La PAU estrenará detectores de radiofrecuencia contra el uso de dispositivos inteligentes

Ejemplo de shortcode con estilo
Los móviles deberán estar completamente apagados durante los exámenes y las universidades usarán nuevos sistemas para localizar posibles señales electrónicas

La Comunitat Valenciana incorporará este año por primera vez en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) un sistema de detección por radiofrecuencia para evitar el uso fraudulento de dispositivos inteligentes durante los exámenes. La nueva normativa también obligará a que los teléfonos móviles estén totalmente apagados dentro de las aulas.

Los detectores permiten localizar si algún sistema electrónico está emitiendo o recibiendo señales de radiofrecuencia para transmitir datos. Este tipo de dispositivos ya se utiliza en varias universidades, entre ellas la Universitat Politècnica de València (UPV), con el objetivo de reforzar la vigilancia frente a nuevas formas de fraude académico.

El coordinador de la PAU de la UPVMiguel Ángel González, ha explicado que existen sistemas capaces de hacer una fotografía del examen mediante una microcámara instalada en unas gafas o en un bolígrafo. Esa imagen puede transmitirse a una inteligencia artificial o a una persona situada en el exterior, que resuelve la prueba y devuelve la respuesta a través de un micrófono minúsculo colocado en la oreja.

Móviles apagados y fuera del alcance

La normativa será estricta con el uso de teléfonos móviles. González ha señalado que «los teléfonos móviles han de estar apagados, ni en modo silencio ni en modo avión, dentro de las mochilas». Estas deberán dejarse en el suelo, fuera del alcance de la mano, o en la parte anterior o posterior del aula.

Desde hace años también está prohibido introducir cualquier tipo de reloj, tanto analógico como digital, así como pulseras de actividad. Por este motivo, las aulas cuentan con relojes de pared o con una proyección en pantalla de la hora oficial.

La vigilancia no cambiará de forma sustancial en cuanto al número de docentes por aula. Según ha explicado el coordinador, lo habitual es que en una clase con unos 50 alumnos haya un profesor encargado de controlar posibles copias por métodos tradicionales. En aulas más grandes, de entre 80 y 100 estudiantes, pueden ser necesarios dos docentes, mientras que en espacios de hasta 150 alumnos se prevé la presencia de unos tres vigilantes.

Cómo se aplicará el nuevo sistema

Con la nueva medida, un profesor volante llevará el detector de radiofrecuencias y pasará por las aulas durante los exámenes. Si el sistema identifica una emisión de ondas electromagnéticas, se buscará su procedencia. Por ello, González ha insistido en la importancia de que los móviles estén completamente apagados.

En caso de detectar actividad, se pedirá al estudiante que muestre el teléfono móvil. Si se negara, sería trasladado a la sede del tribunal, donde se comprobaría si las señales continúan emitiéndose.

Si se confirma un intento de fraude, ya sea mediante una chuleta tradicional, copiando de otro compañero o con ayuda de inteligencia artificial, el examen quedará marcado y firmado conforme al protocolo establecido. En ese caso, la prueba tendría una calificación de cero.

Dispositivos contra nuevas formas de fraude

La UPV ya utiliza este sistema durante el presente curso académico en exámenes de grado, después de detectarse la existencia de catálogos en páginas web con dispositivos específicos para hacer trampas en pruebas académicas, incluidos colegios, institutos, PAU y oposiciones.

Entre estos sistemas figuran bolígrafos o gafas con cámara, móviles ocultos en el cuerpo y pinganillos prácticamente invisibles que permiten recibir respuestas desde el exterior.

La UPV cederá sus detectores durante los días de celebración de la PAU, mientras que otras universidades valencianas que todavía no disponen de estos equipos prevén adquirirlos.