El neurólogo José Miguel Laínez, con 46 años de carrera en Valencia y Miembro de Honor de la SEN, ha destacado que el cerebro sigue siendo un órgano lleno de incógnitas, aunque cada vez guarda menos secretos, y ha mostrado su confianza en que en los próximos años lleguen tratamientos capaces de cambiar el curso del Alzheimer y otras enfermedades neurológicas.
Laínez, nacido en Teruel en 1955 y vinculado profesionalmente a Valencia, ha explicado que eligió la neurología porque el cerebro siempre le ha parecido un órgano muy interesante y con mucho por descubrir. Casi medio siglo después, asegura que la especialidad le motiva ‘cien por cien, cada día más’.
Según ha señalado, el desarrollo de nuevas tecnologías, los avances científicos y la aparición de tratamientos innovadores han cambiado la forma de entender y tratar las enfermedades del cerebro. Aun así, considera que sigue siendo muy difícil descifrarlo por completo.
‘El cerebro sigue teniendo muchos secretos, pero cada vez menos. Leerlo es difícil, pero cada vez nos acercamos más’, ha afirmado. Laínez ha recordado que ha sido jefe de Servicio de Neurología del Hospital Clínico Universitario de València hasta su jubilación en agosto de 2025.
Cerebro humano e inteligencia artificial
El neurólogo ha recalcado que, pese al avance de la tecnología, ningún sistema informático puede compararse con la complejidad cerebral humana. En sus palabras, ‘cualquier sistema de inteligencia artificial no llega ni de lejos a las conectividades que tiene el cerebro humano, no hay ningún computador que se acerque a su capacidad’.
Ha advertido además de un riesgo asociado a la expansión de la inteligencia artificial: ‘El peligro de la IA es que llegue un momento en el que dejemos de pensar nosotros’. Para Laínez, la tecnología debe servir de apoyo, pero no sustituir el pensamiento crítico y la toma de decisiones propia.
El gran reto del Alzheimer
Preguntado por el avance que le gustaría ver hecho realidad en los próximos años, Laínez ha sido claro. Su gran deseo es el desarrollo de un tratamiento capaz de curar el Alzheimer o, al menos, de modificar de forma decisiva la evolución de la enfermedad.
‘Estoy seguro de que veremos nuevos tratamientos que cambiarán el curso del Alzheimer’, ha pronosticado. Ha recordado que se trata de una de las patologías más devastadoras, tanto para quienes la sufren como para sus familias y cuidadores.
Ha indicado que ya se vislumbran terapias que podrían modificar la trayectoria de la enfermedad. Hasta hace poco, ha añadido, ese objetivo parecía inalcanzable. Actualmente, el Alzheimer afecta en España a unas 800.000 o 900.000 personas y se prevé que en 2025 haya cerca de un millón y medio de afectados.
En el caso del Parkinson, Laínez ha destacado los trabajos con células madre como una de las líneas más prometedoras. Ha explicado que esta investigación ya ha empezado a ofrecer resultados esperanzadores y ha citado el ejemplo de Japón, que ha aprobado aplicaciones clínicas basadas en este enfoque.
También ha señalado que en Estados Unidos continúan desarrollándose estudios con resultados positivos. A su juicio, estos avances pueden abrir nuevas vías para mejorar la calidad de vida de quienes padecen enfermedades neurodegenerativas.
Más investigación en migraña y otros trastornos
El neurólogo, que presidió la Sociedad Española de Neurología entre 2020 y 2024, ha subrayado la necesidad de seguir profundizando en patologías muy frecuentes como la migraña. A su entender, identificar nuevos marcadores permitirá anticiparse mejor a la evolución de estos trastornos y ajustar los tratamientos a cada paciente.
Ha insistido en que la neurología vive un momento de cambio acelerado. Por eso considera fundamental reforzar tanto la investigación básica como la clínica y acercar estos avances a la práctica diaria en hospitales y consultas.
Interfaces cerebro-máquina y nuevas tecnologías
Entre las innovaciones que más interés despiertan, Laínez ha citado las interfaces cerebro-máquina, sistemas que permiten la comunicación entre el cerebro y dispositivos tecnológicos externos. Reconoce que estos desarrollos generan ‘cierto respeto’, pero los define como un campo ‘fascinante’ y una de las áreas más prometedoras de la medicina moderna.
Ha indicado que estas tecnologías ya están permitiendo avances en comunicación, audición, lenguaje y movilidad. Los investigadores trabajan en dispositivos capaces de ayudar a personas con lesiones medulares o con discapacidades motoras graves.
El neurólogo ha recordado que ya se han observado casos de pacientes parapléjicos que han logrado volver a dar algunos pasos. Lo han conseguido gracias a sistemas capaces de sortear parcialmente las lesiones de la médula espinal mediante la conexión entre el cerebro y elementos externos.
Prevención y salud cerebral a lo largo de la vida
A pesar de la revolución tecnológica, Laínez ha dejado claro que los avances médicos por sí solos no bastan. A su juicio, es imprescindible un cambio cultural que lleve a entender que muchas decisiones diarias influyen de manera directa en la salud futura del cerebro.
Ha citado una reflexión del neurólogo canadiense de origen ucraniano Vladimir Hachinski, quien afirma que el cerebro es ‘el kilo y medio de materia más maravilloso que existe’. A partir de esa idea, Laínez ha hecho una comparación muy gráfica.
‘Si nos entregaran un único ordenador para toda la vida, probablemente lo cuidaríamos mucho más de lo que cuidamos este ordenador maravilloso, nuestro cerebro’, ha señalado.
Por ello, ha defendido la importancia de promover hábitos saludables desde la infancia para reforzar la llamada reserva cerebral. Entre esos hábitos ha mencionado la educación, el ejercicio físico regular y el control de los factores de riesgo cardiovascular.
Ha explicado que una buena reserva cerebral aumenta la capacidad del cerebro para resistir mejor el envejecimiento y la aparición de enfermedades neurológicas. Además, ayuda a mantener durante más tiempo la autonomía personal y la calidad de vida.
Falta de neurólogos ante una población envejecida
Laínez ha advertido de que el envejecimiento de la población representa uno de los mayores retos para la neurología. El incremento de la esperanza de vida implicará un aumento muy significativo de las enfermedades neurológicas en las próximas décadas.
A este escenario se suma, según ha señalado, un problema añadido: la escasez de neurólogos. Ha reconocido que ya existen dificultades para cubrir plazas en determinadas provincias españolas, sobre todo en zonas menos atractivas para los especialistas jóvenes.
Ha recordado que formar un neurólogo requiere muchos años de preparación, desde la carrera de Medicina hasta la residencia. Por eso ha alertado de que las decisiones que se tomen hoy en planificación sanitaria tendrán un impacto directo en la capacidad de atender a los pacientes en el futuro.
En este contexto, ha defendido que es necesario anticiparse al aumento esperado de la carga de enfermedad neurológica. Para ello ve clave reforzar las plantillas, garantizar la formación de nuevos especialistas y apoyar la investigación en hospitales y centros universitarios.






