La Universitat de València lidera el proyecto Nanoskin, una investigación que busca desarrollar una formulación dermocosmética capaz de reforzar de forma natural la protección solar de la piel. La iniciativa combina ingredientes de origen vegetal con sistemas tecnológicos avanzados para actuar en las capas profundas y reducir los daños provocados por la radiación.
La exposición prolongada al sol puede causar quemaduras, envejecimiento prematuro y distintas enfermedades cutáneas. Ante este problema de salud pública, el equipo trabaja en la formulación de activos con propiedades fotoprotectoras que, además, permitan reducir las lesiones y otras consecuencias nocivas.
La investigación está dirigida por Amparo Nácher, profesora del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica y Parasitología de la UV. También participan Octavio Díez y Raquel Taléns, docentes del mismo departamento, y Jesús Vicente de Julián, profesor del Departamento de Química Física.
Nácher destaca que el proyecto «ofrece una mirada hacia la sostenibilidad», ya que «aprovecha subproductos vegetales e ingredientes naturales, hecho que alinea la investigación con la economía circular y con los objetivos de desarrollo sostenible».
La investigadora considera que este planteamiento convierte la iniciativa en una propuesta especialmente significativa para la comunidad científica y la sociedad. Además, el uso de materias primas vegetales permite avanzar hacia productos dermocosméticos con un menor impacto ambiental.
Tecnología avanzada y filtros biológicos
El proyecto desarrolla un sistema que integra filtros biológicos con tecnología avanzada para mejorar la eficacia, la seguridad y el perfil ecosostenible de las formulaciones.
Según explica Nácher, la propuesta «abre nuevas vías en el campo de la dermocosmética fotoprotectora» mediante la combinación de distintos componentes que actúan de forma complementaria.
Entre los resultados esperados figura la protección frente a alteraciones cutáneas asociadas a la exposición solar, como las manchas escamosas o la dermatosis actínica. La investigación también pretende contribuir a reducir el riesgo de patologías de mayor gravedad.
En este ámbito se encuentran los carcinomas basocelulares y espinocelulares, considerados los dos tipos más frecuentes de cáncer de piel, así como los procesos de carcinogénesis que pueden aparecer a largo plazo.
El proyecto cuenta con la colaboración de la empresa Bioplatino y forma parte de la convocatoria de ayudas a proyectos de colaboración público-privada del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2024-2027.
La piel acumula la radiación recibida
La iniciativa refuerza la línea de investigación dermatológica desarrollada por la Universitat de València. En este campo trabaja también Onofre Sanmartín, profesor del Departamento de Medicina y especialista en el estudio de los efectos de la radiación solar sobre la piel.
El investigador advierte de que la piel tiene memoria y acumula la radiación recibida a lo largo del tiempo. Por este motivo, subraya la importancia de utilizar protectores solares y adoptar medidas preventivas para reducir los riesgos para la salud.









