La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha alertado de un aumento de garrapatas en el medio rural de la Comunitat Valenciana y ha advertido de que las picaduras se han convertido en un problema creciente de salud pública, con especial incidencia durante los meses de verano.
Según ha recordado la organización agraria, la Conselleria de Sanidad atendió en 2025 a 4.451 personas en la Comunitat Valenciana por picaduras de insectos y otros artrópodos no venenosos. AVA-ASAJA considera que la incidencia podría haber aumentado este año, aunque Sanidad todavía no ha facilitado los datos de 2026.
La asociación ha reclamado medidas para controlar la fauna salvaje y mantener limpios los campos abandonados y los barrancos. A su juicio, estas zonas actúan como focos de proliferación de garrapatas y elevan el riesgo para agricultores, trabajadores del campo y habitantes de las áreas rurales cercanas.
Causas del aumento y peticiones al Consell
AVA-ASAJA atribuye la expansión de las garrapatas a la acumulación de maleza en parcelas abandonadas y en barrancos, donde se concentran vegetación densa y restos orgánicos. También ha señalado el incremento de determinadas poblaciones de fauna salvaje, que actúan como portadoras y favorecen la dispersión de estos parásitos por las zonas agrícolas.
La organización ha defendido que el abandono de campos dificulta la vigilancia y el mantenimiento de los terrenos. Esto facilita que la vegetación crezca sin control y que aumente la presencia de animales silvestres, lo que acaba generando más picaduras tanto en personas como en animales domésticos.
Por este motivo, AVA-ASAJA ha propuesto impulsar medidas que faciliten la recuperación, alquiler o venta de los campos abandonados. También ha planteado desarrollar mecanismos de concentración de tierras que permitan gestionar mejor las parcelas y reducir las zonas sin uso agrario.
Además, la asociación ha pedido que se establezca la obligación de mantener las parcelas abandonadas libres de maleza. El objetivo es reducir el riesgo para las explotaciones colindantes y, al mismo tiempo, limitar la propagación de incendios, plagas y garrapatas que se origina en estos terrenos sin gestionar.
Experiencias en primera persona en el campo valenciano
El agricultor de Picassent José Luis González ha explicado que ha acudido tres veces a urgencias por mordeduras de garrapatas. Según ha relatado, en los últimos meses se ha visto obligado a cambiar sus rutinas de trabajo en el campo.
‘Llevamos unos meses echándonos repelente en los pantalones porque si no hay veces que sales del huerto lleno de garrapatas’, ha señalado. González ha recomendado extremar las precauciones tras las tareas agrícolas e inspeccionar la ropa y el cuerpo antes de entrar en casa, para evitar que las garrapatas se adhieran a la piel o se introduzcan en el hogar.
Desde la Plana Baixa, el responsable comarcal de AVA-ASAJA, Roberto Vicent, ha asegurado que este problema se viene produciendo desde hace años y que las consultas médicas por picaduras son cada vez más habituales. ‘Ya llevamos varios años con este problema y ahora prácticamente todos los días van personas a los ambulatorios para que les quiten las garrapatas de la piel’, ha afirmado.
La organización ha subrayado que estas situaciones se repiten en diferentes comarcas y que afectan tanto a agricultores profesionales como a personas que acuden de forma ocasional a huertos, parcelas de recreo o zonas de monte próximas a áreas de cultivo.
Más control de fauna salvaje y protección de animales domésticos
Además del impacto en la salud de las personas, AVA-ASAJA ha alertado de los problemas que las garrapatas pueden provocar en los perros que acompañan a los agricultores en sus labores diarias. Estos animales, ha apuntado, se exponen de manera continua a zonas con vegetación alta y a espacios frecuentados por fauna silvestre, lo que incrementa el riesgo de infestación.
En cuanto a la fauna salvaje, la organización agraria ha reclamado reforzar el control de las poblaciones de jabalíes, conejos y otras especies silvestres. Entre las medidas planteadas figuran el impulso de la actividad cinegética, la instalación de jaulas-trampa y otras actuaciones que, según defiende, deberían contar con financiación pública.
AVA-ASAJA ha considerado que la combinación de estas medidas sobre el territorio y sobre la fauna permitiría reducir de forma progresiva la presencia de garrapatas en las zonas agrícolas. A su juicio, esto contribuiría a mejorar las condiciones de trabajo de los agricultores y a prevenir posibles riesgos tanto para la población como para los animales domésticos que viven o se desplazan por el entorno rural valenciano.







