El periodista y escritor alicantino Tomás Andújar ha reconstruido en la novela ‘Donde acaba el agua’ el exilio del músico socialista Deseado Mercadal, preso en un campo de trabajo francés en el Sáhara argelino tras la Guerra Civil, y ha vinculado esa experiencia con la situación de los refugiados que hoy siguen atrapados en las fronteras de la Unión Europea.
El interés de Andújar por los españoles internados en campos de concentración tras la Guerra Civil ha surgido al saber que su tío abuelo Ricardo estuvo encarcelado en el campo de Albatera, en Alicante. A partir de esa historia familiar ha iniciado una investigación sobre el exilio republicano y los campos de concentración, especialmente los del norte de África.
En ese proceso ha llegado a la figura de Deseado Mercadal, músico socialista que ha pasado la Guerra Civil en Menorca. Para huir de la represión franquista ha marchado después a Argelia, pero en 1941 las autoridades francesas lo han deportado al campo de trabajo de Kenadza, en el Sáhara argelino, donde ha dirigido una pequeña orquesta formada por otros presos.
Según relata el autor, Mercadal fue ante todo músico. ‘Deseado hablaba mucho, era una persona que contaba continuamente a quien le quisiera escuchar toda su experiencia vital’, explica Andújar, que ha articulado en nueve capítulos de ‘Donde acaba el agua’ el relato de su exilio y de cómo la música ha marcado su vida.
El periodista recuerda que Mercadal ‘siempre dijo que la música le había salvado la vida’. Sin embargo, Andújar considera que, más allá de ese aspecto práctico, el músico ha encontrado una verdadera felicidad dirigiendo aquella orquesta improvisada en las minas de Kenadza. Para narrar ese regreso íntimo de Mercadal a la música, el escritor se ha permitido un tratamiento más literario.
Memoria de los campos de concentración franceses
En el libro, Andújar describe las condiciones de esclavitud y los trabajos forzados a los que han estado sometidos los presos en aquellos ‘campos franceses construidos por un gobierno francés democrático’, tal como resalta. Subraya así la paradoja de un régimen que se presentaba como democrático mientras mantenía campos de trabajo en su territorio colonial.
El relato también recuerda a los republicanos represaliados por su ideología y a los muchos que todavía siguen enterrados en fosas sin identificar. ‘Enterrar a tus muertos, aunque sean tus abuelos o bisabuelos, es un derecho básico común a cualquier cultura. Aunque cada día que pase es más difícil conseguirlo, hay que seguir intentándolo’, expone el periodista.
En ‘Donde acaba el agua’, publicada por la editorial Órbita, el autor ha reunido no solo los textos en los que Mercadal dejó escritas sus vivencias, sino también el recuerdo que conservan sus familiares, en especial su nieta Celeste. Ese testimonio oral ha permitido completar lagunas y humanizar la figura del músico exiliado.
Andújar lamenta que ‘hay muy poca gente que ha dejado sus experiencias por escrito, porque quienes habían sufrido la guerra no contaban absolutamente nada’. Por eso, cada vez que alguien le plantea una historia familiar relacionada con la Guerra Civil, él les anima a plasmarla por escrito. ‘A lo mejor pensamos que no vale la pena, que es una historia muy común, pero la Guerra Civil fue muy importante en el devenir de la historia. Esas pequeñas anécdotas que nos hablan de ese momento son importantes’, sostiene.
Para el autor, muchas de esas historias se han perdido porque ‘quienes lo vivieron ya no están‘. Sin embargo, considera que hoy existe una mayor voluntad de recordar lo sucedido ‘sin el miedo que había antes’, lo que facilita que nuevas generaciones se acerquen a esos episodios.
Debate sobre la memoria histórica y la actualidad
Pese a ese avance, Andújar también observa las dificultades del debate actual. Señala que la memoria histórica o democrática sufre hoy ‘interferencias partidistas políticas que todavía generan mucho debate’. A su juicio, esta instrumentalización complica la construcción de un relato compartido sobre lo ocurrido.
El periodista advierte sobre la fragilidad de los valores democráticos. ‘Esto que tenemos es mucho más frágil de lo que pensamos. Si miramos alrededor, vemos movimientos políticos que tienen entre sus principales banderas el rechazo al diferente por la condición que sea’, reflexiona.
Para Andújar, la historia de Deseado Mercadal conecta con la realidad de miles de personas que huyen hoy de conflictos y persecuciones. ‘Nada más llegar a Argel, le rechazan. Esto ocurre ahora con personas que huyen de guerras y llegan a nuestras fronteras. En varios países fronterizos de la Unión Europea hay campos de refugiados que estamos financiando para mantener a las personas en los márgenes’, apunta.
El autor considera que esas similitudes obligan a no bajar la guardia. ‘No estamos exentos de que cosas similares a las vividas el siglo pasado ocurran, así que recordar lo que nos pasó nos viene bien para estar alerta’, concluye.







