Siete pueblos de València que merecen una escapada de un día

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Bocairent, Chulilla, Chelva, Requena, Anna, Ademuz y Alpuente reúnen patrimonio, naturaleza y rincones con encanto para descubrir la provincia más allá de la capital

La provincia de València esconde algunos de sus paisajes y conjuntos históricos más atractivos lejos de la capital y de las zonas de costa más conocidas. Pueblos medievales, rutas junto al agua, castillos, callejuelas de piedra y espacios naturales convierten el interior valenciano en un territorio especialmente propicio para organizar escapadas de un día.

Algunos destinos son conocidos por su patrimonio monumental; otros, por su entorno natural. En muchos casos, ambas cosas se combinan y permiten preparar una jornada completa sin necesidad de recorrer grandes distancias una vez se llega al municipio.

Estos siete pueblos ofrecen motivos suficientes para incluirlos en una ruta por la provincia de València.

Bocairent, un pueblo excavado entre la piedra

Bocairent es uno de los destinos más reconocibles del interior valenciano. Su casco antiguo conserva un trazado de calles estrechas y empinadas que obliga a recorrerlo a pie y permite descubrir viviendas, fuentes, ermitas y rincones construidos sobre una orografía muy particular.

Entre sus lugares más conocidos están las Covetes dels Moros, un conjunto de cavidades excavadas en una pared rocosa, y la Nevera de Sant Blai. El municipio se encuentra además junto al Parque Natural de la Serra de Mariola, por lo que la visita puede combinar patrimonio y naturaleza.

Chulilla, entre cañones y puentes colgantes

Chulilla se ha convertido en uno de los grandes referentes del turismo de interior de Los Serranos. El casco urbano se adapta a la roca y queda dominado desde lo alto por los restos de su castillo.

Su principal atractivo natural es el cañón excavado por el río Turia, donde se encuentra la conocida Ruta de los Pantaneros y sus puentes colgantes. El entorno del Charco Azul y las paredes rocosas que rodean el municipio completan una de las estampas más características del interior de la provincia.

Chelva, un paseo por siglos de historia

A poca distancia se encuentra Chelva, otro de los municipios imprescindibles de Los Serranos. Su casco histórico conserva la huella de distintas culturas y permite recorrer barrios vinculados al pasado andalusí, judío y cristiano.

La visita puede continuar por la Ruta del Agua, que combina patrimonio hidráulico, paisaje fluvial y senderos junto al río. Los antiguos lavaderos, las calles estrechas y los barrios históricos convierten Chelva en una escapada especialmente completa para quienes buscan algo más que naturaleza.

Palacio Vizcondal, Chelva (Valencia),

Requena, bodegas bajo tierra y calles medievales

Requena ofrece una propuesta diferente en el oeste de la provincia. Su Barrio de la Villa mantiene buena parte de la estructura histórica del municipio y fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Bajo sus calles se extiende además el entramado de las Cuevas de la Villa, antiguos espacios subterráneos utilizados históricamente como bodegas y almacenes. La tradición vitivinícola y la gastronomía local permiten completar una visita en la que patrimonio y productos de la tierra comparten protagonismo.

Anna, el pueblo donde el agua marca el paisaje

Anna es uno de los destinos más conocidos de la Canal de Navarrés gracias a la presencia constante del agua en su paisaje.

Fuentes, acequias, gorgos y pequeños saltos acompañan buena parte de sus recorridos. La Albufera de Anna es uno de sus principales espacios naturales, mientras que el entorno permite descubrir enclaves como el Gorgo de la Escalera o diferentes itinerarios vinculados al agua.

El patrimonio también tiene peso en el municipio, especialmente alrededor del Palacio de los Condes de Cervellón, por lo que una escapada puede combinar naturaleza y visita cultural.

Fuente de Marzo, Anna (Valencia). GVA Turisme

Ademuz, una escapada al extremo de la provincia

El Rincón de Ademuz obliga a recorrer más kilómetros, pero ofrece uno de los paisajes más singulares de toda la provincia.

Ademuz se extiende sobre la ladera de una montaña y conserva calles estrechas, fachadas tradicionales y varios miradores en la zona alta del municipio. Junto a los restos del castillo se obtienen algunas de las mejores panorámicas sobre el casco urbano.

El río Bohílgues y el entorno del Turia añaden el componente natural a una visita especialmente indicada para quienes buscan turismo rural y tranquilidad.

Alpuente, historia medieval y huellas de dinosaurios

Alpuente reúne dos atractivos poco habituales en una misma escapada: patrimonio medieval y paleontología.

El núcleo histórico conserva restos del castillo, murallas y elementos vinculados a su pasado como villa medieval. A ello se suman varios yacimientos con huellas de dinosaurios, además del Museo Paleontológico de Alpuente, uno de los grandes argumentos para visitar el municipio en familia.

En los alrededores también se encuentran parajes naturales y pequeñas aldeas que permiten prolongar la visita y conocer una de las zonas menos masificadas de Los Serranos.

Acueducto Gótico Medieval de «Los Arcos», Alpuente (Valencia)
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Una provincia para recorrer durante todo el año

Bocairent, Chulilla, Chelva, Requena, Anna, Ademuz y Alpuente representan solo una parte del patrimonio rural de València.

La variedad de paisajes permite pasar en pocos kilómetros de cañones fluviales a cascos medievales, bodegas subterráneas, espacios naturales o pueblos de montaña. Una diversidad que convierte estas localidades en opciones válidas prácticamente durante todo el año, adaptando cada escapada a las temperaturas y al estado de los senderos.