenciones urgentes. Según el sindicato, estas circunstancias han sido advertidas desde 2022 sin que se hayan adoptado medidas eficaces para revertir la situación.

Recorte de refuerzos y aumento de la presión asistencial

A la falta de refuerzos estructurales se suma la rescisión, el pasado 31 de marzo, de los contratos de refuerzo en Urgencias por parte de la Conselleria de Sanidad. De acuerdo con la denuncia de Satse, esta decisión ha reducido todavía más los recursos disponibles justo en un ámbito donde la demanda no deja de crecer. El resultado, según los profesionales, es un incremento de la presión asistencial hasta niveles que califican de insoportables, con equipos que se sienten desbordados de manera continuada.

El sindicato insiste en que los profesionales sanitarios han decidido salir a la calle porque consideran que ya no pueden más y que su situación ha llegado al límite. Subrayan que el aumento constante de la demanda asistencial no ha ido acompañado de un refuerzo proporcional de las plantillas, lo que obliga a reorganizar de manera urgente el trabajo diario y a priorizar pacientes en función de la gravedad en un entorno cada vez más tenso.

Satse explica que esta falta de personal hace que, en muchos turnos, una sola enfermera tenga que atender simultáneamente diferentes áreas críticas, como respiratorio, vitales o traumatología. Esa multitarea forzada implica que se deban priorizar unos casos sobre otros, retrasando atenciones urgentes que, en un escenario más equilibrado, podrían resolverse con mayor rapidez. Esta dinámica, advierten, genera situaciones de riesgo tanto para los pacientes, que pueden ver demorada su atención, como para los profesionales, que trabajan bajo una presión constante y con menor margen de error.

Colapso estructural en los servicios de Urgencias

El sindicato también denuncia un colapso estructural en los servicios de Urgencias, con pacientes acumulados durante horas en condiciones que consideran inadecuadas por la falta de camas hospitalarias.

Ese cuello de botella en el ingreso repercute de lleno en las Urgencias, donde el personal de Enfermería y los técnicos en cuidados auxiliares deben atender a personas que, en circunstancias normales, ya habrían sido trasladadas a planta. Esta situación prolonga la estancia en camillas o sillones y obliga a organizar los cuidados en espacios saturados, complicando el seguimiento clínico y la atención personalizada.

Según Satse, las condiciones actuales suponen un riesgo importante para la salud del propio personal.

Sobrecarga asistencial continuada

La sobrecarga asistencial continuada está provocando consecuencias directas en la salud física y mental de los trabajadores, con casos de ansiedad, estrés y bajas laborales por depresión. Al mismo tiempo, el cansancio acumulado y la necesidad de tomar decisiones rápidas sobre numerosos pacientes incrementan el riesgo de errores y comprometen la seguridad del paciente, un aspecto que el sindicato considera especialmente preocupante.

Reclaman refuerzo inmediato

Ante este escenario, la organización sindical reclama un refuerzo inmediato de las plantillas de Enfermería en Urgencias, así como condiciones laborales dignas y estabilidad en el empleo. A su juicio, solo una dotación adecuada de personal y una planificación a medio y largo plazo pueden garantizar una atención segura y de calidad.

Satse hace además un llamamiento a la ciudadanía para que se sume a estas reivindicaciones, recordando que un profesional cuidado y en condiciones adecuadas es, según subrayan, la mejor garantía para la salud de todos. De este modo, las concentraciones no solo buscan trasladar el malestar de los equipos, sino también alertar del impacto que la actual organización de las Urgencias puede tener en la atención que recibe la población.


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