La jefa de la Unidad de Protección Civil de la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana avisó a Emergencias de la Generalitat sobre la inundación del barranco del Poyo a las 19:42 horas, en pleno episodio de DANA y cuando la situación comenzaba a desbordarse en varias localidades cercanas.
Según consta en la causa judicial que analiza la gestión de este episodio de lluvias extremas, ese aviso quedó reflejado en un mensaje de WhatsApp que la responsable de Protección Civil envió a la jefa del servicio de Emergencias de la Generalitat, Inmaculada Piles.
Ese intercambio de mensajes ha sido incorporado al sumario y se ha convertido en una de las piezas clave para reconstruir el cronograma de las actuaciones y de las comunicaciones entre administraciones.
En ese mensaje, la responsable de Protección Civil trasladaba que el alcalde de Picanya pedía ayuda urgente ante la situación en una calle próxima al barranco del Poyo, una zona con viviendas bajas especialmente expuestas a las inundaciones. Explicaba que los vecinos no podían subir a zonas más seguras y que, según decían, el teléfono 112 no estaba atendiendo sus llamadas, lo que incrementaba la sensación de desamparo en un momento de máxima emergencia.
Presion para una respuesta urgente
Ante esta situación, la jefa de Protección Civil insistía en su comunicación con la responsable de Emergencias. En varios mensajes consecutivos reclamaba una reacción rápida, pidiendo expresamente que desde la sala de emergencias intentaran responder a esa petición de auxilio.
Añadía que se encontraban reunidos en el Cecopi, el centro de coordinación de emergencias, y que la Guardia Civil estaba desbordada, lo que evidenciaba la saturación de los recursos disponibles y la dificultad para atender todas las incidencias que se iban acumulando a medida que avanzaba el temporal.
La respuesta de la jefa de Emergencias llegó aproximadamente 24 minutos después, a las 20:06 horas. En su contestación admitía que todos los servicios estaban desbordados y que se intentaría ver qué podía hacerse ante esa situación. Tres minutos más tarde, la responsable de Protección Civil replicó que era consciente de ese colapso y añadió que debía hacerse lo que se pudiera, reflejando la tensión del momento y la limitación de medios ante el volumen de avisos.
Durante su declaración como testigo ante la jueza que investiga la gestión de la DANA, la jefa de Protección Civil explicó que ya desde las 18:29 horas de aquel día intentó contactar con los responsables de emergencias de la Generalitat para sugerir el envío de un Es-Alert, el sistema de aviso masivo a la población a través del teléfono móvil. Señaló que esa recomendación le había sido recordada desde Madrid, donde se cuestionaba por qué no se estaba utilizando esta herramienta en un episodio de riesgo tan elevado.
Plantear alertas públicas
Según relató, a las 18:29 horas llamó al subdirector general de Emergencias, Jorge Suárez, con el objetivo de plantear el uso de ese sistema de alertas públicas. Sin embargo, la llamada no fue atendida. Ante la falta de respuesta, contactó a continuación con la jefa de servicio de Emergencias, Inmaculada Piles, a quien trasladó que desde Madrid les habían recordado la posibilidad de poner en marcha un Es-Alert para advertir a la población de la gravedad de la situación.
Envío Es-Alert
Finalmente, el Es-Alert se lanzó a las 20:11 horas, casi dos horas después de ese primer intento de contacto y pocos minutos después del intercambio de mensajes sobre la inundación del barranco del Poyo. Estos tiempos, ahora documentados en el sumario, permiten a la jueza analizar si la reacción institucional ante la DANA se ajustó o no a los protocolos previstos y si las demoras en la comunicación pudieron influir en la evolución de la emergencia en municipios como Picanya.


