Niños que han ido al colegio en taxi, refuerzos policiales de otros municipios y oficinas de turismo reconvertidas en puntos de atención vecinal. Así han respondido estos días varios pueblos de la comarca de la Safor, en la provincia de Valencia, a las inundaciones provocadas por la dana Adam para garantizar servicios básicos y atender las necesidades urgentes de sus vecinos.
En Miramar, el Ayuntamiento ha facilitado durante dos días taxis a los escolares de la zona de la playa. El servicio ha cubierto el kilómetro que separa sus viviendas del casco urbano, después de que muchos vehículos particulares hayan sufrido incidencias y no pudieran desplazarse con normalidad.
La medida ha permitido que los niños hayan asistido a clase en su centro educativo pese a las dificultades. Este jueves, la organización entre las familias ha hecho posible disponer de tres coches particulares para continuar llevando a los alumnos al colegio sin interrumpir la rutina escolar.
Para los estudiantes de Secundaria que se desplazan al instituto de Bellreguard, también se ha habilitado un taxi gratuito. Según ha relatado la alcaldesa de Miramar, Pilar Peiró, este servicio se ha destinado a garantizar los trayectos al centro mientras duren los problemas derivados de la dana Adam.
Refuerzo policial y seguridad en las viviendas
Otro de los retos en Miramar ha sido asegurar la vigilancia del municipio las 24 horas, especialmente en las viviendas. Muchas de estas casas han permanecido abiertas para ventilarse tras la entrada de agua, lo que ha incrementado la preocupación por la seguridad.
Los ocho policías locales de Miramar han recibido refuerzos de agentes de otras localidades. Además, han reorganizado sus turnos para acompañar a los policías de Catarroja, València y Xàbia, que colaboran en las tareas nocturnas.
Este despliegue adicional se ha coordinado gracias a la gestión de la Dirección General de Emergencias de la Generalitat. El objetivo ha sido mantener una presencia continua en las calles mientras los vecinos han limpiado y saneado sus hogares.
‘Hasta ahora no ha habido ninguna incidencia pero mejor prevenir’, ha señalado la alcaldesa, que ha destacado la importancia de este apoyo externo para dar tranquilidad a la población.
Desde Emergencias y la Diputación de Valencia también han llegado a Miramar bombas extractoras de agua y material de limpieza. El municipio está recibiendo además ayuda de Cruz Roja para reforzar estas tareas.
Pueblos afectados por la dana de Valencia de 2024, como Catarroja, Aldaia o Silla, se han puesto a disposición de Miramar para lo que necesite. Según ha recordado Peiró, cuando se habla de una dana ‘todos pensamos en la dana de 2024’, aunque en esta ocasión la situación ha sido distinta.
En Miramar, ha explicado, ‘afortunadamente no hay barro, es agua y se quita más fácil’, por lo que no ha sido necesaria tanta ayuda como entonces. Sin embargo, el trabajo sigue siendo intenso para devolver la normalidad a las zonas inundadas.
La alcaldesa ha reconocido que resulta ‘muy emotivo’ el ofrecimiento de ayuda ‘de tantos compañeros y administraciones’. Ha subrayado que los trabajos tras una inundación ‘tardan en acabarse’ y requieren constancia durante varios días.
En estas labores participan voluntarios que colaboran en sacar muebles y enseres de las casas y colocarlos en los camiones facilitados por la Diputación. Estos vehículos los trasladan hasta el punto de vertido habilitado en el aparcamiento El Riuet.
Entre los voluntarios hay personas del propio municipio, muchos de ellos jóvenes, y también miembros de la Fundación Apip Acam. Su apoyo ha resultado clave para vaciar las plantas más afectadas y retirar lo dañado con rapidez.
De cara al fin de semana, la alcaldesa espera la llegada de propietarios de segundas residencias procedentes de Madrid. Muchos acudirán al pueblo para revisar si la dana ha afectado a sus viviendas, especialmente a garajes y bajos.
Piles convierte su Tourist Info en una ‘Tourist Dana’
En Piles, otro de los municipios afectados de la Safor, también se han reforzado los efectivos policiales. Además, la oficina de turismo se ha transformado en lo que su alcaldesa, Cristina Fornet, ha descrito como ‘una Tourist Dana o Infodana‘.
Este espacio se ha dedicado a recoger las necesidades, preocupaciones y problemas de los vecinos tras la inundación. Para quienes no pueden desplazarse hasta la oficina, el Ayuntamiento ha habilitado una línea telefónica y un canal de WhatsApp (644 94 73 00).
Desde el Consistorio se recomienda a los propietarios de vehículos dañados que contacten primero con sus aseguradoras. Les aconsejan no mover ni limpiar los coches hasta que hayan sido peritados, para evitar complicaciones en las reclamaciones.
Piles también ha recibido apoyo desde Catarroja, tanto en refuerzo policial como en tareas de limpieza. Además, se ha enviado material necesario para facilitar los trabajos de retirada de agua y saneamiento.
En el municipio, una organización no gubernamental se encarga de preparar comida para los voluntarios y ayudantes externos. Este respaldo logístico permite mantener el ritmo de trabajo durante toda la jornada.
Limpieza y daños en instalaciones municipales en Daimús
El alcalde de Daimús, Robert Miñana, ha explicado que el Ayuntamiento se ha centrado en localizar a las personas que necesitan ayuda. Mientras tanto, los vecinos ‘están sacando sus cosas a la calle’ para poder limpiar y secar sus viviendas.
Paralelamente, se ha empezado a organizar la recuperación del polideportivo municipal, una instalación muy dañada por la dana. Según ha detallado Miñana, ‘se ha perdido bastante’ en esta infraestructura deportiva.
El alcalde ha indicado que ayer detectaron filtraciones importantes de agua en el edificio antiguo del ayuntamiento. Este inmueble requerirá ahora obras de reparación para solucionar los desperfectos.
Al mismo tiempo, la población está retirando enseres de las plantas bajas y de los coches afectados. Esta tarea resulta lenta, porque muchas cocheras y locales comerciales han acumulado gran cantidad de objetos dañados.
Daimús cuenta con una zona de acopio en el aparcamiento del propio polideportivo. La Conselleria ‘está ayudando también a recoger los enseres con personal y con maquinaria’, ha precisado Miñana.
El alcalde ha señalado que no se han organizado grandes grupos de voluntarios porque el daño se concentra sobre todo ‘a nivel particular’. Afecta principalmente a cocheras y locales comerciales, y no tanto a viviendas habituales que puedan requerir más apoyo humano continuado.
Según ha descrito, ‘están sacando todos los trastos que puedes tener en una cochera a la calle, y pasa la pala y los recoge’. Aun así, ayer sí se hizo una llamada al voluntariado ‘para acabar de ayudar a limpiar a las personas, sobre todo más mayores’. Hoy, de momento, no ha sido necesaria una nueva convocatoria.
Miñana ha explicado que también en Daimús esperan la llegada de propietarios de segundas residencias durante el fin de semana. ‘Imagino que tendrán problemas si tienen cocheras, si tienen bajos’, ha apuntado.
El alcalde ha valorado que ‘la ayuda está llegando’ y ha añadido que ‘ahora falta tramitar todo el tema de ayudas económicas, que también llegarán’. De este modo, confía en que las administraciones apoyen la recuperación material tras la primera fase de limpieza.
Guardamar de la Safor, menos afectada por la inundación
La situación ha sido distinta en Guardamar de la Safor. Su alcaldesa, Anabel Ferrer, ha señalado que la localidad ‘ha tenido más suerte porque está un poco más alto‘ y no ha sufrido las mismas consecuencias que sus municipios vecinos.
‘Este nos ha afectado lo mínimo’, ha indicado, en comparación con otros pueblos de la comarca que sí han registrado daños más amplios.
Ferrer ha detallado que se han centrado en reparar los puntos concretos perjudicados. ‘Se inundó la playa pero por la tarde ya estaba bien; algún edificio municipal filtraba agua y se inundó pero ya lo tenemos arreglado’, ha explicado.
En Guardamar de la Safor sí hay alguna vivienda afectada y, sobre todo, algunos garajes con entrada de agua. Sin embargo, la magnitud de los daños ha sido menor que en Miramar, Piles o Daimús, lo que ha permitido incluso enviar voluntarios para ayudar a otros pueblos más castigados por la dana Adam.


