Dos horas de paro en Lladró por las subidas salariales y atrasos no aplicados

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El objetivo de la protesta es exigir a la empresa que cumpla el convenio colectivo estatal del vidrio y la cerámica y que presente un plan de viabilidad que garantice el futuro de la compañía y el mantenimiento del empleo

Las plantillas de Lladró SA, Arte y Porcelanas SAU y Diseños Artísticos e Industriales (Daisa) han realizado este martes un paro de dos horas en sus centros de trabajo. Lo han hecho para protestar por lo que consideran la inaplicación del convenio colectivo. Especialmente se refieren a las subidas salariales y al pago de los atrasos ya generados.

La movilización, promovida de forma conjunta por CSIF, UGT y CCOO, ha llegado tras varias semanas de negociaciones con la dirección. Durante este periodo se ha celebrado una mediación en el Tribunal de Arbitraje Laboral. Además, se han intentado, sin éxito, diferentes acercamientos para evitar el conflicto, según ha explicado CSIF.

UGT ha indicado que la producción del grupo ha quedado prácticamente paralizada este martes por el amplio seguimiento de la huelga. El objetivo de la protesta es exigir a la empresa que cumpla el convenio colectivo estatal del vidrio y la cerámica. También piden que presente un plan de viabilidad que garantice el futuro de la compañía y el mantenimiento del empleo.

Los sindicatos sostienen que la dirección ha mantenido una única posición durante todo el proceso. Según CSIF, la empresa se ha negado a aplicar las subidas salariales previstas en el convenio y a abonar los atrasos ya devengados. UGT ha añadido que el malestar ha crecido entre la plantilla. Llevan años asumiendo sacrificios para preservar la actividad. Sin embargo, no ven una estrategia clara por parte de la dirección que aporte estabilidad y confianza.

Posturas enfrentadas entre empresa y sindicatos

Desde la compañía se ha defendido la legalidad del proceso de negociación del convenio, que se ha enmarcado dentro de un conjunto de medidas para afrontar la situación actual de la empresa. La dirección también ha trasladado su respeto hacia los trabajadores que deciden secundar la huelga. Además, ha expresado su confianza en que las protestas se desarrollen en un clima de normalidad.

La presidenta del comité de empresa, Laura Sánchez, ha explicado que la dirección ha comunicado su intención de descolgarse del convenio colectivo. Según ha trasladado a la plantilla, la empresa ha alegado que no dispone de liquidez suficiente para hacer frente al pago de los atrasos salariales comprometidos.

Los representantes de los trabajadores han recordado que la plantilla lleva diez años encadenando medidas de ajuste como ERTE, ERE y congelaciones salariales. Una parte del personal ya tiene el sueldo congelado desde hace una década por la aplicación del sistema de valoración de puestos. Ahora, según denuncian, la empresa pretende extender esta congelación también al personal de producción.

Los sindicatos han anunciado una segunda jornada de huelga para el próximo 23 de julio. Han advertido además de que las movilizaciones continuarán mientras, según sus palabras, ‘la empresa mantenga su intención de incumplir el convenio colectivo y no presente un proyecto de futuro que garantice la viabilidad de la actividad y el mantenimiento del empleo’.

Venta empresa

CSIF ha recordado que hace diez años la familia Lladró vendió la empresa al grupo inversor PHI. Esa operación se presentó entonces como una oportunidad para impulsar el crecimiento, reforzar la marca y asegurar la continuidad de la compañía.

En este tiempo, la plantilla ‘ha aceptado reorganizaciones internas, externalizaciones, cambios organizativos, reestructuraciones y continuos esfuerzos para mantener la actividad y la calidad que siempre han caracterizado a Lladró’, han señalado fuentes sindicales.

Sin embargo, los sindicatos han subrayado que la situación económica no ha mejorado como se esperaba. A su juicio, la empresa vuelve a plantear que sean los trabajadores quienes asuman el coste de la crisis ‘renunciando a unos derechos ya reconocidos en convenio’. También han lamentado que, en paralelo a esta situación de conflicto, la compañía haya incorporado dos nuevos cargos directivos. Además, mantiene bloqueadas las subidas salariales y el pago de atrasos reclamados por la plantilla.