La localidad valenciana de Ontinyent ha sufrido este miércoles por la mañana un terremoto de 3,5 grados de magnitud en la escala de Richter que ha sido claramente sentido por la población, según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN). El movimiento sísmico se ha percibido en distintos barrios del municipio y ha generado inquietud entre los vecinos al producirse sin previo aviso.
Según ha indicado la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet), este episodio no ha sido un hecho aislado. Ontinyent ha experimentado varios terremotos durante las últimas horas hasta acumular ocho seísmos en la jornada de este miércoles, la mayoría registrados de madrugada, cuando gran parte de la población descansaba en sus viviendas.
Serie sísmica en Ontinyent
La repetición de estos temblores en un intervalo de tiempo tan corto ha provocado que algunos vecinos se despertaran sobresaltados durante la noche. Aunque las magnitudes de la mayoría de los seísmos han sido moderadas, la sensación de sacudida en plena madrugada ha contribuido a aumentar la alarma entre parte de la ciudadanía, especialmente en las zonas donde los temblores se han notado con más claridad.
El seísmo más intenso se ha producido a las 8:23 horas al noroeste de esta localidad del interior de la provincia de Valencia. El IGN ha cifrado su magnitud en 3,5 grados y ha situado su hipocentro a 7 kilómetros de profundidad. Este temblor ha sido el que se ha percibido con mayor fuerza y se ha notado en todo el término municipal, lo que ha llevado a muchos residentes a comentar el movimiento y a revisar de forma preventiva sus viviendas y negocios.
Otros seísmos registrados durante la madrugada
Los otros seísmos registrados durante la madrugada han oscilado entre los 1,6 y los 2,1 grados de magnitud, de acuerdo con los cálculos de Avamet. Estas magnitudes, aunque inferiores a la del temblor principal, también han sido suficientes para que algunas personas notaran ligeras vibraciones o ruidos asociados al movimiento del terreno, especialmente en edificios donde el silencio nocturno hacía más evidente cualquier sacudida.
En conjunto, la sucesión de ocho terremotos en pocas horas configura una pequeña serie sísmica en la zona de Ontinyent. Los datos facilitados por el IGN y Avamet permiten trazar un patrón de actividad concentrada en el entorno del municipio y a una profundidad relativamente reducida, lo que explica que los temblores hayan sido percibidos por la población pese a sus magnitudes moderadas.
Experto de la UPV resta alarma al terremoto y lo considera un fenómeno normal
El terremoto registrado se enmarca dentro de la actividad sísmica normal del sistema Ibérico y no supone una situación excepcional para la zona, según explica un catedrático de Geofísica de la Universitat Politècnica de València (UPV), que insiste en que se trata de un fenómeno que ocurre de forma habitual.
El especialista detalla que en este episodio sísmico se ha ido liberando energía de manera progresiva, lo que encaja con el comportamiento esperado de la tectónica en esta área. Subraya que el territorio nunca está completamente quieto, que la corteza terrestre se mueve de forma constante y que, en determinadas ocasiones, la población llega a percibir esas sacudidas. Desde su punto de vista, no es necesario otorgar a este seísmo más relevancia de la que tiene, ya que encaja en los patrones habituales de una región con actividad sísmica moderada.
El experto recuerda que en Sismología no existen certezas a la hora de predecir cuándo se producirá un terremoto ni si uno de menor magnitud precederá a otro mayor. Tampoco se puede asegurar que un temblor relativamente destacado vaya a ir seguido de un seísmo más fuerte. Esta imposibilidad de predicción hace que la gestión del riesgo se base en el conocimiento de la peligrosidad de cada zona y en la preparación de la población y las infraestructuras, más que en avisos concretos sobre un evento inminente.
Pide tranquilidad y explica el umbral de los seísmos dañinos
El mensaje central de este geofísico es de calma. Insiste en que lo sucedido entra dentro de lo previsible en una región catalogada como de sismicidad moderada a baja. Según explica, mientras los terremotos no superen valores de entre 4,5 y 5 grados de magnitud, lo habitual es que no generen daños significativos. A partir de esos umbrales, el impacto potencial sobre edificios e infraestructuras aumenta de forma importante.
El catedrático recuerda además que un incremento de un solo grado en la escala utilizada para medir los terremotos supone una variación muy grande en la energía liberada, ya que se trata de una escala logarítmica. Esto significa que la diferencia entre un seísmo de 3,5 y uno de 4,5 o 5 no es lineal, sino que el segundo libera mucha más energía. Por eso, un terremoto como el de Ontinyent, que se ha quedado en 3,5 grados y no ha superado los niveles considerados potencialmente dañinos, se interpreta dentro de los márgenes de normalidad para una zona sísmica como la valenciana.


