La responsable de la CHJ asegura que el Cecopi no pidió datos de caudales el 29 de octubre

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Según fuentes conocedoras de su testimonio, Solá ha explicado que era consciente de la situación preocupante del barranco del Poyo durante la tarde del día de la riada

La comisaria de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Cristina Solá, ha declarado ante la jueza que investiga la gestión de la DANA del 29 de octubre de 2024 que ese día nadie del Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) les pidió información específica sobre los caudales que se estaban registrando.

Según fuentes conocedoras de su testimonio, Solá ha explicado que era consciente de la situación preocupante del barranco del Poyo durante la tarde del 29 de octubre. Ha detallado que esos datos estaban disponibles a través de fuentes abiertas, en concreto el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), al que también tenía acceso el Centro de Emergencias. Por este motivo, en la CHJ daban por supuesto que tanto Emergencias como el Cecopi conocían en tiempo real la evolución de los caudales.

En su declaración, la responsable de la CHJ ha insistido en que desde el organismo de cuenca nadie recibió ese día ninguna petición concreta de información ni aclaraciones específicas sobre los datos hidrológicos o los caudales del barranco del Poyo. La interpretación que traslada es que, al considerar que dichos datos ya eran accesibles para los servicios de Emergencias, no se vio la necesidad de emitir comunicaciones adicionales si no eran solicitadas.

Falta de avisos sobre el barranco del Poyo

Fuentes de la defensa de la exconsellera Salomé Pradas, investigada en esta causa, han indicado que Solá ha reconocido que entre las 16:13 y las 18:43 horas no se remitió a la Generalitat ningún aviso de caudal relativo al barranco del Poyo, pese a que en ese intervalo los registros experimentaron un crecimiento calificado como extraordinario. Durante esas horas, según ha admitido la testigo, la CHJ disponía de los datos y realizó un seguimiento constante de la evolución hidrológica.

La valoración interna que se hacía en la CHJ era que se estaba ante una situación extraordinaria y sin precedentes, una percepción que muestra hasta qué punto se consideraba grave el escenario en los cauces afectados. Sin embargo, Solá ha señalado que, aun con esa apreciación interna de gravedad, no consideró necesario trasladar una comunicación específica al Cecopi centrada en el barranco del Poyo, al entender que la información básica ya estaba disponible a través de los sistemas de monitorización.

La testigo ha confirmado también que la Confederación centró su intervención en la situación de la presa de Forata y en los caudales asociados al río Magro. A su juicio, esa era la información más sensible y específica que únicamente podía proporcionar directamente la CHJ, dado su papel de organismo gestor de la cuenca. De este modo, los esfuerzos se orientaron a vigilar las infraestructuras hidráulicas principales y los caudales que podían afectar a la seguridad de la presa.

La defensa de Pradas sostiene que Solá ha declarado que en el seno del Cecopi no se habló del dato de aproximadamente 1.700 m³/s registrado en el barranco del Poyo. Al no mencionarse esa cifra, tampoco se les pidió a los técnicos de la CHJ una interpretación detallada sobre lo que esos caudales podían suponer sobre el terreno, por ejemplo en términos de desbordamientos, afecciones a núcleos de población o impactos sobre infraestructuras cercanas.

Desde la defensa de la exconsellera se interpreta que el testimonio de la comisaria pone de manifiesto que la CHJ disponía de información sobre la evolución extraordinaria del barranco del Poyo, que valoró internamente la gravedad de la situación, pero que no realizó una comunicación específica al Cecopi sobre esos caudales. Esta lectura refuerza la tesis de que los datos existían y se estaban monitorizando, pero no se tradujeron en avisos concretos hacia el órgano de coordinación de emergencias.

Además, las mismas fuentes han señalado que Solá ha admitido que agentes medioambientales de la CHJ estuvieron vigilando los cauces durante la jornada, dentro de las labores habituales de supervisión en episodios de lluvias intensas. Sin embargo, el agente que debía encargarse específicamente de la zona del barranco del Poyo se encontraba teletrabajando ese día, lo que, según se desprende de la declaración, pudo influir en la forma en que se realizó el seguimiento directo sobre el terreno en ese punto concreto.