Médicos de toda España secundan esta semana su cuarta huelga semanal del año ante la ausencia de avances en la negociación con el Ministerio de Sanidad, en un conflicto que se mantiene estancado y con posturas cada vez más enfrentadas entre el departamento que dirige Mónica García y los sindicatos del colectivo.
El nuevo paro de las batas blancas llega prácticamente en las mismas condiciones que el anterior, celebrado a finales de abril, con el conflicto en punto muerto. El comité de huelga insiste en que la situación solo se resolverá si interviene directamente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, una demanda a la que se han sumado PP y PNV, lo que ha elevado el tono político de la confrontación.
Argumentos de Sanidad y alcance del estatuto marco
Desde el Ministerio de Sanidad, su responsable, Mónica García, sostiene que el estatuto marco que critican los médicos ya recoge mejoras relevantes para sus condiciones laborales. Entre ellas, destaca la reducción de las guardias de 24 a 17 horas, con días de libranza tanto antes como después, así como la fijación de jornadas máximas semanales de 45 horas, tres menos que las 48 permitidas por la legislación europea. Con estas medidas, el departamento defiende que se rebaja la carga asistencial y se mejora el descanso de los facultativos.
Estas disposiciones forman parte del acuerdo alcanzado tras más de tres años de negociación con los sindicatos que integran la mesa del ámbito del estatuto marco (CCOO, UGT, CSIF, Satse-FSES y Cig Saúde). Estas organizaciones comparten la idea de que la mayoría de las reivindicaciones del colectivo médico ya están recogidas en ese documento, que consideran el marco general para ordenar las condiciones laborales en el sistema sanitario público.
Sin embargo, otras demandas de los médicos, como el incremento del precio de las guardias, la implantación de la jornada semanal de 35 horas o cambios en el modelo de jubilación, quedan fuera del alcance directo del Ministerio o no encajan en una norma como el estatuto marco. En estos casos, Sanidad subraya que se trata de materias de competencia autonómica o que requerirían reformas legales de mayor calado.
Frente a este planteamiento, los sindicatos del comité de huelga —entre ellos la Confederación Española de Sindicatos Médicos, el Sindicato Médico Andaluz, Metges de Catalunya, la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid, el Sindicato Médico de Euskadi y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes— mantienen como exigencia central la aprobación de un estatuto propio para el colectivo médico. Esa reclamación, según subrayan, permitiría blindar condiciones específicas que no quedarían supeditadas al marco general del resto de categorías profesionales.
Los convocantes también reclaman una vía de negociación exclusiva con el Ministerio de Sanidad, al margen de las organizaciones presentes en la mesa del estatuto marco. Pretenden que las decisiones que afecten de forma directa a los médicos se acuerden en un espacio diferenciado, algo que, según remarcan, todavía no se ha producido pese a las rondas de contactos mantenidas en los últimos meses.
Intentos de mediación y acusaciones cruzadas
A lo largo de diversas reuniones formales e informales, el Ministerio ha tratado de desbloquear el conflicto proponiendo distintas fórmulas de mediación. Entre ellas, planteó que participaran asociaciones de pacientes o el Foro de la Profesión Médica como terceros que ayudaran a acercar posiciones. Sin embargo, los convocantes de la huelga rechazaron estas vías, al considerar que podían diluir sus demandas o restarles capacidad de presión.
Sanidad también ofreció crear mesas de negociación específicas en el ámbito de las comunidades autónomas, con el argumento de que muchas de las reivindicaciones dependen de las consejerías regionales. Esta opción también fue descartada por los sindicatos de la huelga, que apuestan por un marco estatal más vinculante y temen que un enfoque descentralizado genere desigualdades entre territorios.
Tras estos intentos fallidos, la ministra Mónica García sostiene que el comité de huelga está interesado en prolongar el conflicto y que, después de varias señales de posible acuerdo que no se han concretado, el paro se estaría utilizando de forma instrumental por partidos de derecha, especialmente el PP, con el objetivo de desestabilizar al Gobierno. De este modo, el pulso laboral ha derivado también en un pulso político sobre el control del relato de la crisis sanitaria.
Mientras tanto, los médicos vuelven a las calles durante toda la semana, ya sea respaldando la huelga estatal o las convocatorias autonómicas impulsadas por las delegaciones regionales de los sindicatos. El seguimiento de las protestas anteriores ha sido dispar según la fuente: las consejerías de Sanidad han cifrado la participación entre el 5 y el 20 %, mientras que las organizaciones médicas elevan ese porcentaje hasta el 60 %, reflejando una fuerte discrepancia a la hora de medir el impacto real de los paros.
En algunos territorios, varios paros autonómicos se han desconvocado después de que los sindicatos médicos llegaran a acuerdos con sus respectivas consejerías en materias de competencia autonómica, especialmente en el terreno retributivo. Galicia es uno de los ejemplos en los que la negociación territorial ha permitido frenar las movilizaciones, al menos de forma temporal, al cerrarse compromisos concretos con el personal facultativo.
Situación dispar por comunidades y nuevas protestas
En otras comunidades el conflicto sigue abierto. En Madrid, el sindicato Amyts ha decidido mantener la huelga tras una reunión que califica de corta y decepcionante con la consejería de Sanidad, al entender que no se han puesto sobre la mesa propuestas suficientes para mejorar las condiciones laborales. La Confederación Española de Sindicatos Médicos también conserva las convocatorias autonómicas en Aragón y la Comunitat Valenciana, donde las negociaciones no han dado frutos significativos.
Con este escenario, las protestas se sucederán desde mañana y hasta el viernes en distintos puntos del país. El miércoles 20 se perfila como el día central de movilización, con manifestaciones previstas en ciudades como Bilbao, Vigo o València, además de diversas concentraciones, entre ellas la organizada por Amyts frente a la sede del Ministerio de Sanidad. Estas acciones buscan visibilizar el malestar del colectivo y presionar para que se reabran canales de diálogo que permitan avanzar hacia un acuerdo estable sobre sus condiciones laborales.



