Estados Unidos cuestiona la alianza de Ford y Geely para gestionar la planta de Almussafes

Ejemplo de shortcode con estilo
El secretario de Transporte de Estados Unidos ha advertido a Ford por su alianza con Geely para explotar la planta de Almussafes y por su creciente dependencia tecnológica de China.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean P. Duffy, ha cuestionado la alianza estratégica de Ford con la automovilística china Geely para la explotación conjunta de la fábrica de Almussafes (Valencia), acordada el pasado mes de julio, al considerar que refuerza la dependencia tecnológica y productiva de China y plantea posibles riesgos para la seguridad nacional estadounidense.

Según ha informado el Departamento de Transporte de Estados Unidos, Duffy ha enviado una carta al director ejecutivo de Ford Motor Company, Jim Farley, en la que advierte a la compañía sobre las implicaciones de adoptar tecnología y procesos de manufactura procedentes de China, alegando ‘preocupaciones de seguridad nacional’. El responsable estadounidense sitúa esta advertencia en un contexto más amplio de tensión con el gigante asiático, al que califica como ‘nuestro adversario extranjero, China’.

En ese escrito, el secretario de Transporte sostiene que la estrategia de Ford de seguir fabricando vehículos en el extranjero junto a empresas chinas perjudica a los trabajadores estadounidenses más cualificados. A su juicio, esta apuesta por mantener parte de la producción fuera de Estados Unidos implica oportunidades laborales perdidas para el sector industrial del país.

Duffy cita de forma explícita el acuerdo alcanzado con Geely Auto para constituir una ‘joint venture’ destinada a producir vehículos de bajas y cero emisiones en la planta de Ford en Valencia. Ese movimiento, subraya, aumenta la exposición de la multinacional a la industria automovilística china, también en instalaciones situadas fuera del territorio estadounidense como la factoría de Almussafes.

Más allá del caso valenciano, el secretario de Transporte también llama la atención sobre el uso de tecnología de origen chino en otras instalaciones clave de Ford dentro de Estados Unidos. En concreto, recuerda que el fabricante continúa empleando tecnología con licencia del productor chino de baterías Contemporary Amperex Technology (CATL) en su planta BlueOval Battery Park, ubicada en Marshall, en el estado de Michigan.

CATL figura en la lista de empresas prohibidas del Departamento de Guerra estadounidense, lo que incrementa, según Duffy, las dudas sobre la conveniencia de mantener este tipo de acuerdos tecnológicos. A su entender, esta relación prolonga la dependencia de un proveedor que Washington considera problemático.

A estas preocupaciones se suma, además, la decisión de Ford de aplazar hasta 2030 la relocalización de la producción de algunos modelos de la marca Lincoln. Ese retraso, advierte Duffy, deja a la compañía atada a China durante los próximos años, tanto en la fabricación como en la cadena de suministro de componentes clave.

En la carta, el secretario de Transporte sostiene que ‘cuando una empresa decide deliberadamente aumentar su dependencia operativa de competidores estratégicos, deja de ser el socio fiable que el público estadounidense y el Departamento de Transporte (DOT) requieren’. Con esta afirmación, Duffy vincula directamente la política industrial de Ford con la confianza que el Gobierno federal está dispuesto a otorgar a la compañía.

El responsable estadounidense también insiste en que ‘se espera que empresas estadounidenses emblemáticas, como Ford, superen a sus competidores en innovación, para lo que necesitan trazar caminos claros hacia la autosuficiencia tecnológica‘. Con esta frase, anima al fabricante a reforzar el desarrollo interno de tecnología propia y a reducir la exposición a socios extranjeros considerados sensibles por Washington.

En conjunto, las advertencias de Duffy sitúan bajo el foco tanto la fábrica de Almussafes, clave para la actividad industrial en la Comunitat Valenciana, como otros proyectos de Ford en Estados Unidos. El Gobierno estadounidense ha puesto así en cuestión el rumbo elegido por la multinacional, basado en alianzas con actores chinos en ámbitos como las baterías y los vehículos eléctricos, mientras mantiene parte de su producción fuera del país norteamericano.