La Guardia Civil ha investigado a dos trabajadores por la muerte de una mujer de 66 años y las lesiones de un hombre de 47 durante una actividad náutica de paracaídas tipo ‘parasailing’ celebrada el pasado 10 de agosto en Benidorm, en plena tormenta y con fuertes rachas de viento.
Según ha informado el instituto armado, ambas víctimas participaban en tándem en esta modalidad recreativa, que consiste en volar sujetas a un paracaídas especial mientras una embarcación las remolca por el mar.
En un momento de la actividad, el cable que unía a las dos personas con la lancha se ha roto. Esa rotura ha provocado que quedaran a merced del viento y fueran arrastradas sin control hasta caer finalmente al mar.
Como consecuencia del impacto y de la caída, la mujer de 66 años ha fallecido. El hombre de 47 años ha resultado herido con diversas lesiones, aunque no han sido de carácter vital.
Investigación sobre las causas y las responsabilidades
Las diligencias se han llevado a cabo desde el puesto de la Guardia Civil de Altea, que ha centrado la investigación en dos aspectos. Por un lado, en las condiciones meteorológicas del momento del siniestro. Por otro, en determinar quién estaba realmente al mando de la embarcación cuando se produjo el accidente.
Los agentes han comprobado que, en el momento del percance, se estaba produciendo un claro empeoramiento del tiempo. En la zona se habían registrado tormenta y fuertes rachas de viento mientras se desarrollaba la actividad de parasailing.
En las primeras declaraciones, una persona vinculada a la empresa responsable de la actividad se identificó como patrón de la embarcación. Sin embargo, más tarde reconoció ante los investigadores que no pilotaba la lancha en el momento del suceso.
Este trabajador señaló entonces a otro empleado como la persona que realmente llevaba el mando de la embarcación. La Guardia Civil ha podido constatar posteriormente esta versión durante la práctica de las diligencias.
El segundo trabajador contaba con la titulación necesaria para ejercer como patrón y disponía de la formación correspondiente. No obstante, en el momento del accidente no figuraba como enrolado en la empresa que organizaba la actividad de parasailing.
Por todo ello, este empleado ha quedado investigado como presunto autor de un delito de homicidio imprudente y de otro de lesiones. Los agentes le atribuyen su posible responsabilidad penal en la muerte de la mujer y en las heridas sufridas por el hombre.
Por su parte, el trabajador que se identificó primero como patrón ha quedado investigado por un presunto delito de encubrimiento. La Guardia Civil le considera responsable de una identificación inicial que no se correspondía con la persona que estaba realmente al mando de la lancha.
Las diligencias practicadas se han remitido a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Benidorm, que deberá continuar ahora con la tramitación judicial del caso y determinar, en su momento, posibles responsabilidades penales y civiles derivadas del accidente mortal.



