La Policía de la Generalitat ha intervenido 39 obras de arte falsamente atribuidas a Antonio Saura, Joan Miró y Jean-Michel Basquiat y ha detenido a una persona como presunta autora de un delito de estafa y otro contra la propiedad intelectual.
Las piezas han sido sometidas a un análisis físico por especialistas de la Fundación Antonio Saura, la Fundación Joan Miró y por un experto en la obra de Jean-Michel Basquiat. Estos profesionales han emitido informes técnicos concluyentes en los que constatan que todas las obras examinadas son falsificaciones. Este tipo de peritajes suele centrarse en aspectos como los materiales empleados, la técnica pictórica, el trazo, las firmas o la documentación asociada, elementos que en este caso han permitido descartar la autenticidad de cada una de las piezas.
Reparto de las obras falsificadas
El responsable de Emergencias e Interior, acompañado del director general de Seguridad Pública y de la comisaria jefa de la Policía de la Generalitat, ha visionado personalmente la colección intervenida. De las 39 obras incautadas, 14 estaban atribuidas al pintor aragonés Antonio Saura, 24 al artista catalán Joan Miró y una última pieza al estadounidense Jean-Michel Basquiat. Este reparto muestra que el grueso de la colección se apoyaba en los nombres de mayor proyección internacional, lo que incrementa de forma notable el valor aparente de las obras y, con ello, el potencial beneficio del engaño.
El conseller ha subrayado que esta intervención policial pone de manifiesto el trabajo constante del Grupo de Patrimonio Histórico en la protección de los derechos de los creadores y en la preservación de la cultura. La persecución de falsificaciones no solo persigue un fraude económico, sino que también evita que obras sin valor artístico real se integren en colecciones privadas o acaben en el mercado como piezas legítimas, distorsionando el legado de los autores originales.
Inicio de las actuaciones
Las actuaciones policiales se iniciaron a finales de enero, cuando los investigadores tuvieron conocimiento de que el actual propietario de la colección, residente en València y comprador de la totalidad de las piezas, intentaba obtener certificados de autenticidad para parte de las obras. Este paso es habitual cuando se pretende legitimar la procedencia de un conjunto de piezas y, en este caso, encendió las alarmas de los agentes, que comenzaron a indagar en el origen real de la colección.
Una vez identificado el propietario, fue citado en dependencias policiales para prestar declaración. En su comparecencia explicó, entre otros extremos, que había adquirido todas las obras en distintas ocasiones a una misma persona que operaba en un puesto del rastro de València. También indicó que las piezas se encontraban ya firmadas en el momento de la compra con las rúbricas de ‘Saura’, ‘Miró’ y ‘Basquiat’. Este detalle apunta a un patrón de actuación continuado por parte del vendedor y refuerza la hipótesis de una actividad organizada y sostenida en el tiempo.
Características de las falsificaciones
Según ha detallado el responsable de Emergencias e Interior, los expertos han determinado que las obras reproducen el estilo pictórico característico de los tres autores, pero lo hacen a modo de pastiche, elaborado a partir de elementos imitados de otras creaciones originales. Se trata de composiciones que combinan rasgos reconocibles de la producción de Saura, Miró y Basquiat, pero carentes de la coherencia interna y del contexto creativo propios de sus verdaderas obras. Las firmas, igualmente imitadas, se habrían añadido con la finalidad de otorgar a las piezas una falsa apariencia de autenticidad y reforzar así el engaño a posibles compradores.
Impacto y mensaje disuasorio
El conseller ha remarcado, además, el alto nivel de especialización de la Policía de la Generalitat y su compromiso con la protección del patrimonio y con la preservación de los derechos de propiedad intelectual. Actuaciones de este tipo contribuyen a depurar el mercado del arte, dificultan la circulación de falsificaciones y lanzan un mensaje disuasorio a quienes pretenden lucrarse aprovechando el prestigio de artistas reconocidos. También proporcionan mayor seguridad a coleccionistas y compradores, que dependen de la labor conjunta de fuerzas de seguridad y expertos para distinguir entre una obra auténtica y una copia fraudulenta.


