PP y Vox bloquean en Les Corts la tramitación de la tasa turística propuesta por la oposición

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PP y Vox se oponen en Les Corts a tramitar las proposiciones de ley de PSPV y Compromís para implantar la tasa turística en la Comunitat Valenciana, reabriendo el debate político sobre cómo financiar el impacto del turismo.

PP y Vox han rechazado en Les Corts tramitar las dos proposiciones de ley presentadas por PSPV-PSOE y Compromís para implantar la tasa turística en la Comunitat Valenciana. La medida ya se aprobó en la etapa del Botànic, pero nunca llegó a aplicarse porque el actual Consell de PP y Vox la derogó antes de que entrara en vigor.

Las dos iniciativas se han debatido en el pleno de Les Corts y se votarán mañana, aunque el Consell ya ha emitido un criterio contrario. El Ejecutivo autonómico sostiene que no se ha producido una alteración sustancial de las circunstancias que motivaron la derogación de la tasa y argumenta que imponer un tributo adicional puede disuadir a los visitantes de elegir la Comunitat, con un impacto negativo en la economía y el empleo ligados al turismo.

Frente a esa posición, la oposición insiste en que la tasa turística es una herramienta que ya funciona en muchas ciudades europeas y que permite que el sector turístico contribuya al coste de los servicios públicos que se refuerzan para atender a los visitantes. PP y Vox, en cambio, enmarcan el debate en su rechazo a cualquier nuevo impuesto, alineándolo con su discurso general de alivio fiscal.

La oposición defiende la tasa turística

El síndic socialista, José Muñoz, subraya la importancia de abordar un debate que, a su juicio, ya está instalado en la sociedad valenciana. Recuerda que, tras las Fallas, la propia alcaldesa de València, del Partido Popular, planteó la necesidad de estudiar una tasa turística y que en las Hogueras de Alicante también se reclama una herramienta similar.

Muñoz incide en que, del mismo modo que los valencianos pagan una tasa cuando viajan a muchas ciudades europeas, tiene sentido introducirla en la Comunitat Valenciana para que el turismo aporte recursos adicionales a la limpieza viaria, la seguridad o la gestión de espacios muy concurridos. Añade que la recaudación podría destinarse asimismo a políticas consideradas prioritarias, como la vivienda, un ámbito en el que la presión turística repercute en el acceso al alquiler en determinadas zonas.

El PSPV propone una tasa de carácter puramente municipal, donde cada ayuntamiento pueda decidir libremente si la aplica o no y tenga autonomía para fijar el destino de los fondos. La idea es que sean las corporaciones locales, que soportan directamente el impacto del turismo en sus servicios, las que definan si les conviene activarla y cómo invertir lo recaudado.

Compromís plantea un modelo distinto, basado en un doble recargo, municipal y autonómico. Su síndic, Joan Baldoví, da la bienvenida a todos los actores políticos que quieran sumarse al debate, incluida la alcaldesa de València, María José Catalá. Destaca que los valencianos soportan, en la práctica, una doble carga: pagan una tasa cuando visitan la mayoría de grandes destinos europeos y, además, asumen el coste que generan los turistas que llegan a los municipios valencianos.

Baldoví defiende que la tasa turística es justa y razonable porque busca proteger los intereses de los residentes, de manera que no tengan que asumir con sus impuestos gastos asociados a un consumo de servicios que viene en buena parte de fuera. Compromís apuesta por que sea un tributo de ámbito autonómico y aplicable en los municipios que lo decidan, y anuncia que apoyará también la tramitación de la propuesta socialista para no cerrar ninguna vía de implantación.

PP y Vox rechazan nuevos impuestos

Desde el Partido Popular, el síndic Nando Pastor acusa a la oposición de intentar crear un nuevo impuesto que, según sostiene, terminaría recayendo sobre los propios valencianos. Argumenta que casi la mitad del turismo nacional que recibe la Comunitat procede de residentes en la propia autonomía, por lo que una tasa turística no afectaría únicamente a visitantes de otras regiones, sino también a quienes se desplazan internamente por el territorio.

Pastor contrapone la propuesta de la tasa turística al mensaje de alivio fiscal que reivindica el Consell, recordando las bonificaciones en el IRPF como ejemplo de su política económica. En ese marco, presenta la tasa turística como una medida incoherente con la línea de rebajar la presión fiscal, y advierte de que podría lastrar la competitividad del destino frente a otros territorios sin este tipo de recargo.

El síndic popular aprovecha además para reprochar al PSPV un cambio de criterio respecto a la etapa del Botànic. Señala que durante ocho años el referente turístico del anterior Consell, Francesc Colomer, defendió que no se implantara una tasa de este tipo en la Comunitat Valenciana, mientras que ahora los socialistas impulsan una nueva regulación para hacerla realidad.

Por su parte, el síndic de Vox, José María Llanos, reafirma su rechazo a la creación de lo que considera un impuesto carente de sentido. Sostiene que el turismo es esencial para la economía valenciana y que, por este motivo, no hay que imponerle trabas, sino favorecer su desarrollo con menos cargas fiscales y mayor seguridad jurídica para el sector.

Llanos enmarca la tasa turística como un impuesto añadido muy propio de la izquierda y advierte de que cualquier encarecimiento de la estancia puede influir en la decisión de los turistas a la hora de elegir destino. Desde su perspectiva, cualquier beneficio recaudatorio no compensaría el posible descenso de visitantes ni el riesgo de trasladar una imagen de destino menos competitivo, de ahí su oposición frontal a que la iniciativa llegue siquiera a tramitarse en Les Corts.