Una ruta recorrerá cinco municipios valencianos para denunciar el impacto de proyectos energéticos

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La Coordinadora Valenciana per la Ubicació Racional de les Energies Renovables y otros cuatro colectivos organizan el 'Tour Malet', con paradas en zonas afectadas por proyectos fotovoltaicos, de biogás, biometano y por el debate sobre la central de Cofrentes.

La Coordinadora Valenciana per la Ubicació Racional de les Energies Renovables, junto con Perifèries del Món, Acció Ecologista-Agró, Intersindical Solidaria y Acció Ecologista Muntanyera PV, ha organizado para los días 17 y 18 de octubre el denominado Tour Malet, una ruta por distintos municipios valencianos en los que existen proyectos energéticos o conflictos relacionados con el uso del territorio.

El recorrido incluirá paradas en Turís, el Valle de Ayora-Cofrentes, Llutxent, Llíria y Casinos. Las entidades organizadoras plantean la actividad como un encuentro con colectivos locales que mantienen posiciones críticas ante diferentes instalaciones fotovoltaicas, de biogás, biometano y otras actuaciones.

Según explican los convocantes, su objetivo es relacionar estos casos con otros debates vinculados al uso del suelo, la agricultura, el urbanismo, la vivienda o el turismo. Esta interpretación corresponde a las entidades participantes, que consideran que existen problemas comunes relacionados con la planificación territorial y la participación ciudadana.

La primera jornada comenzará el 17 de octubre en Turís. Allí participará la Plataforma per la Defensa del Territori El Castellet, contraria a determinados proyectos fotovoltaicos previstos en el municipio, entre ellos el promovido por Torrent Energy sobre varios cientos de hectáreas.

La plataforma reclama que se paralicen los proyectos que considera incompatibles con la huerta y pide una regulación acordada con la población. Según sostiene el colectivo, su posición «no es contra las renovables, sino contra su implantación sin planificación ni consenso».

Por la tarde, la ruta continuará en el Valle de Ayora-Cofrentes. En esta comarca participará la Associació Naturalista d’Aiora i la Vall (ANAV), que ha mostrado su oposición a varios proyectos relacionados con la implantación de instalaciones renovables y al proyecto de vertedero de Zarra.

La nota de las entidades organizadoras también sitúa esta parada en el contexto de la central nuclear de Cofrentes, cuyo calendario vigente contempla el cese de explotación en 2030.

Llutxent, Llíria y Casinos, en la segunda jornada

El recorrido continuará el 18 de octubre en Llutxent, donde la Plataforma Salvem Llutxent reclama la reubicación o el cierre de la planta de biogás de Montagut. La instalación funciona desde 2022 y produce biogás y biofertilizantes a partir de residuos procedentes de la industria agroalimentaria.

Según señalan los organizadores, la Generalitat ha planteado la necesidad de aplicar medidas correctoras para reducir el impacto de la instalación sobre el entorno.

La última parte de la ruta se desarrollará en Camp de Túria, con paradas en Casinos y Llíria. En esta última localidad avanza un proyecto de planta de biometano promovido por The Green Vector.

El proyecto cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Llíria y con la oposición del Ayuntamiento de Casinos, según recoge la convocatoria. La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía también se ha posicionado en contra de la instalación.

Esta asociación sostiene que el volumen previsto de residuos ha pasado de 90.000 a 192.700 toneladas anuales y reclama más información sobre cuestiones como el tráfico de camiones o el destino del digestato.

El colectivo mantiene caceroladas semanales en Llíria desde noviembre de 2025 y asegura haber organizado tres manifestaciones y recogido más de 13.900 firmas contra el proyecto.

Las entidades convocantes han abierto la participación en el Tour Malet a otros colectivos, medios de comunicación y personas interesadas. En su valoración conjunta, sostienen que «nos lo venden como energía verde y transición ecológica, pero van a dañar nuestra tierra, nuestras aguas, nuestra economía y nuestra salud, convirtiéndonos en zona de sacrificio».