Las salidas de los bomberos de València por riesgo de suicidio se triplican desde 2020 y llegan a 316 al año

Ejemplo de shortcode con estilo
Las intervenciones de los bomberos de València ante intentos de suicidio se han triplicado desde 2020 y han llegado a 316 actuaciones en un solo año, impulsando más formación, protocolos específicos y coordinación con Policía, sanitarios y servicios sociales.

Los bomberos de València han triplicado sus intervenciones ante situaciones de riesgo suicida desde 2020 y han llegado a 316 actuaciones en un solo año, lo que ha obligado a reforzar su formación y los protocolos para atender a personas en situación de extrema vulnerabilidad.

Este aumento se ha puesto de relieve con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este jueves. El Ayuntamiento de València ha subrayado la labor de los bomberos municipales, que cuentan con personal especializado para atender estos avisos, según ha informado el propio Consistorio.

La evolución de los servicios muestra un cambio de tendencia muy marcado a partir de 2021. Entre 2014 y 2020, las salidas por riesgo suicida se habían mantenido relativamente estables, en una horquilla de entre 68 y 86 intervenciones anuales. Esa estabilidad se ha roto en los últimos años, con incrementos continuados.

A partir de 2021, los avisos han crecido de forma significativa. Ese año se registraron 174 intervenciones. En 2022 fueron 214 y en 2023 alcanzaron las 291. La progresión ha continuado hasta llegar a las 316 actuaciones anuales relacionadas con personas en riesgo, presuntos suicidas y precipitados.

Refuerzo de formación y protocolos

El concejal de Prevención, Extinción de Incendios y Protección Civil, Juan Carlos Caballero, ha subrayado la dimensión humana que hay tras cada aviso. Según ha señalado, ‘detrás de cada una de estas cifras hay una persona atravesando un momento de extrema vulnerabilidad y una intervención en la que cada decisión, cada palabra y cada minuto pueden ser importantes’.

Caballero ha añadido que ‘hablamos de servicios especialmente complejos que requieren preparación y profesionalidad, pero también una enorme humanidad, capacidad de escucha y empatía‘. Estas características condicionan la forma de trabajar de los equipos, que deben actuar con rapidez, pero también con sensibilidad.

Ante este escenario, los Bomberos de València han reforzado en los últimos años la formación específica de su personal y los protocolos internos. El objetivo es mejorar la respuesta ante el número creciente de intervenciones relacionadas con intentos de suicidio o amenazas de precipitación.

Uno de los aspectos centrales de su actuación es la mediación con la persona en riesgo. Esta mediación se basa en la escucha activa y en la empatía como herramientas para establecer un primer vínculo. A partir de ahí, los equipos tratan de generar confianza, rebajar la tensión y evitar un desenlace fatal.

Además del trabajo directo con la persona afectada, los bomberos adaptan su intervención al lugar y a las circunstancias del aviso. En muchos casos se trata de entornos altos o de difícil acceso, lo que obliga a extremar la seguridad. Cada operativo combina la parte técnica del rescate con la parte emocional de la mediación.

Las intervenciones se desarrollan de forma coordinada con la Policía y los servicios sanitarios, que suelen ser los primeros en llegar o en recibir el aviso. Cuando la situación lo requiere, también participan los servicios sociales, con el fin de articular una respuesta integral que no se limite al momento del rescate.

Esta coordinación permite que, tras la actuación inicial, la persona pueda acceder a recursos de salud mental o apoyo social si resulta necesario. De esta manera, se intenta dar continuidad a la ayuda más allá de la emergencia inmediata y reducir el riesgo de nuevos episodios.

El incremento de estas actuaciones ha situado la prevención del suicidio como una prioridad en la organización de los servicios de emergencia municipales. Los datos de los últimos años reflejan un cambio profundo en el tipo de avisos que atienden los bomberos de València y refuerzan la necesidad de contar con equipos formados tanto en técnicas de rescate como en habilidades de intervención emocional.