Miramar, en la comarca de la Safor, ha empezado este martes su recuperación tras una noche sin sobresaltos, después de haber acumulado más de 500 litros por metro cuadrado en 24 horas por la dana Adam, que ha dejado amplias zonas anegadas, cortes de luz y problemas en el suministro de agua, sobre todo en el área de la playa.
La alcaldesa, Pilar Peiró, ha explicado que la última noche ha transcurrido sin incidencias destacables. Según ha señalado, ha sido una noche tranquila dentro de la gravedad, porque la población ha permanecido en sus viviendas y las personas que residen en plantas bajas han pasado a pisos superiores.
Peiró ha detallado que la playa ha quedado completamente inundada en los momentos de máxima intensidad de la lluvia. Sin embargo, ha destacado el trabajo de las estaciones de bombeo, que han permitido retirar gran parte del agua acumulada. Gracias a esta actuación, ya hay zonas de la playa en las que prácticamente no queda agua y se puede circular con relativa normalidad.
Aun así, buena parte del vecindario continúa preocupado. La alcaldesa ha admitido que los vecinos están nerviosos, algo que ha considerado lógico tras un episodio de lluvias tan intenso. Ha recordado que todavía hay áreas del municipio sin suministro de agua y sin electricidad. Los servicios municipales y las compañías implicadas están trabajando para restablecer estos servicios básicos lo antes posible.
Realojo de vecinos y atención a personas vulnerables
Durante las horas más complicadas del temporal, el Ayuntamiento ha tenido que organizar realojos preventivos. En Miramar se ha desalojado a un matrimonio de personas dependientes, que ha sido trasladado al centro polivalente de Oliva. Según ha indicado Peiró, en estas instalaciones Cruz Roja se ha hecho cargo de su atención.
El resto de personas que han abandonado las plantas bajas han buscado refugio en viviendas de amigos y familiares situadas en pisos más altos. En algunos casos, el propio vecindario se ha organizado para realojarse de forma solidaria, de manera que todos han podido pasar la noche en lugares seguros y alejados de las zonas inundables.
La alcaldesa ha subrayado el impacto excepcional de las precipitaciones asociadas a la dana Adam. Ha recordado que, sobre todo durante la noche del domingo al lunes, la situación ha sido muy complicada. En sus palabras, esa noche ha sido una auténtica locura por la intensidad de la lluvia, que ha dejado más de 500 litros por metro cuadrado en tan solo 24 horas.
Peiró ha señalado que lo peor se ha concentrado en la zona de la playa, donde se han producido las principales acumulaciones de agua y los mayores daños por inundación. En cambio, en el casco urbano no se han registrado problemas estructurales ni incidencias graves relacionadas con derrumbes o daños en edificios.
Según ha explicado, Miramar no presenta infraestructuras rotas. No se han detectado daños en calles ni en edificios municipales. El principal efecto del temporal ha sido el elevado nivel del agua y la gran cantidad de suciedad y restos que ha dejado a su paso, tanto en la vía pública como en espacios privados.
El Ayuntamiento ha activado labores intensivas de limpieza para retirar barro, residuos y elementos arrastrados por el agua. El objetivo es dejar las calles transitables, recuperar el uso de la zona de playa y devolver cuanto antes la sensación de normalidad al municipio.
En cuanto a la previsión meteorológica, la alcaldesa ha indicado que para hoy no se esperan nuevas lluvias. Según ha afirmado, las predicciones apuntan a una jornada de sol, lo que facilita los trabajos de limpieza, el funcionamiento de las estaciones de bombeo y la reparación de averías en las redes de agua y electricidad.
Peiró ha insistido en que el deseo del consistorio y de los vecinos es recuperar la normalidad lo más rápido posible. Para ello, se mantienen activos todos los recursos municipales disponibles y se sigue de cerca la evolución de los servicios básicos y de las tareas de saneamiento en las zonas más afectadas, con la playa de Miramar como punto prioritario de actuación.


