Los testigos respaldan que la protesta de Greenpeace en Sagunto fue pacífica y sin daños

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Agentes de la Guardia Civil, responsables portuarios y periodistas han asegurado en el juicio que la protesta de once activistas de Greenpeace en el puerto de Sagunto en 2021 no causó daños materiales ni puso en peligro real el tráfico marítimo, pese al retraso de más de once horas en la entrada de un gasero.

Once activistas de Greenpeace han comenzado a ser juzgados en València por una protesta en el puerto de Sagunto en 2021, que bloqueó durante más de once horas la entrada de un buque gasero, mientras los testigos han coincidido en que la acción ha sido pacífica, no ha causado daños materiales y no ha generado una situación de violencia.

El juicio ha arrancado sobre las 10:20 horas en la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de València número 8. A la vista han asistido numerosos miembros de Greenpeace y también relatores especiales de la ONU. Durante la mañana han declarado una decena de testigos y está previsto que la sesión continúe por la tarde con la declaración de los once acusados.

Los hechos se remontan al 26 de octubre de 2021. Ese día, el barco Esperanza de Greenpeace entró en el puerto de Sagunto y se colocó en la dársena 2, en el espacio reservado para las operaciones de descarga del gasero Merchant. Paralelamente, cuatro lanchas neumáticas semirrígidas descendieron del Esperanza y navegaron hasta el buque estadounidense, procedente de EEUU y cargado con 138.000 metros cúbicos de gas licuado.

Según los atestados, las pequeñas embarcaciones se acercaron al casco del gasero y pintaron en un lateral el lema ‘NO + GAS’. Además, un escalador se encaramó al ancla del buque para mantener la acción de protesta y dificultar la maniobra. Como resultado, el Merchant, que tenía prevista su entrada y atraque a las 12:00 horas, no pudo acceder al puerto hasta pasadas las 23:30 horas, lo que supuso un retraso de más de once horas en la descarga del gas.

La Fiscalía ha solicitado cinco años de prisión para cada uno de los once activistas. Les atribuye delitos relacionados con la alteración del tráfico marítimo y los perjuicios económicos causados. Las defensas han centrado sus argumentos en que la acción ha sido pacífica y que los daños alegados son solo hipotéticos.

Indemnización reclamada por la maniobra

Como consecuencia del retraso en la entrada del gasero, la compañía Marítima del Mediterráneo S.A.U., vinculada a la operativa portuaria, ha reclamado una indemnización por los gastos generados. La empresa cifra esas cantidades en 39.542,27 euros, correspondientes a los servicios de remolcadores, prácticos y amarradores movilizados durante la maniobra.

El representante de la compañía, que ha sido el primero en declarar, ha explicado que el armador ‘no ha querido reclamar las horas de retraso ni los gastos de alquiler del barco Merchant’. Ha precisado que solo solicita la compensación ‘por la pérdida provocada al no poder atracar la embarcación tal y como estaba previsto’. Con ello, ha subrayado que la reclamación se limita a los costes directos de la operativa y no incluye otros posibles conceptos.

Por su parte, el apoderado de Saggas, la empresa que gestiona la Planta de Regasificación de Sagunto, ha reconocido que el retraso en la descarga de un cargamento de gas ha podido suponer un riesgo para el abastecimiento. Sin embargo, ha matizado que ‘afortunadamente, había suficiente abastecimiento‘ en la planta y no se ha producido ningún problema de suministro. Ha indicado que el impacto se ha quedado en un contratiempo operativo.

Preguntado por las defensas si, más allá del retraso, la acción de Greenpeace ha provocado un daño real o un peligro cierto para la seguridad marítima, este testigo ha respondido que no se ha materializado ningún daño. Ha explicado que ello se ha debido a la intervención de ‘los profesionales, como los prácticos y la tripulación del barco’, que han evitado cualquier incidente. No obstante, ha insistido en que sí se ha producido ‘un incremento del riesgo‘ durante las maniobras.

Los dos letrados de Greenpeace han defendido que en la causa ‘solo se habla de supuestos hipotéticos’. Han remarcado que el posible riesgo no se ha traducido en daños efectivos. En este sentido, han advertido ante el tribunal de que ‘el riesgo y el daño son dos conceptos distintos’, y han pedido que se diferencie claramente entre ambos a la hora de valorar los hechos.

Una acción descrita como pasiva y no violenta

Seis agentes de la Guardia Civil han relatado su intervención en el puerto de Sagunto durante la protesta. Según su versión, las cuatro lanchas neumáticas del Esperanza iniciaron ‘una maniobra de distracción’ con el objetivo de entorpecer la entrada del gasero. Para ello, zigzaguearon frente al Merchant, se aproximaron al casco y permitieron que los activistas pintaran el costado del buque.

El jefe de Información del Instituto Armado, que también ha sido el instructor de los atestados, ha explicado que el Esperanza entró en el puerto sin autorización y se situó en la dársena 2. De esta forma, ha bloqueado el espacio destinado al gasero para realizar la descarga del gas. Por ese motivo, el Merchant se ha visto obligado a abortar el atraque en el horario inicialmente previsto.

Pese a esa maniobra, los seis agentes han coincidido en que la protesta ha sido ‘totalmente pacífica’ y que la actitud de los activistas ha sido ‘pasiva y no violenta’. Han subrayado que la actividad en el agua era ‘frenética y temeraria’ desde el punto de vista de la navegación, pero han insistido en que no han apreciado agresividad hacia los agentes ni intención de causar daños personales.

Los guardias civiles han explicado que los encausados ‘no colaboraron ni atendieron en ningún momento los requerimientos hechos tanto en inglés como en español’. Aun así, han recalcado que no se ha generado un escenario de violencia física y que la resistencia se ha limitado a desobedecer órdenes y mantener la acción de protesta.

Incidente fortuito con una lancha neumática

Durante las declaraciones, los testigos han recordado también un incidente con una de las lanchas neumáticas de Greenpeace. Según su relato, la embarcación ha colisionado contra el muelle cuando ha acelerado para separarse de las patrulleras de la Guardia Civil. Han insistido en que se ha tratado de una colisión ‘fortuita, accidental y no voluntaria’, sin intención de impactar contra los agentes ni contra los medios policiales.

Uno de los guardias civiles ha señalado que los propios activistas se han acercado después para pedir disculpas. Les han explicado que el choque se ha debido a ‘un mal cálculo del patrón de la embarcación’. El agente ha aclarado que no lo han percibido como un ataque: ‘No hubo una situación hostil donde percibiéramos intención de atentar contra nosotros o nuestros medios’.

Además de los agentes, han declarado un fotoperiodista y un operador de cámara que han seguido la protesta desde una de las lanchas de Greenpeace. Ambos han ratificado que se ha tratado de ‘una protesta pacífica, incluso más sencilla y tranquila’ que otras acciones en las que han trabajado durante tres décadas de experiencia profesional.

Los periodistas han explicado que desde la embarcación han podido grabar y fotografiar toda la acción, incluida la pintada del casco del Merchant. Han asegurado que no han visto ‘ninguna situación que fuera peligrosa‘ y que no han sentido ‘miedo ni tensión’ en ningún momento. También han señalado que no han apreciado que se impidiera el funcionamiento general del puerto ni el tráfico marítimo, más allá del retraso del gasero implicado en la protesta.

El juicio continuará en la tarde de este miércoles con la declaración de los once activistas acusados. A partir de sus testimonios y de las pruebas practicadas, el tribunal deberá decidir si la protesta ha cruzado la línea delictiva o se ha mantenido dentro del ejercicio de la desobediencia civil pacífica que defienden las defensas.