Uno de cada cuatro alumnos acosados sufre ataques durante más de un año, según un informe estatal

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El VIII Informe La opinión de los y las estudiantes revela que el acoso escolar ha aumentado en el curso 2025-2026, afecta a más del 14 % del alumnado y se mantiene en muchos casos más de un año, con creciente peso del ciberacoso y la Inteligencia Artificial.

El acoso escolar, tanto en el aula como a través de internet, ha vuelto a crecer en el curso 2025-2026 y ha afectado a más del 14 % del alumnado, de los que más de uno de cada cuatro ha sufrido ataques durante más de un año, según el VIII Informe ‘La opinión de los y las estudiantes’.

Este estudio, elaborado por las fundaciones Mutua Madrileña y ANAR a partir de las respuestas de 9.127 alumnos de quinto y sexto de Primaria y de primero y segundo de la ESO, junto a la opinión de 412 docentes, ha detectado que el 27,6 % de las víctimas de acoso lo padece durante más de un año. El informe subraya que, lejos de remitir, la violencia entre iguales se ha cronificado.

El alumnado señala de nuevo a los compañeros de clase como principales agresores. El aspecto físico, la cultura, la raza y la religión se mantienen como los motivos más habituales para atacar y ridiculizar a quienes sufren acoso, lo que refuerza el componente discriminatorio de muchas de estas agresiones.

Acoso presencial y ciberacoso en aumento

El informe precisa que el 8 % del alumnado ha sufrido acoso presencial, una cifra que ha aumentado 1,4 puntos porcentuales respecto al curso anterior, cuando la prevalencia se situaba en el 6,5 %. El fenómeno afecta de forma similar a chicos y chicas.

En el acoso cara a cara, las agresiones más frecuentes son los insultos, los motes y las burlas, que mencionan el 86,4 % de las víctimas. También resulta muy habitual el aislamiento social, que alcanza al 43,5 % del alumnado acosado, lo que implica dejar de hablar a la víctima, excluirla de actividades o ignorarla de forma deliberada.

El ciberacoso ha alcanzado una prevalencia del 3 % y se concentra sobre todo en WhatsApp, TikTok e Instagram. Las formas más extendidas de agresión digital son la difusión de rumores o información falsa, señalada por el 71 % de los estudiantes, y la publicación de vídeos de agresiones físicas, que mencionan el 59,5 %.

La irrupción de la Inteligencia Artificial aparece como un factor añadido de preocupación. Ocho de cada diez alumnos encuestados advierten de que ya se utiliza para acosar mediante la creación de vídeos falsos y la manipulación de fotografías. Además, un 57 % cita la recreación de la voz y un 50 % menciona las suplantaciones de identidad como nuevas herramientas para hostigar a compañeros.

Más intervención, pero también más normalización

A pesar de la gravedad de los datos, el VIII Informe ‘La opinión de los y las estudiantes’ destaca un cambio positivo: una mayor implicación del profesorado y del propio alumnado para frenar estas situaciones. Según el estudio, el 76 % de los docentes afirma que interviene cuando detecta acoso, y también lo hace el 59 % de los compañeros de clase.

Sin embargo, el informe recoge que casi uno de cada tres estudiantes sigue sin considerar cómplice del acoso a quien difunde contenidos humillantes. Esta percepción indica que una parte importante del alumnado no identifica la difusión de vídeos, fotos o mensajes vejatorios como una forma de participación en la violencia.

Casi nueve de cada diez docentes atribuyen el acoso sobre todo a la presión del grupo y al uso indebido de la tecnología. Además, identifican el ‘sentimiento de superioridad’ como el rasgo principal de quienes agreden a otros compañeros, lo que refuerza el componente de abuso de poder en estas conductas.

El informe también recoge la percepción del profesorado sobre la capacidad de respuesta de los centros educativos. Un 85 % de los docentes señala la falta de recursos como la principal barrera para intervenir de forma efectiva frente al acoso.

En paralelo, ha aumentado la proporción de docentes que considera que los centros están actuando adecuadamente ante estos casos, hasta situarse en el 38 %. No obstante, el 60 % del profesorado consultado indica que en su colegio o instituto solo se actúa en algunas ocasiones, lo que muestra una aplicación desigual de los protocolos.

Medidas más frecuentes frente al acoso

Preguntados por las respuestas que aplican los centros educativos, el 52 % de los participantes en el estudio señala que la medida más factible sigue siendo la prohibición temporal de participar en actividades extraescolares para el alumnado agresor.

Además, el 45 % menciona la expulsión temporal de determinadas clases como otra de las sanciones habituales frente a situaciones de acoso. Estas medidas buscan frenar la conducta y proteger a la víctima, aunque el propio informe sugiere, por la percepción de falta de recursos, que con frecuencia resultan insuficientes para atajar un fenómeno cada vez más prolongado en el tiempo y más presente también en el entorno digital.