Cuatro de cada diez familias que han solicitado plaza para el curso 2026-2027 en los Centros de Educación Infantil de Casa Caridad en València viven en habitaciones de alquiler, una proporción que ha alcanzado el 42 % frente al 24 % del proceso de selección anterior, lo que refleja un fuerte aumento de la inestabilidad residencial entre hogares con menores de corta edad.
Este dato forma parte de un informe del equipo de Intervención Social de los Programas Escuela Familia de Casa Caridad. El documento se ha elaborado tras 100 entrevistas a familias usuarias de estos recursos socioeducativos, que atienden a niños y niñas de 1 a 3 años en la ciudad de València y su área metropolitana.
Según la entidad, la información recogida ha mostrado cómo la falta de una vivienda independiente se combina con ingresos muy frágiles y con la ausencia de redes familiares de apoyo. Esta suma de factores limita la autonomía de los hogares, complica la conciliación de la vida familiar y laboral y reduce las posibilidades de acceder o mantener un empleo estable.
La presidenta de Casa Caridad, Elena Sánchez, ha subrayado que detrás de los porcentajes hay realidades concretas. ‘Detrás de estos porcentajes hay familias que intentan salir adelante, pero que cada vez encuentran más dificultades para acceder a una vivienda propia. Cuando, además, no cuentan con una red cercana, organizar los cuidados, mantener un empleo o afrontar cualquier imprevisto se vuelve mucho más complicado’, ha explicado.
Falta de redes y brecha laboral de género
El estudio ha indicado que el 53 % de las familias entrevistadas no cuenta con redes familiares de apoyo próximas, ocho puntos más que en el proceso de selección anterior. Esta carencia afecta de forma especial a las familias migrantes cuyos parientes permanecen en sus países de origen, lo que reduce su capacidad para afrontar imprevistos, conciliar los cuidados o sostener una actividad laboral continuada.
El informe también ha detectado una marcada diferencia entre la situación laboral de mujeres y hombres. Entre las mujeres entrevistadas, el 78 % está desempleada y solo el 14 % trabaja con contrato. En el caso de los hombres, el 56 % dispone de un empleo con contrato, el 24 % está desempleado y el 20 % trabaja sin contrato, lo que evidencia una clara brecha de género en el acceso al empleo.
A estas dificultades se suma que el 30 % de los hogares entrevistados corresponde a familias monoparentales. Casa Caridad ha señalado que ‘es una circunstancia que incrementa las necesidades de conciliación y de acompañamiento social’, ya que una sola persona asume la crianza, la búsqueda de ingresos y la gestión de cualquier problema cotidiano.
Familias jóvenes y diversidad cultural
El perfil predominante que ha descrito el informe es el de familias jóvenes en plena etapa de crianza y construcción de su proyecto vital. El 64 % de los progenitores tiene entre 18 y 35 años, lo que sitúa a la mayoría en un momento clave para su inserción laboral y su estabilidad residencial.
En las entrevistas han participado familias procedentes de 25 países. Los principales lugares de origen son Colombia, Perú, Marruecos, España, Nigeria y Guinea Ecuatorial, lo que refleja una elevada diversidad cultural en los centros de Casa Caridad.
El informe ha destacado además que una parte importante de los progenitores cuenta con formación académica. El 27 % tiene estudios de bachillerato, el 25 % ha cursado estudios secundarios y el 20 % posee estudios primarios. Además, el 11 % cuenta con formación profesional y otro 11 % con estudios universitarios.
Sin embargo, la entidad ha advertido de que la falta de homologación en España de algunas titulaciones obtenidas en el extranjero limita el acceso a empleos acordes con esa cualificación. Esta barrera se suma a la inestabilidad laboral, a los bajos ingresos y a los problemas para encontrar una vivienda digna.
Apoyo integral desde la primera infancia
Los Centros de Educación Infantil de Casa Caridad han combinado la atención educativa a niños y niñas de entre 1 y 3 años con el acompañamiento social a sus familias a través del Programa Escuela Familia.
El trabajo del equipo profesional aborda cuestiones clave para estas familias, como el acceso al empleo y a la vivienda, la regularización administrativa, la formación, la conciliación de los cuidados, la salud y el acceso a prestaciones y derechos sociales. El objetivo es intervenir desde las primeras etapas de la infancia y actuar sobre las circunstancias familiares que pueden condicionar el bienestar y el desarrollo de los menores.
Según la entidad, esta intervención no se limita al ámbito educativo. ‘Por eso, el trabajo de nuestros centros no se limita al aula. Acompañamos también a las familias en las cuestiones que más pesan en su día a día, porque la estabilidad del hogar influye directamente en el bienestar y en el desarrollo de los niños y niñas’, ha añadido la presidenta, Elena Sánchez.
Casa Caridad ha apuntado que estos programas buscan ofrecer un entorno seguro y estable a los menores, al tiempo que refuerzan las capacidades de las familias. De este modo, se pretende mejorar sus opciones de acceder a una vivienda propia y a un empleo más estable, factores que resultan decisivos para romper los círculos de pobreza y exclusión en València y su área metropolitana.


