Renfe volverá a permitir el acceso de patinetes eléctricos a sus trenes a partir del próximo 7 de septiembre, una medida que afectará a los servicios de Cercanías, Media Distancia y Larga Distancia.
La decisión facilitará los desplazamientos de los usuarios de la provincia de València que utilizan estos vehículos para completar el trayecto entre la estación y su domicilio, centro de trabajo o lugar de estudios.
La medida no se aplicará por el momento en Rodalies ni en Cercanías Euskadi, aunque sí se incorpora al resto de servicios incluidos en las nuevas condiciones de transporte de la compañía.
Requisitos de seguridad
El acceso estará limitado a los patinetes eléctricos que estén homologados, inscritos en el registro de la DGT, cuenten con placa identificativa, seguro obligatorio de responsabilidad civil y certificado de circulación.
Durante el viaje, el patinete deberá permanecer plegado, apagado y situado en los compartimentos de equipaje.
Renfe adopta esta actualización tras la entrada en vigor del nuevo marco normativo estatal para los vehículos de movilidad personal, que incorpora obligaciones de identificación, registro y aseguramiento.
Tren y patinete para moverse por la ciudad
La compañía defiende que la combinación del tren y el patinete eléctrico es una opción útil para los desplazamientos de primera y última milla, especialmente en áreas metropolitanas y entornos urbanos.
En España hay aproximadamente siete millones de patinetes eléctricos y otros vehículos de movilidad personal, según la Federación Española de Vehículos de Movilidad Personal.
La recuperación de esta posibilidad permitirá ampliar las alternativas de movilidad para quienes dependen de soluciones asequibles y sostenibles en sus desplazamientos diarios.
Renfe se alinea así con la práctica habitual de numerosos operadores ferroviarios europeos, donde el transporte de patinetes está permitido bajo condiciones específicas de seguridad.
La medida forma parte de la apuesta de la compañía por un modelo de movilidad más sostenible, con menos dependencia del vehículo privado y mayor conexión entre el transporte público y los desplazamientos urbanos.


