Los cambios en el Corredor Cantábrico-Mediterráneo enfrentan a la Generalitat y al Gobierno central

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Juanfran Pérez Llorca y Jorge Azcón han advertido de que el diseño actual del tramo ferroviario Teruel-Sagunto puede estrangular el Corredor Cantábrico-Mediterráneo y comprometer el desarrollo económico y logístico de la España interior y la Comunitat Valenciana.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha alertado de que cualquier marcha atrás en el desarrollo de los corredores ferroviarios puede comprometer el futuro del Corredor Cantábrico-Mediterráneo, especialmente en el tramo Teruel-Sagunto, clave para la conexión entre Aragón, la Comunitat Valenciana y la España interior.

Durante la jornada ‘El corredor que une dos mares’, celebrada este martes en Teruel, se han reunido representantes de los gobiernos de Aragón, Comunitat Valenciana, Castilla y León y Cantabria. El objetivo ha sido analizar el estado del Corredor Cantábrico-Mediterráneo y reclamar cambios en su diseño para garantizar su capacidad a largo plazo.

Pérez Llorca ha defendido que cualquier retroceso en el desarrollo de estos corredores ferroviarios ‘puede comprometer’ el rendimiento de grandes infraestructuras. Ha recordado que se han financiado con dinero de los contribuyentes con una visión de futuro y con la finalidad de impulsar el crecimiento económico.

Exige doble vía y ancho internacional

El jefe del Consell ha reivindicado un Corredor Cantábrico-Mediterráneo con doble vía, ancho internacional y capacidad suficiente. Según ha señalado, el corredor debe responder a las necesidades económicas, industriales, logísticas y sociales de las próximas décadas.

Ha asegurado que este eje ferroviario ‘va a generar oportunidades y proyectos de vida para muchas regiones’. Además, ha explicado que muchas decisiones estratégicas adoptadas en la Comunitat Valenciana en los últimos años se han diseñado pensando en este corredor.

Como ejemplo, ha citado Parc Sagunt y las inversiones públicas vinculadas, como la estación intermodal. Según ha indicado, estas infraestructuras se han planteado para aprovechar al máximo el potencial logístico de la conexión con Aragón y el Cantábrico.

Pérez Llorca también ha subrayado el impacto del corredor en los puertos de la Comunitat Valenciana. Ha defendido que estos puertos tienen capacidad para dar servicio a un ámbito mucho más amplio que su entorno inmediato. A su juicio, el corredor permitirá ‘mejorar la conectividad, reducir los tiempos de traslado y ofrecer una mayor inmediatez en el movimiento de mercancías’.

Críticas al diseño del tramo Teruel-Sagunto

Respecto al tramo Teruel-Sagunto, el president ha criticado que ‘se cambien las reglas del juego a mitad del partido con decisiones que estrangulan esta infraestructura’. Ha advertido de que las modificaciones que se están planteando pueden limitar la capacidad del eje y reducir su competitividad.

Además, ha recordado que siguen pendientes actuaciones fundamentales como la Estación Central y el túnel pasante de València, que también afectan al Corredor Mediterráneo. Ha reclamado al Gobierno central soluciones concretas porque, ha dicho, ‘de nada sirve que se hagan inversiones millonarias si luego no se completa el proyecto’.

En paralelo, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha advertido de que el diseño previsto para el corredor ferroviario Teruel-Sagunto puede tener consecuencias durante las próximas décadas. Ha reclamado que se revise antes de que continúe su tramitación administrativa.

Azcón ha defendido que las decisiones sobre grandes infraestructuras deben responder a criterios técnicos y económicos y no a razones políticas. En este sentido, ha subrayado que los datos han cambiado desde que se planteó el corredor.

Ha recordado la llegada de nuevas inversiones industriales y proyectos como las gigafactorías de Figueruelas y Sagunto. A su juicio, estos cambios obligan a replantear las previsiones de tráfico y la capacidad necesaria.

Riesgo de ‘punto de estrangulamiento’

El presidente aragonés ha puesto el foco en el tramo entre Teruel y Sagunto y en sus efectos sobre las conexiones entre Zaragoza y Valencia. Ha advertido de que el diseño actual puede convertir este eje en un ‘punto de estrangulamiento’ para el transporte ferroviario.

Según ha señalado, un corredor insuficiente afectaría también a las comunicaciones de la España interior con la fachada mediterránea. Por ello, ha insistido en que todavía existe margen para modificar el planteamiento.

Azcón ha defendido la necesidad de escuchar a las comunidades autónomas, los ayuntamientos, los técnicos y las organizaciones empresariales antes de adoptar una decisión definitiva. Ha considerado que mantener el proyecto tal y como figura en el estudio informativo supondría una decisión con efectos a muy largo plazo.

Ha advertido de que no se trataría de un problema corregible en cinco o diez años, sino de una cuestión que podría condicionar el desarrollo del país durante 30, 40 o incluso 50 años.

Aragón reclama para el tramo Teruel-Sagunto una doble vía electrificada y de altas prestaciones, preparada para tráfico mixto de viajeros y mercancías. El objetivo es aprovechar el potencial logístico e industrial del eje entre Aragón y la Comunitat Valenciana.

Por su parte, el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha coincidido en la necesidad de abordar el Corredor Cantábrico-Mediterráneo de forma conjunta. Ha defendido que la prioridad debe ser conectar Castilla y León con Aragón y el Mediterráneo.

Mañueco ha situado Miranda de Ebro como enlace clave con el Corredor Atlántico. Además, ha reclamado recuperar la conexión ferroviaria entre Soria y Valladolid.

También ha pedido impulsar las inversiones y la planificación necesarias para mejorar de manera estable la conexión ferroviaria entre todos estos territorios. A su juicio, una red bien diseñada permitirá aprovechar mejor las oportunidades económicas y logísticas que ofrece el Corredor Cantábrico-Mediterráneo.