Un espectáculo de flamenco inclusivo en València permite sentir la música a las personas sordas

Ejemplo de shortcode con estilo
La bailarina Irene de la Rosa presenta en el Teatre Rialto de València Antoñita: cuerpo y memoria, una propuesta de flamenco accesible para personas sordas con subtítulos, vibración y un fuerte componente emocional y familiar.

La bailarina valenciana Irene de la Rosa ha llevado el flamenco un paso más allá con ‘Antoñita: cuerpo y memoria’, un espectáculo inclusivo que se ha estrenado en el Teatre Rialto de València y que ha acercado esta disciplina a las personas sordas mediante subtítulos, vibración y un cuidado diseño de luces, desarrollado junto a la Federación de Personas Sordas de la Comunitat Valenciana (FESORD).

La pieza se ha gestado a partir de una pregunta que la creadora se hizo hace dos años: ‘¿cómo bailarías si no escucharas?’. Desde entonces, ha trabajado para construir una propuesta que convierta el cuerpo y la vibración en vías principales para sentir el flamenco, más allá del oído.

Según ha explicado De la Rosa, la propuesta escénica, programada en el Teatre Rialto desde este jueves hasta el domingo, es accesible para personas sordas gracias a varios recursos técnicos. Por un lado, cuenta con subtítulos que acompañan la escena. Además, incorpora mochilas vibratorias que permiten percibir físicamente la música y un trabajo específico de luces pensado ‘para potenciar el impacto visual’ junto a la comunidad sorda.

Colaboración con FESORD y creación compartida

El proyecto ha crecido de la mano de FESORD y, en concreto, de quince mujeres de Espai Dona con las que la artista ha realizado varias sesiones de cocreación. En esos encuentros, De la Rosa ha descubierto que la vibración es uno de los canales principales para sentir la música cuando no se oye.

La bailarina ha señalado que existen sonidos y frecuencias que llegan con más intensidad a través del cuerpo. Esa constatación ha guiado tanto la composición musical como la propia coreografía, con el objetivo de que el público sordo pueda experimentar el flamenco desde la piel, los huesos y la respiración.

La creadora ha remarcado que su intención va más allá del aspecto técnico. ‘Quiero que escuchemos a nuestra propia vibración, a nuestros deseos y saber qué queremos dejar en este mundo, si como sociedad podemos dejar esto mejor de lo que estaba cuando llegamos’, ha afirmado.

De la Rosa también ha expresado qué espera del público que acuda al Teatre Rialto. ‘Quiero que la gente salga del teatro diciendo: yo puedo ser quien quiera ser’, ha subrayado, vinculando el espectáculo con la idea de empoderamiento y libertad personal.

Inspiración en La Singla y viaje íntimo

Para construir ‘Antoñita: cuerpo y memoria’, Irene de la Rosa se ha apoyado en referentes que ya habían abierto camino. La vida y obra de La Singla, una bailaora sorda que ya no está en activo, ha sido ‘una fuente de inspiración‘ en todo el proceso creativo.

El visionado del documental de Paloma Zapata sobre La Singla le ha servido como punto de partida para seguir preguntándose cómo hacer la danza más accesible. A partir de ahí, la coreógrafa ha buscado su propia respuesta, tanto en el plano artístico como en el emocional.

Dos años después de formularse aquella primera pregunta, la creadora valenciana ha llegado a una conclusión muy personal. En sus palabras, ‘lo que nos hace vibrar es lo que nos emociona, lo que queremos expresar y compartir con el mundo’. Ese enfoque ha marcado el tono del montaje, que se mueve entre la memoria íntima y la celebración colectiva.

Además del trabajo con la comunidad sorda, el proyecto se ha alimentado de los propios recuerdos de De la Rosa, de su entorno y de su familia. La creación ha sido también un ejercicio de introspección, en el que la artista ha revisado su historia personal para convertirla en materia escénica.

Homenaje a sus abuelas y función especial del 9 d’Octubre

En este viaje hacia la memoria, las abuelas de la bailarina ocupan un lugar central dentro de la pieza. Por eso, la obra incluye dos pequeños homenajes. A su abuela materna, Antoñita, le rinde tributo con el propio título del espectáculo. A la paterna, la recuerda a través de los poemas que aparecen integrados en la composición.

Estos guiños familiares refuerzan la dimensión emotiva de ‘Antoñita: cuerpo y memoria’, que se presenta como un diálogo entre pasado y presente, entre cuerpo y recuerdo, y entre diferentes formas de percibir el arte.

Con motivo de la celebración del 9 d’Octubre, Día de la Comunitat Valenciana, el Institut Valencià de Cultura ha organizado una función especial con entrada gratuita de esta propuesta en el Teatre Rialto. Las invitaciones se pueden recoger tanto en la taquilla física del teatro como en la plataforma de venta en línea del IVC.

Cada persona puede retirar un máximo de dos invitaciones y la distribución se mantiene abierta hasta completar el aforo disponible. De este modo, la institución ha facilitado que más público, incluida la comunidad sorda, pueda acercarse a un flamenco accesible que nace desde València y que sitúa la vibración en el centro de la experiencia escénica.