Miles de valencianistas marchan contra la gestión de Peter Lim

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Los aficionados se manifestaron en la previa del último partido de Liga para exigir la salida de Peter Lim y denunciar la "pasividad de las instituciones locales".

Miles de valencianistas se manifestaron este sábado en València para protestar contra la gestión del máximo accionista del club, Peter Lim, y para señalar a la clase política local por su papel en la situación que atraviesa la entidad. La marcha, convocada por la asociación Libertad VCF, tuvo lugar en la previa del partido contra el Barcelona, el último de la temporada en Mestalla, con el objetivo de aprovechar el foco mediático del encuentro.

Los asistentes acudieron con carteles con mensajes en inglés dirigidos a los principales dirigentes del club, como ‘Lim, go home’, ‘Solim, go home’, ‘Ron Gourlay, go home’ y ‘Corberán, go home’, reclamando su salida directa de la entidad. Junto a estas pancartas, se repartieron globos amarillos y pitos, elementos habituales en protestas recientes, que sirvieron para amplificar el ruido y la visibilidad de la movilización durante todo el recorrido.

Inicio en el Ayuntamiento y recorrido hasta Mestalla

La protesta arrancó en la plaza del Ayuntamiento de València, punto simbólico por su cercanía al consistorio y por la afluencia de público, donde se desplegó en el suelo una pancarta gigante frente a la puerta principal. En ella se mostraba la imagen de la alcaldesa, María José Catalá, acuchillando el estadio de Mestalla, un montaje que recreaba una conocida fotografía del expresidente del Valencia Anil Murthy, en la que aparecía con una tarta con el escudo del club y un cuchillo sobre ella. Con este paralelismo, los convocantes buscaban subrayar su crítica tanto a la actual dirección política como a etapas pasadas de gobierno en el club.

Desde ese punto, la marcha avanzó por algunas de las calles más emblemáticas del centro de la ciudad, como la Calle de Las Barcas y Pintor Sorolla, y continuó por la plaza de Alfons el Magnànim y la calle Colón, una de las principales arterias comerciales. El recorrido siguió por el Puente de las Flores hasta llegar a la Avenida de Suecia, donde se sitúa el estadio de Mestalla. La protesta comenzó alrededor de las 17.00 horas y concluyó pasadas las 18.00 frente a las puertas del campo, coincidiendo con la llegada paulatina de aficionados para el partido.

Según los organizadores, la manifestación se desarrolló de forma continuada durante más de una hora, con cánticos contra la propiedad de Meriton y contra representantes políticos, a quienes se responsabiliza de no frenar lo que consideran un deterioro del club. La elección del horario y del itinerario permitió que la protesta fuera visible tanto para la afición que acudía al encuentro como para viandantes y comercios del centro.

“Nos sobran los motivos” y apoyo del valencianismo

La marcha, que se celebró bajo el lema ‘nos sobran los motivos’, contó con el apoyo de más de 35 peñas, asociaciones y colectivos vinculados al valencianismo. Libertad VCF subrayó esa adhesión como prueba del descontento extendido entre distintas sensibilidades de la afición. Sin embargo, las cifras de participación fueron dispares: la asociación convocante aseguró que acudieron unas 8.000 personas, mientras que, según datos que el club atribuye a las autoridades, el seguimiento se situaría en torno a un millar, evidenciando la diferencia de percepción sobre el alcance de la protesta.

Críticas a Lim, cómplices locales y administraciones

Como explicación de los motivos de la movilización, la asociación organizadora defendió que Peter Lim no ha actuado solo desde la distancia, sino que ha contado con cómplices locales y con responsables dentro del club con apellidos valencianos, a quienes acusa de ejecutar una de las etapas más oscuras de la historia reciente de la entidad desde sus despachos. Además, Libertad VCF apuntó a la permisividad e incluso a la colaboración de las instituciones valencianas, empezando por el Ayuntamiento, a las que reprocha no haber frenado decisiones que, a juicio de los manifestantes, han perjudicado al club.

En este contexto, la protesta se planteó no solo como un rechazo a la figura de Lim y a su equipo de gestión, sino también como un toque de atención a las administraciones públicas locales, autonómicas y otras entidades que tienen competencias o influencia en cuestiones clave para el futuro del Valencia, como el estadio y los proyectos urbanísticos asociados. Para los convocantes, visibilizar este malestar en la antesala del último partido del curso buscaba dejar claro que el desencuentro con la propiedad y con parte de la clase política se mantiene abierto y que, según sostienen, siguen sobrando motivos para salir a la calle.