València ha puesto en marcha la campaña ‘No alimentes el problema’ para concienciar sobre las consecuencias de dar comida a las palomas en la vía pública. La iniciativa busca frenar la concentración excesiva de ejemplares, mejorar la limpieza urbana, proteger el patrimonio y prevenir posibles problemas de salud pública.
El concejal de Bienestar Animal, Juan Carlos Caballero, ha explicado que «un gesto que puede parecer inofensivo, como arrojar comida a las palomas en la vía pública, tiene consecuencias negativas para la salud, la limpieza, el patrimonio urbano y el equilibrio de nuestro entorno».
La campaña comenzará este fin de semana en redes sociales, mobiliario urbano y medios de comunicación. Además, se enmarca en la nueva ordenanza de limpieza, que contempla multas de entre 750 y 3.000 euros contra estas prácticas insalubres.
Caballero ha subrayado que alimentar a las palomas «favorece la concentración excesiva de ejemplares, genera suciedad, atrae otras plagas, y puede provocar problemas de salud pública, además de problemas de convivencia en plazas, calles, jardines y edificios».
Daños en edificios y monumentos
El exceso de palomas también genera daños materiales en la ciudad. Sus excrementos deterioran fachadas, monumentos, mobiliario urbano, desagües y canalones, lo que implica costes añadidos de limpieza y mantenimiento.
Además, una población descontrolada puede desplazar a otras aves y alterar el equilibrio natural del entorno urbano. Por ello, la campaña insiste en que no alimentar a las palomas ayuda tanto a los animales como a la ciudad.
El gobierno municipal mantiene medidas de control ético y planificado, como el uso de palomares, el suministro de piensos esterilizantes en zonas controladas, la retirada de nidos, la limpieza de espacios públicos y la instalación de elementos disuasorios.
La población baja un 9,5%
La ciudad cuenta actualmente con 32.197 palomas censadas, frente a las 35.564 registradas anteriormente. Esta evolución supone una reducción del 9,5%, con 3.367 ejemplares menos.
Caballero ha destacado que estos datos confirman que la estrategia municipal «empieza a dar resultados», después de años de incremento de la población de palomas, que pasó de 22.000 ejemplares en 2021 a casi 36.000 en 2024.
La media actual se sitúa en 11 palomas por hectárea, ligeramente por encima de las 10,2 palomas por hectárea que se consideran adecuadas para mantener el equilibrio de la avifauna urbana.
El Ayuntamiento trabaja también con los servicios de alumbrado y patrimonio para proteger los edificios más expuestos y reforzar los sistemas disuasorios en farolas y otros elementos urbanos.
Caballero ha pedido la colaboración de vecinos, comercios y visitantes para evitar alimentar a estos animales y comunicar la presencia de grandes concentraciones o puntos problemáticos. «No alimentar a las palomas es una forma sencilla de proteger la salud pública, prevenir plagas, conservar nuestro patrimonio y mejorar la calidad de vida en nuestros barrios», ha señalado.



