martes, 18 junio 2024

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València homenajea al doctor Ramón Gómez Ferrer en el centenario de su muerte

La Junta de Gobierno aprueba realizar, el próximo 11 de junio, una ofrenda floral ante la escultura que tiene dedicada en los Jardines de la Glorieta

La Junta de Gobierno Local (JGL) ha aprobado homenajear, el próximo día 11 de junio, al doctor Ramón Gómez Ferrer (1862-1924) en el centenario de su muerte con una ofrenda floral ante la escultura que tiene dedicada en los Jardines de la Glorieta.

Con este acto se pretende reconocer su encomiable contribución en el campo de la pediatría y su constatada vocación de servicio público, especialmente con los niños y con las familias más desfavorecidas de la ciudad, a las que dedicó toda su vida.

En este sentido, el portavoz municipal, Juan Carlos Caballero, ha señalado que en el centenario de su fallecimiento “su labor y su legado merecen ser recordados. Un reconocimiento de todos los han conocido su extraordinaria labor, pero también de todas las nuevas generaciones de jóvenes valencianos y valencianas, para uno de los grandes hombres de nuestra historia más reciente”.

La celebración se realizará en los Jardines de la Glorieta dónde se encuentra el monumento dedicado a su figura, realizado en mármol blanco por el artista Francisco Paredes García, y que fue pagado por las madres valencianas.

El acto de homenaje contará con la presencia de los familiares y representantes de las entidades e instituciones implicadas en el desarrollo su profesión, así como de los miembros de la corporación.

Por otra parte, el Ayuntamiento también colaborará con otras instituciones relacionadas, directa o indirectamente, con la figura del doctor Ramón Gómez Ferrer para la promoción, difusión y la divulgación de la vida y valores de este ilustre valenciano.

Médico ilustre

El doctor Gómez Ferrer fue uno de los médicos más ilustres de la ciudad, innovador y comprometido con su profesión y con una clara vocación al servicio. Se licenció en medicina con tan sólo 20 años y obtuvo el doctorado con 22. A los 26 años se convirtió en el primer catedrático de Enfermedades de la Infancia en la Universitat de València, tras obtener también la plaza en las de Granada y Barcelona, pero optó por quedarse en València, ciudad en la que vivió hasta su fallecimiento.

En 1892 ingresó en la Real Academia de Medicina de València. Fue Decano de la Facultad de Medicina de Valencia en 1919, cargo que ocupó hasta su muerte, socio honorario del Instituto Médico Valenciano del que sería su vicepresidente, y presidente del Ateneo Científico de Valencia y del Círculo Aragonés.

Impulsor de la pediatría, inexistente hasta ese momento, y de la puericultura, dedicó sus conocimientos a investigar, prevenir y combatir enfermedades tan comunes de la época como la poliomielitis, la tuberculosis, el sarampión, o la difteria, causantes de tantas muertes de los niños y niñas en València y España.

En el artículo “El pediatra más amado”, que le dedicó el periodista Nacho Ortega, en Las Provincias, destaca su vehemente lucha para proteger a los niños pobres o abandonados, víctimas de la revolución industrial, que fallecían a causa del hambre, el trabajo o las pésimas condiciones higiénicas. Causas, sin duda, de la elevada mortalidad infantil y de la mayoría de las enfermedades de la época: “Tanto quiso a ‘sus’ niños que cuentan que el médico valenciano murió de una neumonía que contrajo al querer ir a socorrer a uno de ellos una fría noche en un coche descubierto”.

La labor del doctor, ha sido reconocida en múltiples ocasiones. En 1923 el gobierno francés le otorgó la Legión de honor por su labor asistencial y su tarea científica en el campo de la pediatría. En 1924, el Ayuntamiento de València le concedió el título de Hijo Predilecto. Del mismo modo, son numerosas las calles y avenidas que, con su nombre, se reparten por la ciudad y por toda la Comunitat Valenciana.

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