El cierre indefinido del Teatro Principal de València por graves problemas de seguridad ha dejado a la ciudad con un único teatro público en funcionamiento, el Rialto, lo que ha provocado una fuerte protesta de asociaciones de artes escénicas que han calificado la gestión institucional de ‘incompetente’.
Las entidades profesionales han denunciado que este cierre se ha acordado por riesgos estructurales graves y problemas funcionales muy graves en el edificio. Han subrayado que la decisión se ha tomado sin ofrecer alternativas claras a corto plazo para la programación teatral pública en València.
Críticas a la gestión y al trato a la cultura
Los profesionales han sostenido que los valencianos no se merecen ‘el trato a la cultura’ que están recibiendo por parte de las distintas administraciones. Consideran que ese trato se ha hecho visible esta semana con el cierre indefinido del Principal, que deja prácticamente sin oferta pública estable de teatro a la ciudad.
Las asociaciones de artes escénicas valencianas se han concentrado ante las puertas del teatro clausurado. Allí han exhibido dos carteles, uno con un corazón y otro con el lema ‘Un motí al cor’, con los que han querido expresar su malestar y su preocupación por la situación del edificio.
Según han explicado, la Diputación de Valencia ha decretado el cierre del inmueble al constatar la existencia de riesgos estructurales graves. También ha detectado deficiencias funcionales muy graves y la falta de garantías suficientes en caso de que se produjera alguna incidencia durante las funciones.
Deterioro prolongado y problemas visibles
Los representantes del sector han asegurado que esta situación era ‘la crónica de una muerte anunciada’, porque ‘no se llega a esta situación de cierre de un día para otro’. A su juicio, las administraciones conocían desde hace años el deterioro del teatro y no han actuado con la urgencia necesaria.
Han lamentado que el pasado fin de semana todavía se haya celebrado una función de ‘El llibre de la selva’, una obra dirigida al público infantil, pese al estado del inmueble. Para ellos, este hecho ilustra el retraso en la adopción de medidas y el riesgo asumido durante las representaciones.
Las asociaciones han detallado que el deterioro del Teatro Principal era ‘muy visible’. Han enumerado palcos desconchados, grietas en distintas zonas, partes del escenario apuntaladas por los laterales y salidas de emergencia que, según denuncian, no estaban en condiciones adecuadas para garantizar un desalojo seguro y ordenado.
Ante los medios de comunicación, la presidenta de Actors i Actrius Professsionals Valencians, María Almudéver, ha denunciado que ‘han ido poniendo parches, tiritas, un poquito de masilla aquí’, pero que todos sabían que hacía falta ‘una intervención de urgencia desde hace años, las administraciones las primeras’.
Joan Carles Garés, miembro de la junta directiva de la Associació Valenciana d’Empreses d’Arts Escèniques (Avetid), ha compartido este diagnóstico y ha respaldado las críticas a la gestión. Ambos han insistido en que la falta de planificación ha llevado a València a una situación límite, con un solo teatro público abierto y sin un calendario claro de intervención en el Principal.
Las asociaciones han reclamado soluciones rápidas y una hoja de ruta para la rehabilitación del edificio y la reactivación de la actividad escénica pública. Consideran que, mientras no se recupere el Teatro Principal, la oferta teatral pública en València quedará seriamente mermada y el sector profesional sufrirá un impacto directo en su trabajo y en su relación con el público.




