La alcaldesa de València, María José Catalá, ha reiterado que la sentencia sobre la contaminación acústica vinculada a los festivales de música debe cumplirse de forma estricta y que, en consecuencia, el Ayuntamiento está tomando decisiones para asegurar que los eventos se ajusten a la ordenanza municipal de ruido.
Catalá ha explicado que el Ayuntamiento ha vuelto a trasladar a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA) y a varios promotores de festivales que la posición municipal es clara: no se podrán celebrar conciertos ni festivales que superen los límites de la ordenanza de contaminación acústica. Según ha detallado, ya se ha iniciado el procedimiento para que sea la policía autonómica la que se encargue de realizar las mediciones de sonido durante los eventos, con el fin de garantizar que se respetan los decibelios permitidos.
Coordinación policial y cambios de ubicaciones
La responsable municipal ha señalado que la Policía Local se coordinará con la policía autonómica, pero que será esta última la que asuma la competencia directa de medir el nivel sonoro. De este modo, se busca reforzar el control y aportar seguridad jurídica tanto a la administración como a los organizadores y a los vecinos.
Catalá ha indicado que algunos promotores ya han empezado a adaptar su programación y han tomado decisiones que ha calificado de bastante interesantes, como el traslado de determinados conciertos fuera de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. En este contexto ha citado el caso del concierto de Jean-Michel Jarre, que finalmente se celebrará el próximo 8 de julio en la Marina Norte. Este espacio pasa a convertirse en el recinto principal del ciclo FAR, lo que supone un desplazamiento de la actividad musical desde una zona muy próxima a áreas residenciales hacia un ámbito más abierto y alejado de viviendas.
La alcaldesa ha añadido que le consta que se están estudiando otras alternativas de ubicación para futuros eventos. Ha subrayado que muchos asistentes ya tienen sus entradas y necesitan saber con antelación dónde se celebrarán los conciertos, sobre todo porque, por las características urbanas actuales, resulta cada vez más complicado organizar grandes festivales en pleno centro de la ciudad sin generar molestias al vecindario.
Preguntada por la posibilidad de redactar una ordenanza específica para festivales, consensuada con promotores y residentes, Catalá ha defendido que la normativa vigente ya ofrece un marco suficiente. A su juicio, la ordenanza actual y el resto de regulación aplicable son muy oportunas, siempre que se apliquen con rigor y se acompañen de una buena planificación de espacios y horarios.
En materia de horarios, ha recordado que durante la presente legislatura se ha avanzado mucho en la fijación de límites y que la regla general es que los eventos musicales al aire libre finalicen a las ocho de la tarde. Solo en circunstancias excepcionales, como las Fallas o la Feria de Julio, se contemplan ampliaciones horarias, dado que en esas fechas la ciudad asume un ritmo diferente y se entiende que hay una mayor tolerancia al ruido festivo.
Catalá ha insistido en que la sentencia que da la razón a los vecinos de la zona de la Ciudad de las Artes y las Ciencias se refiere a un recinto que no gestiona el Ayuntamiento. Ha precisado que lo administra la Generalitat y que es esta administración la que mantiene contratos con promotores que el consistorio no autoriza directamente. Por ese motivo, el Ayuntamiento ha remitido a la Generalitat la resolución judicial y la situación generada, con el objetivo de que se empiecen a desplazar aquellos eventos que superan los niveles de ruido permitidos.
La alcaldesa ha puesto el acento en que ya es difícil mantener grandes festivales musicales en el centro de una ciudad como València, que cuenta con un alto porcentaje de población residente y sin instalaciones suficientemente acondicionadas para evitar molestias acústicas. A su entender, este contexto obliga a replantear los espacios para conciertos de gran formato, reforzar las medidas de control sonoro y apostar por recintos mejor preparados para compatibilizar la actividad cultural y de ocio con el descanso de los vecinos.




