Las danas más devastadoras que han castigado al litoral mediterráneo y a la Comunitat Valenciana

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La dana de Valencia de 2024, con 233 muertos, ha sido la peor catástrofe natural del siglo en España, en un litoral mediterráneo acostumbrado a episodios extremos como Adam y a históricas inundaciones en la Comunitat Valenciana.

La dana que ha afectado al litoral mediterráneo en los últimos días, bautizada como Adam, se ha sumado a una larga lista de episodios de lluvias torrenciales que han golpeado el este peninsular y las islas Baleares. Este tipo de fenómenos ha castigado con especial dureza a la Comunitat Valenciana, donde la mayor catástrofe reciente fue la dana de Valencia en 2024, con 233 fallecidos, y donde Adam ha dejado acumulados superiores a 700 litros por metro cuadrado en algunas zonas.

Aunque Adam ha provocado al menos dos muertes, una en Barcelona y otra en Valencia, las autoridades han subrayado que no se encuentra entre los episodios más destructivos registrados en territorio valenciano. Sí ha vuelto a evidenciar, sin embargo, la vulnerabilidad del litoral mediterráneo ante las danas y las lluvias extremas, que se repiten con cierta frecuencia en Cataluña, Comunitat Valenciana, Murcia, parte de Andalucía y Baleares.

En el caso valenciano, los registros de esta última dana se han situado por encima de los 700 litros por metro cuadrado en puntos concretos, una cifra muy elevada que ha generado inundaciones, problemas de movilidad y daños materiales. Aun así, el balance de víctimas mortales ha sido muy inferior al de otros episodios históricos, lo que muestra el impacto extraordinario de las grandes riadas del pasado.

Las grandes riadas en Valencia

Más allá de la tragedia de 2024, dos episodios han marcado el último siglo en la Comunitat Valenciana por su gravedad. El primero fue el desbordamiento del río Turia a su paso por València el 13 de octubre de 1957, que causó más de 80 muertos y destruyó alrededor de 1.700 viviendas en la ciudad.

Aquella riada de 1957 cambió para siempre el urbanismo valenciano. Las autoridades decidieron desviar el cauce del Turia fuera del núcleo urbano para minimizar el riesgo de nuevas inundaciones catastróficas. Ese nuevo cauce ha marcado el desarrollo posterior de la ciudad y ha reducido de forma notable la exposición directa al río.

El segundo gran episodio fue la rotura de la presa de Tous, en la provincia de Valencia, el 20 de octubre de 1982. Las lluvias torrenciales, con alrededor de 1.000 litros por metro cuadrado en 24 horas, provocaron graves inundaciones en la cuenca del río Júcar tras el colapso de la infraestructura.

La riada de Tous dejó 38 fallecidos y obligó a evacuar a unas 100.000 personas, además de causar daños materiales millonarios. La magnitud de aquel desastre llevó posteriormente a construir una nueva presa de Tous, inaugurada en 1996, dentro de un plan general de defensa frente a las inundaciones del Júcar.

La Safor y la Marina Alta, zonas críticas

Las comarcas de La Safor, en la provincia de Valencia, y la Marina Alta, en Alicante, figuran entre las más castigadas por la lluvia extrema. Ya en noviembre de 1987 sufrieron un episodio muy severo, con 817 litros por metro cuadrado en 24 horas en la localidad de Oliva y 720 litros en Gandia, la mayoría concentrados en la mañana.

Aquel temporal de 1987 provocó el desbordamiento de los ríos Júcar y Segura y dejó dos víctimas mortales, ambas en la Marina Alta alicantina: una mujer que circulaba con su vehículo por la zona de Pedreguer y un ciudadano alemán cuyo coche fue arrastrado por la tromba de agua y apareció entre El Verger y Ondara.

Los daños se valoraron en 80.000 millones de pesetas, más de 480 millones de euros actuales, lo que da idea de la magnitud del episodio. Las inundaciones afectaron a viviendas, cultivos e infraestructuras, y pusieron de relieve el riesgo recurrente en estas comarcas costeras.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), La Safor y la Marina Alta son especialmente propensas a las precipitaciones torrenciales por su ubicación junto al Mediterráneo, la entrada de vientos húmedos de levante y gregal y la influencia de un relieve montañoso cercano a la costa.

Un estudio de la Universidad de Alicante publicado en mayo de 2002 ya señaló que estas comarcas concentran el 35 % de los episodios de lluvia más elevados de la Comunidad Valenciana. Este dato confirma que se trata de una de las zonas con mayor riesgo de lluvias extremas de todo el litoral mediterráneo español.

Principales inundaciones en la Comunitat Valenciana

Entre los numerosos episodios de lluvias torrenciales que han dejado inundaciones significativas en la Comunitat Valenciana, destacan varios por su impacto humano y material.

El 13 de octubre de 1957, el desbordamiento del Turia en València causó más de ochenta muertos y destruyó unas 1.700 viviendas. Este episodio, además de cambiar el futuro urbanístico de la ciudad, ha quedado grabado como una de las mayores tragedias hídricas del siglo XX en España.

El 20 de octubre de 1982, las lluvias torrenciales en la cuenca del Júcar derivaron en la rotura de la presa de Tous, con 38 fallecidos y 100.000 evacuados. Las pérdidas materiales fueron millonarias y el episodio impulsó importantes inversiones en infraestructuras hidráulicas y de protección frente a avenidas.

El 30 de septiembre de 1997, dos trombas de agua descargaron 300 litros por metro cuadrado en cuatro horas en la ciudad de Alicante. El balance fue de cinco personas fallecidas. Además, la capital quedó sin suministro eléctrico y quedó aislada por carretera, ferrocarril y aeropuerto.

Ya en 2011, el 20 de noviembre, las fuertes lluvias causaron la muerte de cinco vecinos de Onda, en la provincia de Castellón, cuatro de ellos pertenecientes a la misma familia. Los vehículos en los que viajaban fueron arrastrados por el agua en diferentes puntos del municipio.

Más recientemente, entre el 5 y el 6 de noviembre de 2020, un nuevo episodio de lluvias torrenciales dejó registros extraordinarios en la Ribera Sur y la ciudad de Valencia. Se midieron hasta 499 litros por metro cuadrado en Sueca, 438 en Alzira, 428 en Benifaió y 413 en Almussafes.

Este temporal de 2020 causó inundaciones en bajos, garajes y locales comerciales, así como cortes en una veintena de carreteras y en varias líneas ferroviarias. Los daños materiales fueron cuantiosos, con afecciones importantes en infraestructuras, explotaciones agrícolas y servicios básicos.

La tragedia de la dana de 2024 en Valencia

El episodio más dramático de las últimas décadas en España ocurrió el 29 de octubre de 2024, cuando una dana desbordó el barranco de El Poyo, en la provincia de Valencia. Las lluvias torrenciales provocaron inundaciones súbitas en los municipios de Torrent, Picanya, Paiporta, Benetússer, Sedaví, Massanassa y Catarroja, entre otros.

Estas inundaciones se cobraron la vida de 233 personas y se han convertido en la mayor catástrofe natural del siglo en España. Además de las víctimas mortales, miles de vecinos sufrieron daños en viviendas, vehículos y negocios, y buena parte de la red viaria quedó anegada.

Las precipitaciones obligaron a suspender numerosos servicios de tren y autobús, y a desviar vuelos en los aeropuertos cercanos, lo que dejó prácticamente incomunicada a la Comunitat Valenciana durante horas. La interrupción del transporte afectó tanto a los desplazamientos diarios como al suministro de bienes básicos.

La dana de 2024 también se dejó sentir en otras regiones. En Castilla-La Mancha fallecieron siete personas, seis en el municipio de Letur, en la provincia de Albacete, y una en Mira, en Cuenca. Además, se registró otra víctima mortal en Andalucía, lo que elevó todavía más el balance trágico de este episodio.

El conjunto de estos episodios, desde las riadas históricas del Turia hasta la dana de 2024 y la reciente Adam, muestra un patrón claro: el litoral mediterráneo, y muy especialmente la Comunitat Valenciana, ha sufrido de forma recurrente lluvias torrenciales con consecuencias devastadoras para la población y el territorio.