La Fundación Franz Weber ha reclamado que se investigue a fondo la muerte reciente de dos cetáceos trasladados al Oceanogràfic de València, una beluga y una delfina, y ha alertado de las consecuencias de estos movimientos de animales marinos procedentes de otros países.
Según ha explicado la organización, la primera muerte se ha producido hace una semana, cuando falleció la beluga Belly Jean en las instalaciones del Oceanogràfic. En ese momento, la fundación ya ha solicitado a la Generalitat una auditoría específica sobre este caso al considerar que se trata de un episodio grave.
Pocos días después, se ha conocido la muerte de Echo, una delfina también relocalizada desde Marineland Canadá y alojada en el mismo centro valenciano. Para Franz Weber, esta segunda baja en tan poco tiempo resulta especialmente alarmante y refuerza la necesidad de esclarecer qué ha ocurrido.
La fundación ha indicado que la compañía gestora del Oceanogràfic habría anticipado este posible desenlace de Echo mediante publicaciones en redes sociales. En esos mensajes se habría apelado a la emotividad del público mostrando a la delfina como un animal ‘apartado’ debido a sus dolencias.
Petición de intervención del Ministerio y del CSIC
Tras estas muertes, Franz Weber ha pedido formalmente al Ministerio de Ciencia que analice lo sucedido con ambos cetáceos relocalizados en València. Además, los naturalistas han anunciado que solicitarán al CSIC, como Autoridad Científica española, que inicie una vigilancia independiente del estado de salud de todos los animales procedentes de Marineland Canadá.
Estos cetáceos se encuentran repartidos entre el Oceanogràfic de València y un zoológico de Benalmádena. La ONG sostiene que una supervisión externa es imprescindible para determinar si las condiciones de alojamiento, manejo y adaptación son las adecuadas, y si existe algún patrón común en los fallecimientos registrados.
La entidad ha recordado que, entre los animales relocalizados desde el parque canadiense, ya han muerto dos en España, ambos en València, y otros tres en Chicago. A su juicio, estos datos ponen en duda no solo el supuesto ‘rescate’ de los cetáceos, sino también la conveniencia de los desplazamientos y la preparación de los equipos técnicos y humanos implicados.
Franz Weber ha señalado la urgencia de que el CSIC analice por qué se permite el traslado de ejemplares cuya salud ya estaba deteriorada antes del viaje. La organización plantea si estas operaciones responden a las necesidades de la empresa que gestionaba el parque canadiense, ya cerrado, o al interés de compañías españolas por presentar estas relocalizaciones como un gesto solidario ante la opinión pública.
Críticas a nuevos traslados de orcas
Paralelamente, la fundación ha difundido un dictamen jurídico en el que cuestiona el posible traslado de dos orcas desde Francia a un parque temático situado en la isla de Tenerife. El documento también critica la posición del Gobierno de España, al que acusa de recurrir a una ‘inhibición’ que, según la ONG, no resuelve el problema de fondo.
FFW sostiene que estos movimientos solo desplazan la cuestión principal y ha advertido de que convierten a España en una ‘papelera’ de animales marinos procedentes de países europeos que ya han prohibido los espectáculos con cetáceos. La entidad ha citado expresamente a Francia y, de forma reciente, a Bélgica como ejemplos de esta tendencia.
El dictamen jurídico elaborado por la fundación señala que existen informes desfavorables de la autoridad científica española en el marco de CITES. Por este motivo, insiste en que cualquier decisión sobre nuevos traslados debe respetar de forma estricta el criterio científico y el principio de precaución.
España, a la cola en protección de cetáceos
La Fundación Franz Weber ha destacado que España mantiene actualmente el mayor número de delfinarios abiertos de toda la Unión Europea. En estas instalaciones se exhiben alrededor de un centenar de delfines y varias orcas para el público.
La organización ha calificado esta situación de ‘preocupante’ y ha pedido al Gobierno central y a los grupos parlamentarios que abran una reforma legislativa amplia. Entre sus propuestas, reclama prohibir los espectáculos e interacciones comerciales con cetáceos y otros animales marinos, impedir nuevas incorporaciones a los delfinarios y diseñar una hoja de ruta para cerrar esta etapa.
Según la ONG, esa reforma debería marcar un calendario claro para poner fin al confinamiento y la explotación de animales silvestres en instalaciones de exhibición. A su juicio, así se evitaría que España se enfrente en el futuro a los mismos dilemas que ya afrontan otros países europeos que han optado por restringir o prohibir este tipo de espectáculos.





