Francisco Esteve: ‘El Corpus es una fiesta única en el mundo y Valencia tiene la obligación de cuidarla’

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Entrevista a Francisco Esteve, presidente de la Associació Amics del Corpus

La festividad del Corpus Christi celebra este año el 700 aniversario de su instauración en Valencia, una efeméride histórica que la ciudad conmemora con exposiciones, conferencias, actos extraordinarios y culmina con la publicación de un libro recopilatorio.

Aunque la primera procesión documentada data del año 1355, existen referencias anteriores que prueban que la fiesta ya se celebraba en 1326. Siete siglos después, el Corpus sigue siendo uno de los símbolos culturales, religiosos y patrimoniales más singulares de Valencia. “Llevamos siete siglos enseñando una catequesis viva por las calles de Valencia”, pone de relevancia Francisco Esteve.

Esteve es presidente de la Asociación ‘Amics del Corpus’, entidad que desde hace décadas trabaja para “conservar y revitalizar una tradición” que llegó a estar en serio peligro durante los años 70. Hoy, con cerca de 700 asociados y el respaldo institucional del Ayuntamiento, la asociación afronta un aniversario que considera “muy especial”.

Esteve reivindica el valor único de una procesión que reúne cerca de 300 personajes bíblicos, danzas, música, carros triunfales y siglos de historia popular. “No hay ninguna procesión en el mundo como la del Corpus de Valencia”, afirma con rotundidad.

En esta entrevista repasa los orígenes de la fiesta, los retos de conservación, el resurgir del Corpus entre las nuevas generaciones y los sueños pendientes (“Volver a ver las once rocas juntas en la calle”) de una celebración que aspira a ser reconocida algún día como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Para alguien que nunca ha visto la procesión del Corpus, ¿cómo la definiría?

La procesión del Corpus es una catequesis bíblica viva. En ella aparecen representados personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento y se explica toda la simbología religiosa tal y como se hacía en el siglo XIV. Es una procesión única en el mundo. No hay otra donde aparezcan casi 300 personajes bíblicos desfilando por las calles de una ciudad. Y además tiene algo muy especial: aunque la veas todos los años, nunca te cansas. Siempre descubres algo distinto.

Este año se celebra el 700 aniversario. Pero, ¿cuál es realmente el origen de la fiesta?

Nosotros hemos querido conmemorar los 700 años de la instauración religiosa del Corpus en Valencia porque existe un documento del ‘Manual del Consell’ que demuestra que en 1326 ya se celebraba la festividad. Lo que ocurre es que la primera procesión como tal llegó en 1355, impulsada por el obispo Hugo de Fenollet, que ordenó engalanar y limpiar las calles para el paso del Santísimo. Por eso siempre aclaramos que este año celebramos los 700 años de la fiesta y que la procesión cumplirá 700 en 2055.

¿Cuál ha sido el secreto para que el Corpus haya sobrevivido siete siglos?

La constancia y el trabajo de muchísima gente. Han sido generaciones enteras manteniendo viva esta tradición. Es verdad que en los años 70 la fiesta sufrió un declive enorme y estuvo a punto de desaparecer. Ahí surgió el ‘Grup de Mecha’, que fue el embrión de la actual Asociación ‘Amics del Corpus’. Gracias a aquel grupo de valencianos que decidió implicarse, hoy seguimos sacando la procesión a la calle.

Las rocas, las danzas o los personajes bíblicos forman un universo muy singular. ¿Qué suele sorprender más al público?

Las rocas impresionan muchísimo. Son carros triunfales únicos, donde antiguamente se representaban autos sacramentales. Pero también hay personajes muy queridos y reconocibles, como los Cirialots, que anuncian el paso de la custodia; el Abuelo Colomet, que representa a Noé; o personajes como Salomón o la Reina de Saba. Y luego está el vestuario, que también es una parte fundamental del Corpus. Muchos trajes se han restaurado y renovado gracias a la colaboración del Ayuntamiento.

Tradicionalmente se hablaba del Corpus como “la Festa Grossa” de Valencia. ¿Se ha recuperado ese sentimiento colectivo?

Sí, yo creo que estamos viviendo un resurgimiento importante. Aún queda mucho camino por recorrer, pero cada vez hay más interés. Nosotros estamos trabajando mucho con el mundo fallero, especialmente con los infantiles, porque ahí está el futuro. Organizamos visitas al museo, semanas culturales en casales, exposiciones y charlas en parroquias. Queremos que los niños conozcan la fiesta y la sientan como algo suyo.

¿Qué siente al presidir una celebración con tanta historia?

Mucha emoción y mucha responsabilidad. Este aniversario está suponiendo muchísimo trabajo, llevamos casi dos años preparándolo, pero también es una satisfacción enorme. Para mí el Corpus está ligado a recuerdos familiares muy profundos. Yo veía a mi padre participar en la procesión cuando era pequeño y he intentado transmitir esa misma pasión a mis hijos y ahora también a mis nietos.

¿Por qué cree que el Corpus sigue emocionando siete siglos después?

Porque es una fiesta extraordinaria. Pasea por Valencia monumentos con 500 años de antigüedad, tiene música, danzas, participación infantil, personajes bíblicos y una Custodia espectacular, considerada una de las más grandes del mundo. Todo eso unido hace que siga emocionando muchísimo.

Mucha gente desconoce el trabajo que hay detrás. ¿Cuánto cuesta organizar el Corpus?

Muchísimo trabajo. En la junta directiva somos unas 30 personas y prácticamente sólo descansamos en agosto. En septiembre ya arrancamos otra vez con actividades, semanas culturales y organización de actos. Y cuando pasan Fallas, Semana Santa y San Vicente, ya entramos en la locura total del Corpus.

¿Cuál ha sido el principal reto de conservación durante estos años?

Mantener y restaurar el patrimonio. Especialmente las rocas, que necesitan muchísimos cuidados. Son piezas únicas y algunas han sufrido mucho por el paso del tiempo y por la falta de mantenimiento durante décadas. Nosotros llevamos años insistiendo en que deben cuidarse cómo se cuida cualquier patrimonio histórico.

Este aniversario llega con un importante respaldo institucional. ¿Qué actos especiales se han preparado?

Muchísimos. Estamos organizando conferencias, exposiciones de fotografías y carteles históricos, una muestra de material antiguo comisariada por Rafael Solaz y también un libro conmemorativo que recogerá todo el trabajo de este aniversario. Además, el gran broche será un concierto en el Palau de la Música con danzas del Corpus y música valenciana, donde participarán también la Moma y los Momos. Y en octubre se representarán dos misterios medievales: el de Adán y Eva y el del Rey Herodes.

Después de tantos años vinculado al Corpus, ¿hay algún momento que siga emocionándole especialmente?

Sí. El momento final de la procesión, cuando los Cirialots esperan en la puerta de la Catedral la entrada de la custodia. Ver cómo se abren y cómo entra la Custodia por el centro es algo que todavía me emociona muchísimo.

Usted ha hablado del declive de los años 70. ¿Qué enseñanzas dejó aquella etapa?

Que las tradiciones hay que cuidarlas constantemente. Hubo un momento en que la procesión salía adelante casi de milagro. El Ayuntamiento llegaba incluso a pagar a gente para que saliera representando personajes bíblicos. Entonces apareció un grupo de valencianos que entendió que aquello no podía perderse y decidió implicarse. Gracias a ellos hoy seguimos aquí.

El objetivo ahora es lograr el reconocimiento nacional y después el de la UNESCO.

Exactamente. Ya somos Fiesta de Interés Turístico Autonómico y ahora el siguiente paso es conseguir el reconocimiento nacional. Después llegará el momento de presentar candidatura ante la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Es un proceso largo, pero creemos que el Corpus de Valencia lo merece.

¿Qué hace tan singular al Corpus frente a otras celebraciones?

Que mezcla religiosidad, teatro, música, danza y participación popular. Por la mañana tienes la Cabalgata del Convite, que es la parte más festiva y popular; por la tarde llega la solemnidad de la procesión; y durante todo el recorrido conviven las rocas, el bestiario, los personajes bíblicos y la música. Es una combinación única.

Participan cerca de 300 personajes bíblicos. ¿Cómo se coordina algo así?

Es complicadísimo. Hay un trabajo enorme detrás organizando listas, vestuario y sustituciones de última hora. Muchas veces alguien falla el día antes y tienes que buscar rápidamente a otra persona. Ahí el mundo fallero nos ayuda muchísimo, porque muchos corpusianos también son falleros.

¿Qué hay que hacer para formar parte de la Asociación?

Basta con rellenar una hoja y pagar una cuota anual de 35 euros. Tenemos cerca de 700 asociados y mucha gente colabora aunque no salga en la procesión.

¿Qué importancia tiene la transmisión familiar?

Fundamental. Esta fiesta se transmite de padres a hijos. Yo recuerdo venir de pequeño con mi padre y escuchar siempre las mismas historias sobre las rocas y los personajes. Y ahora ocurre lo mismo con muchas familias valencianas. Hay generaciones enteras vinculadas al Corpus.

En una sociedad cada vez más digital, ¿qué valor tienen las tradiciones centenarias?

Muchísimo. Precisamente por eso también trabajamos mucho las redes sociales y la comunicación digital. Pero mantener estas tradiciones significa mantener viva la memoria y la identidad de una ciudad. Además, en Valencia las distintas fiestas tradicionales estamos cada vez más unidas: San Antonio Abad, San Bult, Semana Santa Marinera, los altares vicentinos… Trabajando juntos conseguimos que todas se conozcan más.

Si tuviera que elegir una imagen que simbolice estos 700 años, ¿cuál sería?

La Custodia. Es el gran símbolo del Corpus. Yo tuve un año la oportunidad de ir justo al lado de ella y escuchar a la gente pedir por la paz, por sus familias o por sus hijos. Fue algo impresionantemente emotivo.

¿Cómo le gustaría que se recordara este aniversario dentro de cien años?

Espero que dejemos el listón muy alto para quienes celebren los 800 años. Todo lo que estamos haciendo quedará recogido en un libro conmemorativo y espero que sirva para seguir transmitiendo esta fiesta durante muchos siglos más.

Y para terminar, ¿qué sueño le queda por cumplir relacionado con el Corpus?

Ver las once rocas juntas otra vez en la calle. Ese es mi gran sueño. Algunas necesitan restauración y el Ayuntamiento ya ha empezado a actuar, pero ojalá podamos volver a contemplarlas todas juntas porque sería algo maravilloso para Valencia.