El Ayuntamiento de València ha aprobado la contratación para elaborar los espolines de las falleras mayores de València de 2027 y 2028, una pieza esencial de la indumentaria oficial que cada año se confecciona de forma artesanal. La convocatoria se divide en dos lotes y alcanza un importe total de 94.380 euros.
El primer lote corresponde a los espolines de las falleras mayores de València de los dos próximos ejercicios, con un presupuesto de 49.005 euros. El segundo se destina a los espolines de las falleras mayores infantiles, por 45.375 euros. En ambos casos, el objetivo es garantizar la elaboración de unos tejidos únicos, de máxima calidad y realizados en talleres manuales especializados.
Un tejido único que se renueva cada año
El espolín es uno de los elementos más simbólicos del reinado de las máximas representantes de las Fallas. Cada año se renueva y mantiene uno de los secretos mejor guardados del calendario fallero: el color elegido por cada fallera mayor e infantil tras su nombramiento, que tradicionalmente se produce en octubre.
La contratación establece que cada espolín de las falleras mayores deberá contar con 13,50 metros de tela, mientras que los espolines de las falleras mayores infantiles tendrán 12,50 metros por ejercicio. Además, cada conjunto incluirá un corpiño de manga larga, para el que se necesitan 3,50 metros de seda artesanal lisa del mismo color que el espolín.
Estas condiciones mantienen las características técnicas fijadas hace más de 25 años, cuando el Ayuntamiento de València decidió asumir cada año el encargo del tejido que lucen las falleras mayores durante su reinado.
El plazo máximo de entrega de las telas será el 30 de noviembre de cada año, con el fin de que haya tiempo suficiente para confeccionar los trajes que las falleras mayores estrenarán en las ceremonias de exaltación.
Talleres manuales y certificación artesanal
Los espolines deberán elaborarse mediante fabricación enteramente artesanal, con los medios tradicionales de la artesanía valenciana de los siglos XVIII y XIX. Esto implica que no se podrán utilizar mecanismos accionados por energía distinta al esfuerzo y la pericia del tejedor o tejedora.
Para garantizar estas condiciones, los talleres que opten al contrato deberán aportar un certificado de la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana. Este documento deberá acreditar que los telares donde se tejerán los espolines reúnen las características artesanales exigidas.
El contrato busca preservar así una técnica vinculada a la tradición sedera valenciana y asegurar que las telas de las máximas representantes de la fiesta mantienen los estándares históricos de calidad.
Las características técnicas de los espolines
En el caso de los espolines de las falleras mayores, las telas deberán realizarse con una máquina de 400 agujas y en simetría de espejo. El tejido incluirá 6.848 hilos de seda natural 20/22 y tres cabezas en un ancho de 54 centímetros.
También se deberán garantizar 18 pasadas por centímetro al raso, además de 84 pasadas en los matices. Las tramas serán de seda natural y el diseño incorporará 33 colores.
Para los espolines de las falleras mayores infantiles, la elaboración exigirá una máquina de 800 agujas, necesaria para obtener un dibujo asimétrico y sin repetición en el ancho de la tela. En este caso, el tejido contará con 6.594 hilos de seda natural 20/22, tres cabezas y un ancho de 54 centímetros.
Las condiciones técnicas mantienen también las 18 pasadas por centímetro al raso y las 84 pasadas en los matices. Las tramas serán de seda natural y el espolín infantil incorporará 36 colores.
Las sedas lisas destinadas a los corpiños deberán ser igualmente artesanales y del mismo color que cada espolín, tanto para las falleras mayores como para las falleras mayores infantiles de los ejercicios 2027 y 2028.



