La actriz valenciana Maria Schwinning, de 18 años, ha encadenado en 2026 su debut en un largometraje, su primera película como protagonista, una serie de televisión y su primer premio interpretativo, un intenso año que asegura que ha vivido sin vértigo y con ganas de seguir sumando proyectos.
Schwinning ha visto estrenarse en cines su primer papel en un largo con ‘El mal’, de Juanma Bajo Ulloa, y también su primer trabajo como protagonista en ‘Mala bèstia’, dirigida por Bàrbara Farré. Además, este año se ha lanzado en televisión con la comedia ‘Olivia’. Todo ello se ha sumado a un reconocimiento en el circuito de cortometrajes que le ha dado un impulso especial a su carrera.
Su primer galardón ha llegado desde La Rioja. El Festival de cortometrajes ‘Luces, Cameros, Acción’ le ha otorgado el premio a Mejor actriz por su trabajo en ‘La gent normal’, de Isabel Ferrando. La joven explica que este reconocimiento le ha hecho ‘mucha ilusión’, porque interpreta que valora el esfuerzo que ha puesto en cada papel.
La intérprete admite que la coincidencia de estrenos ha concentrado en un año el fruto de meses de rodajes y preparación. Asegura que para ella ha sido ‘muy bonito’ ver llegar a las salas sus dos películas y a la televisión la serie, pero insiste en que no ha supuesto ‘un cambio drástico‘ en su día a día. Considera que simplemente se ha juntado en 2026 la salida a la luz de tres proyectos trabajados con tiempo.
Primeros pasos en el cine
Nacida en València en 2007, Maria Schwinning inició su trayectoria cinematográfica con 16 años, cuando rodó un cortometraje en el que interpretaba a una adolescente de un pueblo valenciano muy marcado por las tradiciones. Ese trabajo le abrió la puerta a su primer largometraje.
Juanma Bajo Ulloa le ofreció en ‘El mal’ el papel de Sandra, hija de una periodista dispuesta a pagar un alto precio por lograr el éxito. La actriz recuerda que participar por primera vez en una película ‘fue intenso, fue un reto‘. Relata que acudió al rodaje de este thriller psicológico ‘con toda la energía y todas las ganas del mundo’, aunque también ‘con un poco de miedo’ a no estar a la altura de la confianza depositada en ella.
En su segunda película, ‘Mala bèstia’, estrenada en salas el 31 de julio, ha dado el salto al papel protagonista. En este drama que define como ‘íntimo, intenso’ y ‘muy metafórico’, interpreta a Atenea, una joven que vive en un orfanato y está obsesionada con ser adoptada para recibir el afecto de unos padres. Explica que para construir este personaje ha trabajado durante meses junto a la directora, Bàrbara Farré, con quien asegura que ha conectado mucho tanto en lo profesional como en lo personal.
Tras dos papeles de corte oscuro, enfocadas en personajes con fuertes conflictos internos, ha llegado su primera incursión en la comedia televisiva. En ‘Olivia’, estrenada este verano, comparte reparto con Pablo Chiapella y Nancho Novo. Schwinning bromea al recordar que ante esta propuesta no podía decir: ‘no lo hago, yo soy una chica dramática’. Considera que la comedia es ‘lo más difícil’, pero también ‘lo mejor del mundo’, y agradece que no se la encasille, porque su intención es poder hacer ‘de todo’.
Entre el cine, el teatro y la universidad
Maria Schwinning afirma que le gustaría seguir haciendo cine y también probar con el teatro. Sin embargo, reconoce que sus expectativas han evolucionado con la experiencia acumulada en estos años. ‘Antes era: si no soy actriz, me voy a morir, es lo que necesito. Y ahora que ya he hecho esto, que para mí es mucho, estoy tranquila, abierta. Me encantaría seguir, pero si no me vuelven a llamar, haré otras cosas que me gusten, y también estaré bien’, explica.
Tras terminar el Bachillerato y haber pasado un año trabajando, siente ahora la necesidad de volver a estudiar. Para este curso tiene previsto iniciar una carrera universitaria. Su primera opción es Bellas Artes, aunque también se plantea empezar estudios de interpretación. Asegura que tomará la decisión definitiva en el último momento, en función de cómo se sienta.
Aunque su apellido puede despistar, Schwinning ha nacido y se ha criado en València. Debe el origen alemán de su nombre a su padre, pero se siente muy ligada a su ciudad y no tiene ‘prisa’ por marcharse. Reconoce que la mayoría de pruebas de interpretación se realizan en Madrid, pero por ahora prefiere mantener su base en València, sin descartar que en algún momento le apetezca ‘investigar otros sitios’.
Lo que sí tiene claro es que quiere abrirse camino también fuera de España. La actriz habla español, alemán y valenciano de forma nativa, es bilingüe en inglés y tiene un nivel alto de francés. Con este bagaje lingüístico, asegura que ‘le encantaría’ rodar en otros países para experimentar cómo se siente al actuar en distintos idiomas y conocer nuevas formas de trabajo. A su juicio, ‘cada idioma es como si le pusieran un filtro diferente a tu cerebro’, algo que considera muy estimulante para la interpretación.
Con los pies en el suelo pese a los elogios, Schwinning afirma que intenta vivir el momento. ‘Estoy muy tranquila; no sé lo que va a pasar e intento no preocuparme por ello’, comenta. Agradece que ya se la mencione como posible nominada a premios en el futuro, pero lo vive como una motivación extra y no como una presión.
Recuerda que su relación con la interpretación empezó muy pronto, con solo 6 años, cuando sus padres la apuntaron a una actividad extraescolar de teatro en el colegio de su barrio, Benimaclet. Desde entonces no ha dejado de formarse y subraya que actuar implica transformarse y entregarse ‘con tanta dedicación’ que, cuando todo encaja, salen ‘cosas especiales’.




