La localidad valenciana de Alzira ha empezado a recuperarse y a hacer balance de daños tras el violento temporal de este jueves, un auténtico ‘diluvio de agua y viento’ concentrado en apenas quince minutos, con rachas de hasta 146 kilómetros por hora, que ha causado importantes desperfectos en el arbolado, en empresas y viviendas y en la parroquia de Santa Catalina, aunque sin víctimas.
El alcalde en funciones, Enrique Montalvá, ha explicado que el Cecopal se ha reunido este jueves ante el aviso del centro meteorológico de fuertes tormentas. Sin embargo, la tromba se ha adelantado, porque se esperaba hacia las 16.00 horas y finalmente ha descargado sobre las 13.00.
Según ha detallado Montalvá, ha llegado ‘un diluvio de agua y viento’, de una forma que ‘aquí no hemos conocido’. El episodio se ha desarrollado en un cuarto de hora, pero ha tenido una intensidad inusual incluso para una ciudad acostumbrada a episodios de lluvias fuertes.
El viento ha roto árboles ‘en toda la ciudad’ y ha arrancado techos de varias naves industriales, según ha indicado el alcalde en funciones. En la iglesia de Santa Catalina, el techo de la parte posterior ha caído sobre una calle colindante y ha afectado parcialmente a una vivienda.
Un fenómeno extremo y muy rápido
Montalvá ha insistido en que se ha tratado de un fenómeno ‘muy rápido’. Ha comenzado con ‘mucha potencia’, con unos 12 litros por metro cuadrado, pero concentrados en solo 15 minutos, y con rachas de viento de 146 kilómetros por hora. Ha señalado que en Alzira ‘no estamos acostumbrados’ a una combinación tan intensa de lluvia repentina y viento huracanado y ha añadido que son situaciones ‘que se escapan a la normalidad’.
En el capítulo de daños personales, el alcalde en funciones ha explicado que tiene constancia de que un trabajador ‘salió despedido por la fuerza del viento, desde un primer piso, pero no se hizo nada’. Pese a la violencia del temporal, no se han registrado heridos de gravedad.
En cambio, los daños materiales sí han sido cuantiosos, tanto en espacios públicos como en patrimonio histórico. Montalvá ha puesto como ejemplo ‘el árbol de 100 años que ha pasado por dos danas en diez días’. En el primer episodio cayeron ramas y ahora ‘se ha quedado prácticamente desarbolado’.
Los servicios municipales trabajan ahora en todas las zonas ajardinadas de la localidad, porque ‘en prácticamente todas ha habido daños’. También se actúa en carreteras rurales donde la caída de árboles ha llegado a dejar aisladas algunas viviendas, lo que ha obligado a movilizar recursos para despejar accesos.
Impacto en la parroquia de Santa Catalina
El párroco de la parroquia de Santa Catalina de Alzira, Enrique Masià, ha explicado que ya hace unos días se produjo un ‘reventón térmico’ en la localidad que provocó la caída de muchos árboles. Sin embargo, ha subrayado que ‘esto ha sido espectacular’ porque ‘ha afectado a un edificio emblemático de la ciudad’ como es esta iglesia.
Masià ha recordado que se trata de un edificio del siglo XIII que evolucionó en el XVI con una ‘transformación fundamental’ que cambió su estilo de gótico a barroco. La parte más reciente, la Capilla de la Comunión, añadida en el siglo XVIII, es ‘lo que menos ha resistido, cuando estos edificios resisten los siglos’, ha señalado.
A pesar de las aparatosas imágenes desde el exterior, el párroco ha precisado que ‘a pesar de lo espectacular’ de los daños, ‘dentro no ha habido ningún daño y se ha mantenido el tejado’. Ha detallado que ‘solo ha caído la pared del final y no ha entrado agua en la iglesia ni ha habido ningún problema’, de modo que ‘solo son daños materiales y no personales’.
Masià ha explicado que la parroquia cuenta con un plan director que tiene estudiadas todas las patologías del edificio. En esa zona concreta ‘siempre se ha considerado que el final a dos aguas era impropio’. Ha recordado que antes existía una cúpula de tambor con linterna que se retiró porque ‘amenazaba ruina’ y, en lugar de rehacerla de forma adecuada, se construyó un cierre a dos aguas que ‘parece un teatro’.
La intención ahora, ha indicado el párroco, es ‘poder restaurarla y hacerlo bien como estaba’. Para ello se dispone de los planos del arquitecto que diseñó la cúpula original y confía en que ‘ahora hay oportunidad de hacer ese cambio’.
El párroco ha calificado como un ‘milagro’ que no haya habido daños personales en la zona, ya que se trata de ‘uno de los pasos más grandes de la ciudad’ y suele registrar un notable tránsito de personas.
Vecinos sin luz y una sensación de desastre
Amparo, vecina de la calle Sang, cuya vivienda está justo al lado de la parte de la iglesia que ha caído, ha relatado que estaba preparando la comida cuando escuchó un estruendo ‘muy fuerte’. En ese momento, ha recordado, había ‘lluvia y viento muy fuertes: se acababa el mundo’. Hasta que no dejó de llover no pudo ‘salir a ver lo que era’.
La caída de cascotes ‘ha roto todo el cableado de la calle’ y esta vecina permanece sin suministro eléctrico desde el jueves. Ha explicado que la avería ha obligado a cortar la luz y está a la espera de que los servicios técnicos restablezcan la red.
Amparo ha recordado que la semana pasada ya sufrieron un episodio de tormentas similar y ha comentado que ‘Alzira es conocida por los desastres‘. Según su relato, este jueves ‘cayeron árboles, piedras, trozos de edificios, se inundaron varias zonas: ha sido bastante desastroso’, aunque, de nuevo, sin daños personales.
Mientras continúa el trabajo de limpieza y evaluación de desperfectos, el Ayuntamiento mantiene activo el seguimiento de incidencias y la coordinación de los servicios de emergencia. El objetivo es restablecer la normalidad lo antes posible y asegurar las zonas más afectadas por la caída de árboles, cascotes y elementos estructurales.




