La Guardia Civil investiga una presunta agresión sexual sufrida por una menor de 13 años durante una sesión de fisioterapia en el equipo de fútbol femenino de la localidad valenciana de Faura. El supuesto autor sería el fisioterapeuta del club, un joven de 25 años que atendía a la niña coincidiendo con el horario de entrenamiento.
Los hechos habrían ocurrido el miércoles 13 de mayo, sobre las 19.00 horas, mientras la menor recibía tratamiento en las instalaciones vinculadas al club. Según la información disponible, la sesión de fisioterapia se desarrollaba de forma paralela a la actividad deportiva del resto del equipo femenino, lo que sitúa el incidente en un contexto en el que la menor debía sentirse segura y acompañada.
Tras lo ocurrido, la niña fue llevada a un centro sanitario, donde se le practicó una exploración médica para valorar posibles indicios de agresión sexual. Este paso resulta clave en este tipo de investigaciones, ya que los informes clínicos pueden aportar pruebas físicas y testimonios profesionales que respalden la versión de la víctima y ayuden a esclarecer los hechos.
Investigación de la Guardia Civil
Dos días después, el viernes 15, la menor acudió junto a su familia al puesto de la Guardia Civil de Puzol para formalizar una denuncia. Con esta actuación, se activó el protocolo habitual en casos de presuntos delitos sexuales contra menores, que incluye la toma de declaración a la víctima en un entorno protegido, la recopilación de pruebas médicas y la obtención de testimonios de posibles testigos o personas del entorno.
La investigación se encuentra actualmente abierta y los agentes trabajan para reconstruir con detalle lo sucedido durante la sesión de fisioterapia. Entre las diligencias previstas figuran la declaración del fisioterapeuta investigado, la revisión de posibles registros internos del club y la recopilación de información sobre la relación previa entre el profesional y la menor, siempre con el objetivo de determinar si hubo un abuso de confianza o aprovechamiento de su posición.
Por el momento no ha trascendido si el presunto agresor ha sido detenido ni qué medidas concretas se han adoptado respecto a su actividad en el club de fútbol. Estas decisiones suelen depender del avance de las pesquisas y de la valoración inicial de los indicios recopilados, que pueden motivar desde la adopción de medidas cautelares hasta la puesta a disposición judicial del investigado.
La situación genera preocupación en el entorno deportivo y familiar, al tratarse de una menor y de un presunto delito cometido en un espacio que debería ser de protección y desarrollo personal. La evolución de la investigación será determinante para aclarar las circunstancias del caso y, en función de las conclusiones, para depurar posibles responsabilidades penales y disciplinarias.


