Las universidades españolas han empezado a elaborar el que será su primer libro blanco sobre inteligencia artificial (IA) en el ámbito universitario, un documento pionero que aspira a orientar a todas las instituciones en el uso de estas herramientas, marcar criterios comunes para la docencia y la evaluación y facilitar un acceso más asequible a unas plataformas que suponen un coste elevado para los campus.
La iniciativa parte de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE), que ha asumido la coordinación del trabajo. El proyecto implica a universidades públicas y privadas y busca ofrecer un marco compartido ante la expansión acelerada de la IA en la educación superior.
Según explica el rector de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y presidente de la comisión sectorial Crue-Digitalización, José Capilla, el primer paso ha sido identificar de forma rigurosa qué se está haciendo ya en los campus españoles. Capilla subraya que se ha detectado una implantación desigual.
‘Hemos tenido que hacer un diagnóstico e inventario de qué herramientas se están utilizando y cómo, porque la IA ha entrado en las universidades a velocidades distintas’, señala Capilla.
Negociar mejor el acceso a las plataformas de IA
El libro blanco no solo pretende orientar sobre nuevos métodos de enseñanza o sobre cómo evaluar en un contexto con IA generativa. También busca identificar oportunidades concretas para que las instituciones puedan acceder a estas tecnologías en mejores condiciones económicas y compartir esas fórmulas entre universidades.
‘Uno de los ejes en el que trabajamos es, como bloque, poder llegar a negociar precios en el acceso a estas plataformas, porque la IA supone un coste y nuestra propuesta puede permitir un acceso con un coste más razonable’, explica el rector de la UPV.
Capilla avanza que la primera fase del libro blanco, que describe como ‘el primero en el mundo’ centrado en la IA en la universidad, estará lista a finales de año. Será un documento de orientaciones generales, concebido para estar en revisión y actualización constante a medida que cambien las tecnologías y las necesidades formativas.
El texto se estructurará en varios ejes. El primero se centrará en la gobernanza de las herramientas de IA, desde su gestión hasta el desarrollo y la aplicación práctica en los campus. Este bloque abordará cuestiones como quién decide qué se usa, con qué fines y bajo qué criterios de ética, seguridad y protección de datos.
Formación obligada en IA para toda la comunidad universitaria
Un segundo eje del libro blanco se dedicará a la alfabetización en inteligencia artificial, que abarcará al profesorado, al personal de administración y servicios y al alumnado. El objetivo es que todos conozcan las capacidades y limitaciones de estas herramientas.
‘Los estudiantes no pueden salir con un título universitario sin que se hayan familiarizado con estas herramientas’, defiende Capilla. A su juicio, la IA forma ya parte del entorno laboral y social en el que se integrarán los graduados, por lo que considera imprescindible que las universidades la incorporen de forma explícita en la formación.
Capilla reconoce que formar a los docentes en cómo enseñar y evaluar cuando el alumnado puede usar IA generativa se ha convertido en ‘uno de los retos más importantes de las universidades españolas, que de momento no tiene respuesta’. El reto, apunta, es aún mayor en los estudios no presenciales, donde la verificación de la autoría y la evaluación continua resultan más complejas.
El debate sobre la evaluación se ha intensificado en los últimos cursos. El último informe ‘La universidad española ante la inteligencia artificial: formación digital, competencias y empleo’, elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD) junto a DigitalES e InfoJobs, indica que el 64 % de las universidades considera la evaluación la prioridad pedagógica más urgente ante la irrupción de la IA.
Además, el 80 % de las universidades ve necesario modificar los planes de estudio para adaptarlos a este nuevo contexto tecnológico. Sin embargo, solo un 29 % ofrece actualmente formación en IA de forma realmente interdisciplinar, es decir, integrada en distintas titulaciones y áreas de conocimiento.
Impacto en la integridad académica y nuevas metodologías
La llegada de la IA generativa también ha reactivado el debate sobre el fraude académico. La vicerrectora de Coordinación y Transformación Digital de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), Belén Vela, admite que, pese a que las universidades ya disponen de herramientas para detectar posibles usos indebidos, su alcance es limitado.
Vela reconoce que, en la práctica, ningún sistema puede garantizar hoy con absoluta fiabilidad la detección del uso de IA generativa en trabajos o exámenes. ‘Las universidades no puedan confiar únicamente en herramientas tecnológicas para garantizar la integridad académica’, afirma.
Por ello, la vicerrectora de la URJC defiende que la mejor respuesta pasa por cambiar la forma de enseñar y evaluar. Apuesta por diseñar actividades que exijan razonamiento propio, pensamiento crítico, creatividad, resolución de problemas y capacidad de aplicar conocimientos a situaciones nuevas, elementos que resultan más difíciles de automatizar.
La Universidad Rey Juan Carlos ha abierto un proceso interno de reflexión con las direcciones de sus 11 centros, facultades y escuelas. El objetivo es compartir experiencias, identificar buenas prácticas y avanzar hacia marcos de actuación comunes que puedan, a su vez, encajar en las orientaciones del futuro libro blanco impulsado por la CRUE.
El mismo informe de la Fundación CYD señala que seis de cada diez universidades cuentan ya con programas regulares de formación en IA aplicada a la gestión, la docencia, la investigación y la transferencia de conocimiento. No obstante, menos de la mitad del profesorado ha participado en estas acciones en los últimos dos años, lo que evidencia la necesidad de intensificar la capacitación docente.
Con el libro blanco, las universidades españolas buscan precisamente ordenar este proceso, reducir desigualdades entre campus y ofrecer un marco estable que sirva de referencia tanto a los equipos de gobierno como al profesorado y al estudiantado en el uso cotidiano de la inteligencia artificial.



