Miles de personas viven en silencio el eclipse total de Sol en la Malvarrosa y la Patacona

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Miles de personas han abarrotado la Malvarrosa, la Patacona y Port Saplaya para seguir el eclipse solar total, que ha silenciado las playas y ha reducido incluso el tráfico en el área metropolitana de València.

Miles de personas han llenado la playa de la Malvarrosa y el paseo marítimo de València para seguir este 12 de agosto el eclipse solar total, un fenómeno astronómico que ha transformado el cielo de la ciudad al atardecer y que muchos han vivido en silencio, como una experiencia que iba mucho más allá de simplemente mirar al Sol.

Desde primera hora de la tarde, grupos de amigos, familias y parejas han buscado el mejor hueco para colocar sus toallas y sillas plegables frente al mar. Han soportado más de cuatro horas de espera bajo el calor sofocante de agosto, con neveras llenas de bebida fresca y gafas homologadas preparadas para el momento clave.

En la arena se mezclaban valencianos con turistas llegados desde distintos puntos de España y del extranjero. Entre los acentos se oían visitantes de Alicante, Murcia y de muchos otros lugares, atraídos por la oportunidad de presenciar un eclipse total de Sol a pie de Mediterráneo.

A las 19:30 horas, la playa ha cambiado de ritmo. Las toallas, que se habían vaciado cuando muchos se han acercado a bañarse o a pasear, se han vuelto a llenar como si se levantara el telón de un espectáculo muy esperado. Nadie quería perderse ni un minuto del avance de la Luna sobre el disco solar.

Expectación también en la Patacona y Port Saplaya

La expectación no se ha limitado a la Malvarrosa. La senda ciclopeatonal que une València con Alboraia, atravesando la huerta, se ha convertido en una fila continua de personas con sillas, sombrillas, neveras, trípodes y telescopios aficionados.

En ese tramo, familias enteras han aprovechado la tarde para enseñar a niños y mayores cómo usar las gafas especiales. Un padre hablaba con su hijo de las ‘supergafas espaciales’ que necesitaban para ver el eclipse sin riesgo para la vista.

Ya en la playa de Alboraia, la Patacona, el mar se ha llenado de embarcaciones de recreo de distintos tamaños. Muchos han optado por seguir el eclipse desde el agua, mientras en Port Saplaya los espigones que se adentran en el Mediterráneo combinaban las habituales cañas de pescar con todo tipo de preparativos festivos.

En esos puntos del litoral, igual que en la Malvarrosa, se ha respirado nerviosismo ante la posibilidad de que alguna nube estropeara la visión. Cada vez que un banco de nubes se interponía sobre el arco de luz, la tensión aumentaba entre los asistentes.

Silencio, primeras exclamaciones y estallido de aplausos

Con la mirada fija en el cielo y las gafas bien ajustadas al rostro, los móviles han quedado casi olvidados. Poco a poco, el bullicio propio de una tarde de agosto ha ido bajando de volumen. La Malvarrosa, habitualmente ruidosa, ha parecido enmudecer para seguir el movimiento lento y constante de la Luna.

Hacia las 19:40 horas se han empezado a oír las primeras exclamaciones de los más pequeños. ‘¡Abajo a la derecha, papá, ya se ve!’, señalaba un niño cuando el primer ‘bocado’ de Luna sobre el Sol se ha hecho visible.

Cuando ha llegado el momento de la totalidad, la tensión acumulada durante la espera y la observación ha estallado en forma de silbidos, aplausos y gritos. El público ha celebrado un evento que muchos han descrito como único y difícil de repetir.

Durante esos instantes, el anillo brillante alrededor de la silueta oscura de la Luna y la breve oscuridad han marcado una estampa muy poco habitual en pleno verano. Además, se ha notado una bajada de la temperatura ambiente y una clara reducción del ruido.

Menos tráfico en el área metropolitana

El silencio no se ha limitado a la playa. La disminución del bullicio se ha debido también a la caída del tráfico en el área metropolitana de València y en las principales arterias logísticas.

En uno de los puntos más transitados, el by-pass de València, se ha observado un descenso notable de la circulación. Su aspecto recordaba al del pasado 19 de julio, cuando, prácticamente a la misma hora, España se disponía a luchar por su segunda estrella frente a Argentina.

Con el final de la totalidad y el regreso progresivo de la luz, muchas personas han comenzado a recoger sus cosas y abandonar la playa. Por las calles próximas se han formado auténticos ríos de gente que regresaba a casa comentando el fenómeno.

Los grupos desglosaban lo vivido igual que quien analiza un concierto o la actuación de su cantante favorito. Otros han decidido prolongar la velada y aprovechar el ‘2×1’ que ofrecerá el cielo durante la noche, combinando el recuerdo del eclipse solar total con la lluvia de estrellas prevista para estas fechas.


la llosa de ranes