La Alegría de la Huerta avanza en la Malvarrosa hacia su reapertura para el verano

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El restaurante instala su nueva estructura dentro de la renovación del paseo marítimo y mantiene su apuesta por la cocina tradicional de los Poblados Marítimos

La transformación de La Alegría de la Huerta sigue avanzando en la playa de la Malvarrosa. El restaurante ha iniciado este martes la instalación de la nueva estructura que dará forma a su futuro espacio, dentro del proyecto de renovación del frente marítimo que afecta a distintos locales del paseo. La actuación permitirá además a la familia Miralles, histórica propietaria del establecimiento, introducir mejoras en el restaurante sin renunciar a la esencia que ha marcado su trayectoria.

Tras el cierre temporal anunciado el pasado mes de enero, el local ha continuado trabajando en su adaptación a la normativa que afecta a los restaurantes del paseo marítimo de València. La colocación de esta nueva estructura supone, según explican los responsables del proyecto, un paso decisivo en una obra que cambiará la fisonomía de los tradicionales merenderos del litoral valenciano.

La nueva construcción se basa en un sistema arquitectónico modular desarrollado durante el último año, pensado para optimizar los tiempos de ejecución, mejorar la eficiencia del conjunto y reforzar el control en las distintas fases del proyecto. El edificio estará formado por ocho módulos, cinco en la planta inferior y tres en la superior, que han sido fabricados y ensamblados previamente en taller para trasladarlos ya terminados hasta su ubicación definitiva.

Desde Casas inHAUS, la directora de proyectos, Magdalena Dudek, ha explicado que durante los primeros meses se ha trabajado en la compra de materiales, el cierre de planos y la definición de acabados, antes de afrontar una fase de construcción de unos cuatro meses. Dudek ha detallado que la estructura se diseña y ensambla en nave y se ejecuta casi por completo antes de su traslado.

Arquitectura modular frente al mar

El transporte de los módulos ha requerido un importante dispositivo logístico. Según ha precisado Dudek, se trata de piezas de entre 15 y 20 metros de longitud y hasta 30 toneladas de peso, trasladadas en ocho camiones especiales, con salida a primera hora de la mañana y acompañamiento policial debido a sus dimensiones.

El diseño arquitectónico busca reforzar la relación del restaurante con el entorno marítimo. La nueva Alegría de la Huerta contará con cerca de treinta aperturas, entre ellas ocho grandes ventanales en la fachada principal, además de carpinterías correderas en la planta baja para favorecer la ventilación natural y la conexión directa con la playa. Dudek ha destacado que el proyecto presenta “mucha apertura, mucho aire y una relación constante con el exterior”.

La ubicación en primera línea de mar también ha condicionado el sistema constructivo. La responsable del proyecto ha señalado que se ha estudiado de forma detallada la protección de la estructura metálica, especialmente sensible en un entorno marino. A ello se suma una losa de cimentación de gran profundidad, que eleva la cota del edificio respecto al anterior restaurante y mejora su comportamiento estructural.

Otro de los elementos diferenciales del proyecto es su posible carácter desmontable. Según explican desde la firma responsable de la ejecución, se trata de un edificio modular que, en caso necesario, podría reubicarse en el futuro. En esta fase han participado más de 30 profesionales. El proyecto ha sido ejecutado por Casas inHAUS en el ámbito de la hostelería, a partir del diseño arquitectónico de Jorge Quesada Estudio.

La esencia gastronómica se mantiene

Pese a la transformación física del restaurante, la propiedad insiste en que la propuesta gastronómica seguirá ligada a la tradición de los Poblados Marítimos. La familia Miralles asegura que el legado culinario del establecimiento continuará siendo el eje del proyecto en esta nueva etapa y confía en reabrir de cara al mes de junio, aunque todavía sin una fecha cerrada y pendiente del ritmo de las obras.

Desde el restaurante subrayan que la reforma del interiorismo servirá para adaptar el espacio a los nuevos tiempos, pero sin alterar su identidad culinaria. José Miralles ha resumido esa idea al asegurar que cambiarán de piel, pero no de ingredientes. La futura carta seguirá mirando a la tradición mediterránea y mantendrá una cocina reconocible y vinculada al producto de proximidad y al recetario marinero.

Entre los platos que seguirán formando parte de esa propuesta figuran elaboraciones históricas como los caracoles, el all i pebre, la titaina, los caldos o el pescado del Mediterráneo recién llegado de la lonja. También conservará un lugar central el rossejat, un fideo fino con marisco y sepia que continúa siendo uno de los platos más demandados.

El apellido Miralles continúa además vinculado a otros proyectos hosteleros que han contribuido a revitalizar los Poblados Marítimos, como Mercader, Mercabanyal o la recientemente inaugurada Casa Pescadores. Con esta nueva etapa de La Alegría de la Huerta, la familia busca mantener vivo ese espíritu ligado al barrio marinero de València.


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