Aldaia ha recibido 40 millones de euros para reconstruir los daños de la dana de octubre de 2024, pero solo ha podido ejecutar un 10 % de esas inversiones por las trabas de la Ley de Contratos, lo que ha generado una profunda frustración en el municipio. El alcalde, Guillermo Luján, ha advertido de que pueden ‘morir de éxito’ si no se les dan herramientas extraordinarias para gastar ese dinero y completar las obras pendientes.
Luján explica que, cuando están a punto de cumplirse dos años de la dana que asoló Valencia y otros municipios de la comarca, una de las principales lecciones que ha dejado la catástrofe ha sido la necesidad de mejorar la gestión de las emergencias. A su juicio, estar prevenidos y disponer de más anticipación puede marcar la diferencia en futuros episodios de lluvias extremas.
Según detalla, Aldaia ha avanzado de forma notable en la recuperación del espacio público más visible, con actuaciones que han permitido restablecer servicios básicos. Sin embargo, aún quedan numerosos espacios y edificios municipales por rehabilitar por completo. ‘Hemos hecho actuaciones casi de supervivencia para poder dar servicio’, señala, en referencia a intervenciones de urgencia que han permitido mantener abiertos equipamientos esenciales.
El alcalde insiste en que la reconstrucción no está ni mucho menos cerrada. ‘Hay situaciones concretas de familias o viviendas que aún no han acabado de recuperarse completamente’, subraya. Y añade: ‘Es obvio que en dos años hay una recuperación, pero aún quedan muchas cuestiones por resolver’.
Frustración por la lentitud en la contratación
Luján sostiene que el problema no está ya en la falta de financiación, sino en la velocidad a la que se pueden contratar las obras. Asegura que ‘seguramente todos los alcaldes de la zona dana comparten la dificultad en la licitación, que la Ley de Contratos impide que ese dinero que está en el banco se pueda ejecutar’.
En el caso concreto de Aldaia, detalla que las diferentes Administraciones han financiado unos 40 millones de euros para actuaciones en el ámbito público. Sin embargo, ‘solo se ha ejecutado un 10 % y eso la gente no lo entiende y es muy frustrante’. A su juicio, aunque se ha avanzado, ‘hay elementos que aún nos hacen ver un poco lejos el final del túnel’.
Para el alcalde, esta situación explica el riesgo de ‘morir de éxito’: cuentan con los fondos necesarios, pero no logran convertirlos en obras y mejoras visibles al ritmo que reclama la ciudadanía. Esa brecha entre el dinero disponible y la ejecución real se traduce en un malestar creciente entre vecinos afectados que siguen esperando soluciones definitivas.
Una emergencia que se subestimó
Luján recuerda cómo se vivió en Aldaia la noche de la dana, que ha marcado un antes y un después en la percepción del riesgo. En una metáfora sanitaria, asegura que el municipio peleó hasta el último momento contra ‘un temporal que parecía un constipado y al final fue un cáncer’ y que las ‘medicinas’ con las que luchaban no servían.
Según relata, la clave estuvo en la falta de una alerta clara sobre la magnitud del episodio. ‘Con anticipación suficiente podíamos haber implementado otras medidas, pero los organismos que tienen que gestionar las emergencias no advirtieron de que era una situación de tal calibre, de tal envergadura, y la única medicina apropiada era que la gente subiéramos a pisos altos’, recuerda.
Cuando el Ayuntamiento y los servicios locales tomaron conciencia de que se enfrentaban a un fenómeno mucho más grave de lo habitual, el margen de maniobra ya era mínimo. ‘Cuando detectamos que era otra cosa diferente a lo que habíamos visto nunca, el agua ya nos llegaba al cuello y las medicinas y las medidas no servían y el resultado fue terrible’, lamenta.
Luján subraya que esa experiencia ha cambiado la mentalidad colectiva sobre las inundaciones. ‘Hemos tenido riadas con daños materiales de mayor o menor envergadura, pero nunca habíamos tenido en el imaginario la posibilidad de que podía morir la gente y eso ha cambiado la mentalidad’, afirma. ‘La gente murió en sitios como su casa o yendo a por el coche, algo muy natural, y eso ha cambiado la perspectiva y hay miedo cuando hay alguna alerta. Eso va a costar tiempo en cicatrizar’.
Nuevos protocolos para personas vulnerables y vehículos
A partir de esa experiencia, Aldaia ha empezado a adaptar sus protocolos locales ante lluvias intensas, con especial atención a las personas más vulnerables. Luján indica que en el municipio hay dos aspectos clave: la protección de quienes tienen movilidad reducida y la gestión de los vehículos en caso de temporal grave.
En el primer ámbito, el Ayuntamiento ha elaborado un listado específico de vecinos que residen en plantas bajas y presentan una especial vulnerabilidad. Han bautizado ese registro como ‘riesgodana’ y, gracias a él, pueden prever alternativas en altura para evacuar o reubicar a estas personas si se repite un episodio de lluvias extremas.
El segundo punto se centra en los coches, que en la dana sufrieron daños importantes al quedar atrapados en zonas inundables. Para reducir este riesgo, el consistorio ha habilitado un aparcamiento disuasorio en la zona de la Pedrota, donde los vecinos pueden dejar sus vehículos con anticipación cuando se active una alerta por temporal y se prevea un episodio de lluvias muy intensas.
Luján considera que estas medidas, aunque sencillas, son fundamentales para reducir daños humanos y materiales mientras llegan las grandes obras hidráulicas. Entiende que la combinación de infraestructuras, planificación y anticipación puede mejorar de forma sustancial la respuesta ante futuras danas.
Petición de herramientas extraordinarias a Europa
El alcalde ha defendido también esta postura en Bruselas. ‘Fui a Europa y planteé que íbamos a morir de éxito en el sentido de que tenemos el dinero pero no somos capaces de ejecutar por la Ley de Contratos. Si ha sido tan extraordinario para que nos financien al cien por cien, también tiene que ser extraordinario para que nos den las herramientas para que sea lo más ágil posible’, resalta.
Luján contrapone estas ayudas económicas, sujetas a una tramitación lenta y compleja, a las que han llegado en especie por parte de fundaciones y otras entidades. Estas últimas, según indica, han sido ‘mucho más efectivas’ e inmediatas, ya que se han traducido directamente en la reparación de campos de fútbol, parques y otros equipamientos sin largos procesos de licitación.
Infraestructuras hidráulicas pendientes en Aldaia
Otra de las grandes preocupaciones del municipio son las obras hidráulicas que deben minimizar el impacto de futuras danas. Luján ve ‘básico’ que se ejecuten infraestructuras que permitan laminar y encauzar el agua cuando lleguen episodios de lluvias torrenciales.
Recuerda que en Aldaia llevan ‘40 años reivindicando algunas de ellas’ y que, durante todo ese tiempo, el municipio ha sufrido inundaciones de forma reiterada prácticamente cada año. Ante la falta de estas infraestructuras, el Ayuntamiento ha tenido que instalar compuertas para minimizar los impactos de las danas y de las tormentas fuertes.
En este contexto, valora especialmente que la obra de canalización del barranco de La Saleta, una reivindicación histórica durante cuatro décadas, se encuentre ahora en fase de licitación. Según explica, esta actuación ‘permitirá que por la zona norte se recoja parte del agua que viene aguas arriba’ y reducirá la presión de las avenidas sobre el casco urbano.
Mientras llega esa canalización y otras obras situadas aguas arriba, el consistorio ha impulsado una actuación prácticamente ejecutada en la zona urbana, en lo que Luján define como ‘zona cero’, situada en la estación. Allí se ha modificado la cota del terreno para mejorar el drenaje.
En concreto, se ha bajado la cota de 0 a 1,40 metros, de forma que el agua que antes se acumulaba en la zona de la estación ahora encuentra una salida más rápida hacia el exterior del municipio. Las lluvias del pasado 16 de septiembre han permitido comprobar en la práctica que la nueva configuración ‘era capaz de gestionar el agua y llevarlo hacia fuera del municipio’.
Para el alcalde, estas obras, unidas a la mejora de los protocolos de emergencia, son la clave para que Aldaia pueda afrontar con más garantías un futuro episodio de dana. ‘Todas estas actuaciones son importante que se vayan ejecutando, además de mejorar la gestión de la emergencia’, concluye, subrayando que la prevención y la agilización de las inversiones serán determinantes en los próximos años.


