El sindicato SIMAP denuncia un colapso ‘estructural’ en Urgencias del Hospital de La Ribera

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La organización médica asegura que una media de 35 pacientes permanece más de 24 horas en Urgencias a la espera de cama y reclama más inversión, planificación y capacidad hospitalaria

El Sindicato de Médicos de Asistencia Pública (SIMAP) en La Ribera denuncia que la situación del Servicio de Urgencias del Hospital de La Ribera responde a un problema «estructural, organizativa y crónica» y no a un episodio puntual. Según sostiene la organización, durante las dos últimas semanas una media de 35 pacientes al día ha permanecido en Urgencias más de 24 horas a la espera de una cama en planta, y muchos de ellos han superado también las 48 horas.

El sindicato asegura además que el pasado lunes se alcanzó un pico de 51 pacientes en esta situación, lo que, a su juicio, obligó a mantener enfermos en pasillos y zonas de acceso en condiciones inadecuadas. Desde SIMAP sostienen que este escenario no puede atribuirse a factores coyunturales y lo vinculan a la falta de previsión, inversión y programación en un departamento de salud que, según defienden, se ha quedado pequeño en número de camas de hospitalización.

Según expone la organización, el problema se agrava por el crecimiento de la población, el envejecimiento y la mayor complejidad de las patologías atendidas en el área sanitaria. En este contexto, el sindicato sostiene que Urgencias se ha convertido «de facto, en una planta de hospitalización encubierta, sin medios, sin espacio y con plantilla de personal insuficiente».

La falta de camas, en el centro de la denuncia

SIMAP insiste en que la escasez de camas hospitalarias es una carencia estructural del departamento. Según sus datos, la media de la Comunitat Valenciana se sitúa en una cama hospitalaria por cada 504 habitantes, mientras que en el Departamento de Salud de La Ribera la proporción sería de una cama por cada 730 habitantes.

A juicio del sindicato, para igualar únicamente la media autonómica harían falta unas 170 camas adicionales, una cifra que, según remarcan, equivaldría prácticamente a otro hospital comarcal. La organización añade que la presión asistencial podría intensificarse todavía más en periodos festivos como la Semana Santa, cuando la población aumenta especialmente en la zona costera.

SIMAP considera que esta falta de capacidad acaba trasladando a Urgencias pacientes pendientes de ingreso que deberían estar ya en planta, lo que complica la atención ordinaria del servicio y empeora tanto las condiciones asistenciales como laborales.

La UCE y las condiciones de atención

En su denuncia, el sindicato también cuestiona la reciente puesta en marcha de una Unidad de Corta Estancia (UCE) con 11 camas estructurales. Según sostiene la organización, esta actuación no ha supuesto un aumento real de la capacidad, ya que el espacio ya funcionaba anteriormente con camas de hospitalización o como zona de preingreso para pacientes sin cama asignada.

Además, SIMAP asegura que esta área sigue careciendo de intimidad suficiente, con camas separadas por cortinas y espacio limitado, salvo en dos habitáculos reservados para casos que requieran una mayor privacidad. Por ello, el sindicato considera que no se trata de una solución efectiva al problema de fondo.

Desde la organización lamentan que, aunque en los últimos años se hayan acometido otras obras en el departamento, no se hayan impulsado proyectos que aumenten de forma real las camas de hospitalización ni mejoren la infraestructura de un servicio que consideran clave como el de Urgencias.

Impacto en pacientes y profesionales

SIMAP advierte de que esta situación crónica perjudica de forma directa a los pacientes. Según denuncia, hay espacios previstos para dos camas que llegan a albergar cuatro o cinco, así como enfermos ubicados en pasillos, zonas de paso y áreas no diseñadas para la atención asistencial.

El sindicato alerta de que esta saturación compromete la intimidad, la dignidad asistencial y la seguridad clínica de los pacientes, especialmente en casos inestables que, según sostiene, pueden quedar fuera de una monitorización adecuada por falta de espacio. También subraya la sobrecarga que soporta el personal de Urgencias, que debe atender al mismo tiempo las nuevas entradas y a los pacientes pendientes de ingreso.

En este sentido, la organización asegura que la presión asistencial resulta «insostenible» y vincula este contexto con una salida constante de profesionales del servicio. Frente a las explicaciones sobre posibles razones económicas o de proximidad al domicilio, desde SIMAP defienden que «la falta de proyecto, la falta de colaboración y de implicación por parte de la los responsables gestores hace que se tome la decisión de abandonar el departamento».

Reclamación de medidas urgentes

El sindicato señala además que ha trasladado en distintas ocasiones informes a la Conselleria de Sanidad sobre la situación del Servicio de Urgencias y sus consecuencias. Entre ellos, menciona un informe remitido el 20 de enero a la dirección del departamento y a órganos gestores de la Conselleria, en el que, según explica, ya se advertía con datos objetivos de un colapso sostenido.

Ante este escenario, SIMAP reclama medidas inmediatas que pasen por una mejor previsión y programación, inversión real a corto plazo en infraestructuras, más camas de hospitalización, una gestión que implique a la dirección y un reconocimiento efectivo de la sobrecarga que soporta la plantilla de Urgencias.

La organización resume su reclamación con dos mensajes claros: «Ni una cama más en los pasillos de Urgencias» y «El Servicio de Urgencias no es una planta de hospitalización».


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