Mónica Oltra ha defendido que València necesita una alcaldesa que ame la ciudad y no un gobierno municipal que considera indolente, y ha asegurado que se ve en disposición de disputar la Alcaldía con una candidatura amplia que desborde las siglas de Compromís.
Durante un desayuno informativo, la candidata a la Alcaldía de València ha explicado que ha decidido volver a la primera línea política porque le sublevan las injusticias. Ha afirmado que ya no acepta resignarse ante las cosas que no puede cambiar, sino que quiere cambiar las cosas que no puede aceptar, en referencia a una frase de la activista Angela Davis que llevaba estampada en su camiseta.
Ciudades como bastiones de resistencia
Oltra ha sostenido que la política es, a su juicio, el lugar idóneo para luchar contra las injusticias y facilitar la vida de la gente. Ha señalado que ha optado por la política local porque considera que las ciudades son ahora bastiones de resistencia, también a nivel internacional, y ha citado los ejemplos de Minneapolis, Nueva York o Berlín.
Según ha valorado, tras cuatro años de gobierno de María José Catalá, València está mucho peor que con el Ejecutivo municipal de Joan Ribó. Ha hablado de un deterioro en la movilidad, en la gestión de la dependencia y en el uso del espacio público. A su entender, la ciudad necesita una alcaldesa que la haga más habitable y que siente las bases para que la gente pueda ser feliz.
En este contexto, ha indicado que quiere encabezar una candidatura que desborde las siglas, sea amplia e incluya también a personas que no pertenezcan a partidos políticos. Ha sostenido que percibe movilización para el cambio y ha asegurado que lo ve posible porque, en sus palabras, la ciudadanía sabe distinguir el jabugo de la mortadela y las políticas que aplica cada gobierno.
Propuestas en vivienda y compatibilidad laboral
Oltra ha avanzado que compatibilizará la candidatura con su trabajo como abogada. Además, ha presentado algunas líneas de actuación, entre ellas solicitar la declaración de València como zona de mercado residencial tensionado. También ha defendido que no se renueven las inscripciones de viviendas de uso turístico en bloques residenciales, con el objetivo de proteger el parque de vivienda y contener la presión sobre los alquileres.
Preguntada por la candidata socialista, Pilar Bernabé, ha recordado que cuando fue consellera de Igualdad trabajó con ella en traspasos de centros de día para personas mayores. Ha señalado que aquella cooperación fue bastante fácil y ha resumido que su experiencia con Bernabé es buena a nivel de gestión.
Sin empadronamiento exprés en València
Oltra ha aclarado que no vive actualmente en la ciudad de València y ha subrayado que no va a realizar un empadronamiento que ha calificado de fake. Ha descartado empadronarse en la capital quince días antes de que acabe el plazo, como ha recordado que hizo María José Catalá, porque considera que eso sería engañar a la gente.
Ha explicado que, durante el boom inmobiliario, le resultó imposible encontrar en València la vivienda que necesitaba y por eso reside fuera. Sin embargo, ha defendido su vínculo con la capital. Ha afirmado: ‘A mí la ciudad de València me corre por las venas y no necesito más carta de presentación’.
La candidata ha destacado que trabaja en València desde 1991, que lleva 32 años como fallera en la ciudad y que ha vivido 21 años en ella. Ha asegurado que se siente simbiotizada con València, aunque ha admitido que no podrá votarse a sí misma en las elecciones municipales.
Respecto al juicio pendiente por el presunto encubrimiento de los abusos sexuales a una menor cometidos por su exmarido, Oltra ha afirmado que no le preocupa que ese procedimiento pueda coincidir con la campaña electoral. Ha explicado que, en su opinión, una persona sabe lo que ha hecho y, sobre todo, lo que no ha hecho, y por ese motivo duerme bien tranquila.
Ha reiterado que considera este caso una guerra sucia cuyo objetivo es mantenerla fuera de la política. Ha añadido que se enfrentará al proceso cuando llegue el momento. Además, ha opinado que nadie debería sentarse en el banquillo sin indicios de delito, en alusión a su situación judicial.



