La valenciana Natalia Palomares Pascual se ha convertido en la única bailarina europea que acompaña a la cantante colombiana Shakira en su gira mundial ‘Las mujeres ya no lloran’. La joven, criada en el barrio de El Cabanyal-Canyamelar de València, explica que el espectáculo busca, a través de la danza, transformar el dolor de una mujer en una fuerza inspiradora que anime a otras a encontrar su mejor versión.
Palomares ha explicado que este tour internacional transmite un mensaje muy claro. Según destaca, el espectáculo muestra ‘cómo se transforma el dolor de una mujer en poder, en una potencia inspiradora que puede convertirse en lo mejor que tienes’. A su juicio, un sufrimiento profundo puede empujar a cada persona a alcanzar ‘su mejor versión’.
La bailarina subraya que le emociona especialmente llegar a niñas y mujeres de distintas edades. ‘Es increíble poder inspirar a las mujeres, pequeñas y mayores’, asegura. En cada concierto observa al público desde el escenario y ve a muchas niñas junto a la valla, lo que refuerza su sensación de responsabilidad.
De València a los escenarios más grandes del mundo
Natalia Palomares ha recordado que empezó a trabajar con Shakira en 2018. Entonces formó parte del grupo de 30 bailarinas que actuaron con la artista en la ceremonia de la Copa Davis. Afirma que para ella fue un hito personal, porque desde pequeña bailaba las canciones de la colombiana en el comedor de su casa. ‘Era un ejemplo a seguir para mí. Yo bailaba en el comedor de mi casa sus canciones y fue como un gran logro’, rememora.
El verdadero punto de inflexión en su carrera llegó cuando volvieron a contactar con ella. Fue seleccionada como una de las dos bailarinas que acompañaron a Shakira en el videoclip ‘Girl like me’. A partir de ese momento su trayectoria profesional se ha acelerado y se ha consolidado como una de las caras habituales junto a la artista.
Antes de dedicarse por completo a la danza, Palomares cursaba estudios de Derecho en la Universitat de València. Se definía como ‘muy estudiosa, muy empollona’, y organizaba sus días para compaginar las clases en la facultad con su formación en baile. Sin embargo, un día, mientras estudiaba en cuarto curso, escuchó la canción ‘Pretty hurts’ de Beyoncé y sintió que debía cambiar de rumbo.
‘Fue como si Dios me tocara la cabeza’, recuerda sobre aquel momento. Entonces tomó la decisión definitiva de dejar la carrera y apostar por la danza. Reconoce que su familia fue inicialmente reticente ante un camino profesional lleno de incertidumbre, pero finalmente acabó apoyando su elección.
Hoy, sus padres y allegados se han convertido, según cuenta, en sus mayores ‘fans’. Han previsto asistir a dos de los doce conciertos de la residencia que Shakira ha programado en Madrid el próximo mes de septiembre. ‘Es increíble para mí que puedan venir a verme y conocer el trabajo que he estado haciendo en los dos últimos años’, agradece.
Una gira intensa y muchas casas lejos de València
Palomares describe estos dos últimos años de gira como una etapa tan intensa como exigente. Señala que lo más complicado ha sido pasar tanto tiempo fuera de casa, lejos de su familia, de su pareja y de su gata. Aun así, considera que la experiencia compensa porque le ha permitido formar parte de un equipo muy diverso.
Sobre ese grupo de trabajo destaca que se trata de un entorno enriquecedor, con personas de muchas nacionalidades. Dentro de ese elenco, ella es la única española y también la única europea. Esta mezcla de culturas ha ampliado, según indica, su manera de entender la danza y el trabajo en grandes producciones.
En el escenario intenta vivir cada actuación como una oportunidad única. Afirma que es consciente de que muy pocas personas podrán sentir algo similar a lo largo de su vida. Recuerda en cada concierto que se trata de un momento ‘pasajero’ y por eso se ha propuesto disfrutarlo con plena atención.
En cada show reserva unos instantes de conexión personal. Explica que siempre tiene un momento de ‘agradecimiento al universo por haber encontrado mi camino’. Para ella, la danza se ha convertido en el eje central de su vida y en el medio desde el que puede inspirar a otras personas, especialmente a las mujeres.
Además del impacto artístico, considera importante que su propio ejemplo pueda servir a otras jóvenes que se plantean dedicarse al baile. Señala que muchas se acercan tras las actuaciones para compartir sus sueños. Ese contacto directo refuerza su convicción de que, con esfuerzo y constancia, es posible construir una carrera en la danza.
De la gira de Shakira a la final del Mundial
La trayectoria de Natalia Palomares junto a Shakira incluye también momentos de máxima exposición mundial. La bailarina ha acompañado a la artista en la final del último Mundial de fútbol, celebrada en Nueva York. Allí actuó en un escenario que ella misma define como ‘el escenario más grande del mundo‘ por la enorme audiencia global del evento.
Reconoce que aquella cita fue especialmente intensa por varios motivos. ‘Toda mi familia es superfutbolera y para ellos era muy importante. Para mí fue como un match de mundos estupendo’, recuerda. La mezcla de música, baile y fútbol convirtió la ocasión en una experiencia irrepetible.
Confiesa que vivió esa final con ‘muchísimos nervios’, acrecentados por el hecho de que jugara España. Desde el escenario, explica, resultó impactante ver a la selección nacional salir al campo. ‘Fue espectacular salir al escenario y ver a tu selección, verlos salir del túnel (de vestuarios) y verlos jugar’, asegura.
De aquella jornada destaca además un detalle con especial significado para la afición valenciana. El gol que dio la victoria a España lo marcó otro valenciano, Ferran Torres. Palomares celebra que coincidan estos éxitos y reflexiona sobre cómo la dedicación puede abrir caminos inesperados.
En este sentido, resume el aprendizaje que ha sacado de su propia trayectoria. A su juicio, la vida puede ofrecer ‘cosas tan grandes que te puede dar la vida si realmente te dedicas y pones esfuerzo en lo que te gusta’. Para ella, esa entrega ha tenido como recompensa compartir escenario con Shakira y llevar el nombre de València por todo el mundo.






