El exgerente de la empresa pública Imelsa, Marcos Benavent, se ha desmarcado en el juicio de la pieza E del caso Imelsa al afirmar que no ratifica sus declaraciones de la fase de instrucción porque no estaba en sus mejores condiciones.
Ha sostenido que la gran mayoría de veces iba perjudicado físicamente y que en muchas ocasiones iba ‘fumado’ de marihuana.
El procedimiento juzga el supuesto amaño de contratos del área de Cultura del Ayuntamiento de València entre 2003 y 2008 a cambio de comisiones ilícitas. Al dar marcha atrás respecto a sus versiones previas ante la Guardia Civil y el juzgado, Benavent ha puesto en duda unos testimonios que habían servido para reconstruir la forma en que se adjudicaron esos contratos. Este giro previsiblemente obligará al tribunal a valorar con especial cautela el peso de aquellas manifestaciones y su coherencia con el resto de pruebas.
Grabaciones manipuladas y giro de estrategia
Benavent ha señalado que él mismo manipulaba las grabaciones que realizó, recortando y pegando fragmentos porque había aspectos que no quería que se conocieran. Ha añadido que su anterior estrategia procesal consistía en implicar a todo el mundo y salpicar al PP en todo lo posible.
Estas afirmaciones introducen dudas sobre la integridad de ese material y, por tanto, sobre su fuerza probatoria al no reflejar necesariamente el contenido íntegro de las conversaciones.
El exgerente solo ha respondido a su abogado y a una pregunta de la jueza centrada en las grabaciones. Con esta decisión ha limitado su exposición a lo estrictamente necesario para su defensa, lo que refuerza la idea de un cambio de táctica respecto a etapas anteriores del procedimiento.
Además, ha asegurado que sí realizó trabajos para la Fundación Jaume II El Just, con lo que trata de rebatir la idea de que no existiera una contraprestación detrás de determinados encargos. En la misma jornada también estaban citados como acusados los empresarios Carlos Turró y Carlos Vicent, dentro de la misma pieza del caso.
Benavent ha asegurado que trabajaba en las dependencias del gabinete del conseller González Pons, pero como la sede de la fundación estaba cerca, en el edificio conocido como La Mezquita, muchas veces estuvo allí, y ha indicado que su trabajo «era intenso».
Ha negado que entregara dinero a la exconcejala de Cultura del Ayuntamiento de València María José Alcón, fallecida en 2018, o que influyera en las mesas de contrataciones, o que recibiera algo por las adjudicaciones de concursos públicas o tuviera algo que ver con ellas.
Respecto a Alcón, ha indicado que «no estaba bien psicológicamente» y que su marido, el gerente de la Fundación Jaume II El Just, Vicente Burgos, le pidió «como favor» que «la calmara» para que entrara en razón, porque su situación matrimonial y familiar «no era muy buena», y era una situación «bastante incómoda».
«Le contaba muchas historias, la mayoría mentiras»
«Le contaba muchas historias, la mayoría mentiras», ha indicado Benavent, quien ha justificado que contara mentiras a la edil porque la «situación psicológica» de esta «era tremenda» y estaba en tratamiento psiquiátrico. «Yo contaba muchas mentiras», ha insistido Benavent.
Tres empresarios
Por lo que respecta a los tres empresarios, para los que la Fiscalía pide 3 años de prisión y 29.000 euros de multa a cada uno, han negado que hubiera irregularidades en las adjudicaciones públicas que recibieron y han afirmado que no conocían a Benavent antes de recibir adjudicaciones para la limpieza de las Torres de Quart, la Lonja o sobre la Mostra de València.
Carlos Turró, expresidente de Cleop, ha afirmado que no tenía «funciones ejecutivas», no intervino en el proceso del contrato sobre las Torres de Quart y «rotundamente no» pagó a nadie por la adjudicación; Carlos Vicent, que era gerente de la empresa a la que se adjudicó la limpieza de la Lonja, ha indicado que a Benavent lo conoció en las visitas institucionales del Ayuntamiento para ver las obras y se presentó como «un asesor cultural».
Enrique Aleixandre ha indicado que su empresa se presentó a los contratos de la Mostra de 2002 a 2008 y ganaron todos menos el último, y ha afirmado que no tenía «ninguna relación» con Benavent, quien le llamó para felicitarles por la adjudicación del contrato y «le sorprendió muchísimo» porque no sabía qué tenía que ver.


