La nueva Escoleta Infantil Municipal Cabanyal-Canyamelar empezará a funcionar durante el curso 2026-2027 tras la adjudicación del contrato de gestión y explotación del centro, que contará con seis aulas para alumnado de 0 a 3 años y reforzará la oferta educativa pública en este barrio de València.
La Junta de Gobierno Local ha aprobado este viernes la adjudicación del servicio a una Unión Temporal de Empresas integrada por Escola Infantil Carboneret SL, Redolins SLU, La Casa Rosa Escoles Infantils SLU, Ninos Gestió Educativa COOP Valenciana y Eulen Servicios Sociosanitarios SA.
El contrato tendrá una duración inicial de tres cursos escolares, con posibilidad de prórroga. Según las bases de licitación, el coste de la gestión y explotación de la escoleta supera los 1,8 millones de euros.
Seis aulas y espacios complementarios
El centro infantil dispondrá de seis aulas distribuidas por tramos de edad. Habrá dos aulas para niños y niñas de 0 a 1 año, con 8 plazas por aula; dos aulas para alumnado de 1 a 2 años, con 13 plazas por aula; y otras dos aulas para menores de 2 a 3 años, con 16 y 17 plazas, respectivamente.
Todas las aulas tendrán salida directa a baños y a patio propio. Además, la escuela contará con aula multiusos, aula de psicomotricidad, cocina, comedor, lavadero, sala para el profesorado y espacio para padres y madres.
La tramitación del contrato se aprobó con carácter urgente el pasado mes de enero, mientras avanzaban las obras de construcción del centro, con el objetivo de que la escoleta pudiera abrir sus puertas el próximo curso escolar. A principios de junio ya se abrió el periodo de matriculación para garantizar la escolarización de la población infantil.
Un servicio orientado a familias con menos recursos
El proyecto educativo del centro se dirige prioritariamente a familias con escasos recursos económicos y plantea un modelo pedagógico inclusivo, centrado en el desarrollo integral de la infancia y en la atención a la diversidad.
La escoleta incorporará el fomento del valenciano, la introducción progresiva del inglés a partir de los dos años y la posibilidad de reservar plazas para menores en situación de riesgo social, con el fin de reforzar su función compensadora de desigualdades.
El servicio también prevé la posibilidad de ampliar horarios para facilitar la conciliación laboral y familiar. El comedor escolar apostará por una alimentación saludable basada en la dieta mediterránea, con adaptación de menús a alergias, intolerancias y necesidades culturales.





