Un hombre de 64 años ha fallecido esta madrugada de un infarto en un cámping de la localidad valenciana de Oliva, anegado por las graves inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales asociadas a la dana Adam, según han confirmado fuentes de la Delegación del Gobierno.
El suceso ha tenido lugar después de que el cámping haya quedado seriamente afectado por el agua acumulada en pocas horas. Las intensas precipitaciones han convertido el recinto turístico y sus accesos en zonas inundadas, lo que ha complicado los movimientos de los alojados y de los equipos de emergencia.
Segunda víctima mortal en Oliva en la misma jornada
La muerte de este hombre se ha sumado a la de otra vecina de Oliva, cuyo cuerpo han encontrado este lunes los servicios de emergencia en el bajo de su vivienda. Los equipos trabajaban en el rescate de personas incomunicadas por el agua cuando han localizado a la mujer fallecida junto a su sobrina, que se encontraba con vida.
Ambos casos han ocurrido en un contexto de graves inundaciones en la localidad, donde las lluvias torrenciales de la dana Adam han desbordado la capacidad de drenaje de muchas calles y bajos. Esto ha obligado a intervenir de forma continuada a bomberos, fuerzas de seguridad y equipos de rescate.
Tercera víctima mortal vinculada al temporal en la provincia
A estas dos víctimas mortales registradas en Oliva hay que sumar la de una mujer que este domingo por la tarde ha entrado en el mar en Sagunto, en plena situación de temporal marítimo. Su cuerpo ha aparecido después en el término de Canet d’En Berenguer.
Con este último caso, el episodio de lluvias intensas y mala mar asociado a la dana Adam se ha cobrado ya tres vidas en la provincia de Valencia. Los servicios de emergencias han mantenido activos los operativos de búsqueda, rescate y prevención ante el riesgo de nuevas incidencias relacionadas con el agua acumulada y el fuerte oleaje.
Las autoridades han insistido en la importancia de extremar las precauciones durante episodios de lluvias torrenciales y temporal marítimo, evitar acceder a zonas inundadas y no acercarse a la costa cuando el mar presenta un fuerte oleaje, para reducir al máximo el riesgo para la población.


