Bioparc Valencia ha practicado la eutanasia a Ami, una rinoceronta blanca sureña de 7 años, después de que su salud se haya deteriorado de forma irreversible en los últimos meses a causa de una enfermedad fatal de la médula ósea, decisión que el parque ha tomado para evitar que el animal siguiera sufriendo tras una evaluación veterinaria exhaustiva.
Según ha informado el propio Bioparc en un comunicado, los primeros datos veterinarios, todavía pendientes del informe histopatológico definitivo, han apuntado a una patología muy grave de la médula ósea. Esta alteración ha impedido que Ami generara correctamente glóbulos rojos y plaquetas, un proceso básico para la vida de cualquier animal.
La rinoceronta ha llegado a València en 2023, procedente del Zoo de Kolmården, en Suecia, dentro del Programa europeo de conservación del rinoceronte blanco sureño. Este programa coordina el traslado de ejemplares entre distintos centros para favorecer su bienestar, su reproducción y la viabilidad genética de la especie.
Antes de su llegada a València, Ami ya había padecido problemas dérmicos importantes en el zoo sueco. Esas lesiones cutáneas se habían resuelto de manera lenta, pero satisfactoria, antes de su incorporación a Bioparc Valencia, donde inicialmente se ha considerado que su estado de salud era estable.
Rápida integración en el grupo
Ami se ha adaptado con rapidez a sus nuevos recintos en Bioparc Valencia y se ha integrado desde el principio en el grupo de rinocerontes. El equipo del parque la ha descrito como un animal de carácter sociable y amistoso, tanto con el personal como con el resto de rinocerontes.
Esta buena adaptación ha favorecido la cohesión del grupo y el funcionamiento del programa de conservación dentro del parque. Sin embargo, el personal de biología ha empezado a detectar con el tiempo periodos de apatía y cambios llamativos en su comportamiento habitual, que han hecho saltar las alarmas.
Los veterinarios han puesto en marcha entonces diferentes tratamientos y controles para intentar estabilizarla. A pesar de estos esfuerzos, la rinoceronta ha experimentado un empeoramiento rápido y muy marcado en los dos últimos meses, acompañado de importantes alteraciones en las analíticas de sangre.
El Bioparc ha detallado que Ami no generaba de forma adecuada ni glóbulos rojos ni plaquetas. Esta falta ha provocado una situación de riesgo extremo para su organismo y ha mermado de manera evidente su calidad de vida, hasta el punto de hacer inviable su recuperación.
Ante este escenario, se ha valorado su historial clínico y la evolución negativa de la enfermedad. Con el criterio conjunto del equipo de cuidado animal y tras compartir la decisión con el Programa Europeo de Especies Amenazadas, se ha optado por no prolongar el padecimiento de la rinoceronta.
Una decisión compartida y con valor científico
Finalmente, se le ha practicado la eutanasia y, a continuación, se le ha realizado la necropsia. Esta intervención se ha llevado a cabo en colaboración con la unidad de patología de la Universidad CEU Cardenal Herrera, con sede en la Comunitat Valenciana.
El objetivo de esta necropsia es obtener la máxima información posible sobre la enfermedad que afectaba a Ami. Las muestras y resultados se incorporarán a proyectos de investigación tanto de Bioparc Valencia como de la Asociación Mundial de Zoos y Acuarios (WAZA), de la que el parque valenciano es miembro.
Con estos datos, los responsables del Bioparc confían en poder mejorar en el futuro el diagnóstico y tratamiento de patologías similares en otros animales. Este tipo de información clínica resulta clave para ajustar protocolos veterinarios y reforzar la gestión sanitaria de las especies amenazadas.
El comunicado ha subrayado que el personal del parque se encuentra muy afectado por la pérdida de la rinoceronta. El equipo ha querido recordar ‘su excelente carácter y el relevante rol en la cohesión y éxito’ del grupo de rinocerontes que habita en Bioparc Valencia.
Actualmente, este grupo está formado por el macho Martin, las hembras Nombula y Kwanza y el pequeño Kairu, nacido en noviembre de 2025. La presencia de Ami ha sido especialmente importante para la estabilidad social de este conjunto, según ha recalcado el parque en su nota.
Bioparc ha insistido en que la decisión de aplicar la eutanasia ha respondido exclusivamente al bienestar del animal. La evaluación clínica ha concluido que no existían opciones razonables de recuperación y que mantener la situación habría supuesto prolongar un sufrimiento que se consideraba irreversible.




