Más de 500.000 alumnos valencianos han visto sus clases alteradas por las tormentas de 2025

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Un informe de Unicef revela que las tormentas de 2025 han afectado a más de 500.000 estudiantes en la Comunitat Valenciana y que el calor extremo ha interrumpido las clases en varias zonas de España.

Más de 500.000 estudiantes de la Comunitat Valenciana han visto alteradas sus clases por las tormentas registradas en marzo de 2025, a las que después ha seguido el ciclón postropical Gabrielle en septiembre, según un informe de Unicef sobre el impacto del cambio climático en la educación.

El estudio, titulado ‘Aprendizaje interrumpido: Panorama general de las perturbaciones en la educación provocadas por el cambio climático en 2025’, ha analizado datos de 106 países y territorios. El documento concluye que los fenómenos climáticos extremos han provocado mucho más que simples parones puntuales en las aulas.

Impacto global en la educación

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), las tormentas, inundaciones, olas de calor, sequías e incendios forestales han causado suspensiones de clases, daños en escuelas y cambios forzados en la forma de enseñar. Muchas comunidades han tenido que recurrir a la educación a distancia, reducir horas lectivas o asumir una menor asistencia escolar.

El organismo advierte de que estos cambios han incrementado el riesgo de abandono escolar para millones de alumnos en todo el mundo. Este riesgo afecta especialmente a quienes viven en zonas vulnerables, donde los centros educativos cuentan con menos recursos para adaptarse al clima extremo.

El informe detalla que las tormentas han sido la causa más frecuente de interrupciones educativas en 2025. Estos episodios han perjudicado a 109 millones de estudiantes a escala global. En segundo lugar se sitúan las inundaciones, que han afectado al menos a 70 millones de alumnos.

Las olas de calor también han tenido un peso relevante. Aproximadamente 50 millones de niños han sufrido sus efectos directos en el ámbito escolar. Entre estos impactos figuran la cancelación de clases, la adaptación de horarios y el empeoramiento de las condiciones de aprendizaje dentro de las aulas.

Los datos recopilados por Unicef muestran que, en 2025, cuarenta países han sufrido varios periodos de interrupción en sus sistemas educativos por episodios climáticos. No se trata de sucesos aislados, sino de patrones repetidos a lo largo del año.

Situación en España y en la Comunitat Valenciana

En España, el informe destaca de forma específica la situación de la Comunitat Valenciana. Señala que ‘más de 500.000 estudiantes de la Comunitat Valenciana se vieron afectados por las tormentas que se registraron en el mes de marzo del año pasado, a las que siguió el ciclón postropical Gabrielle en septiembre’. Estas perturbaciones han supuesto alteraciones en el calendario lectivo y en el normal desarrollo de las clases.

El documento subraya que los efectos no se han limitado a un único fenómeno. La combinación de tormentas intensas en marzo y el paso de Gabrielle meses después ha generado varios episodios de disrupción escolar en el mismo curso.

En otras zonas del país, Unicef recoge que ‘miles de estudiantes sufrieron la interrupción de las clases en mayo y junio debido al calor extremo, así como las consecuencias en la actividad escolar de la tormenta Alice en octubre’. En estos casos, el calor ha obligado a suspender o modificar horarios, mientras que la tormenta ha provocado nuevas alteraciones en la organización escolar.

Estos ejemplos muestran que los centros educativos españoles han tenido que hacer frente a distintos tipos de fenómenos climáticos en un mismo año. Las escuelas han debido adaptarse tanto a episodios de lluvia intensa y viento como a periodos prolongados de temperaturas muy altas.

Advertencia de Unicef sobre las consecuencias

Con motivo de la publicación del informe, la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, ha alertado sobre la dimensión humana de estos datos. Según ha señalado, los impactos climáticos dejan muchas escuelas destruidas o gravemente afectadas y provocan el desplazamiento de familias.

Russell ha advertido de que estas situaciones ‘obligan a los más vulnerables, en especial a las niñas, a abandonar las aulas para siempre‘. Esta afirmación resume la principal preocupación de Unicef: que las interrupciones derivadas de la crisis climática se conviertan en abandonos definitivos del sistema educativo.

El informe apunta así a una doble consecuencia. Por un lado, las alteraciones inmediatas de la actividad lectiva. Por otro, los efectos a medio y largo plazo sobre las trayectorias educativas, especialmente en los colectivos más expuestos.

Unicef plantea que la frecuencia creciente de estos episodios climáticos extremos exige reforzar la preparación de los sistemas educativos. El objetivo es reducir el número de días sin clase, proteger las infraestructuras escolares y garantizar que el alumnado pueda continuar aprendiendo incluso en situaciones de emergencia climática.